Ideas

- “Cambiar las cosas”

Jaime Lerner llama al automóvil “el cigarrillo del futuro”, y aventura un pronóstico: “Prácticamente va a desaparecer”. Acepta que “si hay que seguir fabricándolos, para crear empleos, serán para viajes y ocio; no para la ciudad”. Y sentencia: “No hay futuro urbano si el transporte depende de vehículos particulares” (citas de El País, Madrid, IX-11-18).

-II-

Jaime Lerner es un gurú del urbanismo a nivel mundial. No es un teórico, sino un arquitecto brasileño, impuesto por la dictadura militar como alcalde de Curitiba, la capital del Estado de Paraná, en 1971. Advertido de que podría ser depuesto con la misma celeridad con que fue designado, se apresuró a hacer cambios drásticos en la ciudad. Cuando se planteaba la necesidad de dotarla de metro (tenía 700 mil habitantes: siete veces menos de los que tiene actualmente la Zona Metropolitana de Guadalajara), decidió apostar por un sistema de trolebús articulado, que circula en carriles exclusivos, por superficie, y ha servido de modelo, entre otros, al Macrobús que opera desde hace varios años en Guadalajara.

Aliviado considerablemente el problema del transporte, electo nuevamente alcalde en dos ocasiones (1979 y 1989) y después gobernador del estado (1995-2002), se aplicó a ampliar las áreas verdes, peatonalizar espacios públicos y a hacer mejoras que otras ciudades, en todos los continentes, han imitado.

-III-

Otro de sus conceptos: “Si quieres resolver la movilidad, tienes que lograr que la gente viva y trabaje en distancias cortas. La vida de barrio salvará la ciudad. El colegio, el deporte y las compras tienen que estar cerca. La cultura, el teatro o los museos pueden estar en el Centro”.

Las referencias al prestigioso urbanista -querido en su ciudad, reconocido en todo el mundo- vienen al caso por dos de los proyectos urbanísticos en que Guadalajara, por decisión de sus autoridades, está enfrascada: la Ciudad Creativa Digital y el Paseo Alcalde. La primera avanza a tumbos; las noticias más recientes aluden a posibles malos manejos en los fondos millonarios que se le han invertido; no a progresos perceptibles; ni siquiera a explicar, con palitos y bolitas, para que lo entienda el común de los mortales, en qué consiste el concepto. La segunda, en la fase de la obra civil, está en vías de culminarse, en medio de incógnitas sobre los puntos finos de la misma.

Lerner de nuevo: “Curitiba es una referencia de simplicidad (…y) de trabajar con pocos medios. Mi intención no ha sido nunca salvar el mundo, sino promover el deseo de cambiar las cosas”.
 

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