Columna: La mujer del paraguas
Los días de lluvia también pueden ser mágicos, donde debemos aprender a tomarnos todo con más calma
Por sí misma, una silueta bajo el paraguas en una tarde de lluvia siempre conduce a la nostalgia. Me viene a la cabeza una mujer que quiere dejar atrás su pasado y aún me parece estar viendo un cuadro, muy al estilo impresionista. En estos últimos días lluviosos en la ciudad es común que con la llegada de Otoño nos encontramos sacando del closet las botas de lluvia, impermeables, gabardinas y nuestro clásico paraguas, ese que olvidas en el carro cuando más lo necesitas o el día que te tocó lluvia lo dejaste en casa. Pues bien, todo este asunto de la lluvia no deja de ser romántico, alentador para reflexionar, soñador y un poco mágico.
La lluvia me recuerda a las despedidas inevitables de los enamorados, a las rupturas, a las eternas esperas como la del soldado que le prometió a la princesa esperarla 100 días y 100 noches, de esta manera ella sería suya, entonces después de soportar el sol, la lluvia, de estar delgado y pálido, decidió retirarse en el día 99 porque ya no tenía fuerzas para seguir y pensó que ella tampoco se merecía su amor porque no pensó en ahorrarle un poco de sufrimiento.
Cuesta dejar nuestro cálido hogar cuando llueve y debemos trabajar, recuerdo que siempre en la preparatoria me di el gusto de faltar porque me “sentía mal” pero mi mal era más nostálgico que de salud, digamos que los días lluviosos “me pegan” hay algo de tristeza en ellos, me envuelven en esa nube intensa -en la que de por sí siempre vivo- para pensar en el cuento que podría escribir, en la película que me falta ver, en lo bonita que puede ser una palabra o en el próximo libro que me gustaría leer. En fin, volando.
Todo este pensamiento ocurría mientras portaba mi paraguas bajo la lluvia, afuera de mi casa, cuando el frío ya me calaba los huesos, todo esto para recordar que estoy viva. Qué bueno que aún la lluvia me da para inspirarme, la verdad es que casi todo, incluso tengo la teoría de que cualquier persona tiene una historia que contar y tengo esa extrema facilidad para que la gente me cuente y a mí la verdad, sí me gusta escuchar. Que no se da mucho en estos tiempos porque regularmente escuchamos para responder, no para entender.
Las historias llegan a mí sin que las pida, la gente me cuenta con detalles asombrosos, y yo creo que eso debe ser algo bueno porque es cuando más me da por escribir.
Si estás en casa los días de lluvia también son para inspirarnos, para tomar un respiro, fuerzas, jugar con tu libreta, sacar libros pendientes por leer y lo mejor de todo, para estar contigo y consentirte; qué tal comer algo rico que tú prepares o simplemente si aún trabajas en línea, poder apreciar ese panorama hogareño desde tu ventana. Yo sí lo disfruto.
AA
Sigue leyendo…
Si te interesó esta noticia y quieres saber más, entonces descarga y descubre INFORMAPlus, la aplicación digital de EL INFORMADOR, en donde tenemos contenidos exclusivos, seleccionados por nuestros editores, para darles una experiencia más completa a los lectores.
Descarga la aplicación y pruébala GRATIS por treinta días.
Para iOS: https://apple.co/35jaVgb
Para Android: https://bit.ly/3gwVSEV
Si eres suscriptor de EL INFORMADOR tu acceso está incluido, solicítalo al 33 3678-7777