Ideas

* Tarea cumplida

Los signos de admiración para consignar la victoria de Francia en el Mundial que finalizó ayer, por esta vez no vienen al caso. No porque la coronación de los “bleus” estuviera manchada ninguna sombra de duda: después de todo, las opiniones disidentes —tan respetables como las concordantes— con respecto a algunas decisiones arbitrales que terminaron por reflejarse en el marcador, son ingredientes consustanciales a la salsa del futbol. Sí porque, al honrar la condición de favorita con que saltó a la cancha, Francia hizo lo necesario para que la lógica prevaleciera.

Hizo la tarea, para decirlo pronto. Nada extraordinario. Ninguna hazaña, por lo consiguiente.

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Croacia, por los motivos que prolijamente se consignaron a medida que su campaña la llevó a la Final, se ganó a pulso la calidad de favorita sentimental… Las mayorías suelen pronunciarse a favor del débil. Los conocedores de la historia lo hicieron a favor de los representantes de un país pequeño —su población es menor a la de la Zona Metropolitana de Guadalajara— cuyos hijos llevan en el alma las cicatrices de una guerra civil. Los entendidos en futbol, a favor de un elenco indómito que se significó por su disposición al sacrificio, y que tres veces fue capaz de ir hasta el infierno de los tiempos extras (y dos al de las series de penalties) para seguir con vida; y, sobre todo, de una escuadra que hizo a favor del futbol terso —el “jogo bonito” por el que tantas veces se ha elogiado a los brasileños— más que todos los demás participantes en el certamen.

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Ninguna objeción cabe para la coronación de Francia. Si se trató del infortunio de Mandzukic en el autogol (el primero en una Final) con que se abrió el marcador, el mismo Mandzukic provocó y capitalizó el error de Lloris para cerrarlo. Si se trató de la mano de Perisic en el área, el árbitro Pitana tuvo tiempo sobrado para repasar el lance y sentenciar en conciencia… Por lo demás, Pogba y Mbappé, en sendos disparos de media distancia, tuvieron la potencia que les faltó a los croatas para reflejar en el marcador su dominio aparente del partido… y para probar lo que se apuntaba en días pasados: que para comer pinole, lo principal es tener saliva.

(Dicho lo cual, con la venia del lector amable, abrimos un receso de una semana en este espacio).

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