¿Migajero? Experto de Harvard responde cuándo es el momento de rendirse
Arthur C. Brooks, experto de Harvard, habla acerca de cómo rendirse está relacionado con alcanzar la felicidad
El día del amor y la amistad llegó a su fin y con él, este domingo amanecieron muchos corazones rotos. La atención sin reciprosidad casi se ha convertido en una epidemia en nuestro tiempos, lo que ha dado lugar a las y los migajeros, aquellos quienes podrían desvivirse por una persona que ni siquiera los toma en cuenta, o quizás sí, y aprovecha la atención.
Este 15 de febrero, muchos migajeros que decidieron dar el siguiente paso declarando su amor, hoy habrían despertado con una negativa lastimosa, pero con la esperanza de vovlerlo a intentar.
Mejor no lo hagan… tal vez sea momento de dejar ir.
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La calve no es la conquista, sino la aceptación
En un mundo que constantemente nos exige controlarlo todo (nuestros resultados, emociones, relaciones y hasta el futuro incierto), la voz del académico Arthur C. Brooks surge como un anestésico. El experto de Harvard afirma que "la felicidad llega cuando te concentras en lo que puedes cambiar y te rindes ante lo que no".
Según este profesor, la felicidad no reside en conseguir todo lo que queremos, sino en saber distinguir entre lo que podemos transformar y lo que debemos aprender a dejar ir.
En una conversación para el podcast de Rich Roll, Brooks articula una verdad que resuena con fuerza en tiempos de ansiedad colectiva: la clave del bienestar emocional no está en la conquista, sino en la aceptación. La vida, sugiere el académico, es una danza entre la voluntad firme y la rendición consciente, donde aprender a soltar es tan importante como aprender a actuar.
Uno de los ejemplos más poderosos que Brooks ofrece es el de los recientes incendios forestales en Los Ángeles: en tales momentos, la prioridad es obrar mediante acciones como evacuar, proteger a los seres queridos, salvaguardar lo esencial.
Una vez hecho todo lo humanamente posible, lo siguiente es entregarse a la incertidumbre del desenlace. Brooks subraya que es precisamente en esta rendición consciente donde empieza la paz.
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¿En qué aspectos de la vida es necesario rendirse?
La crianza de los hijos
La tarea de criar se convierte en terreno fértil para aplicar este principio. Muchos padres se angustian por el futuro espiritual o moral de sus hijos, deseando controlar sus creencias, sus decisiones y su destino.
El experto advierte que ese control es ilusorio. Lo que sí está en manos de los padres es el ejemplo que dan, pues los infantes aprenden más de lo que observan que de lo que se les impone. Cultivar la fe, el amor o los valores es un acto de presencia y autenticidad, no de imposición.
Dolor y pérdida
Este equilibrio entre acción y aceptación cobra una dimensión especialmente conmovedora cuando Brooks habla del dolor y la pérdida. El sufrimiento, dice el profesional, es inevitable. Pero hay una salida inesperada del túnel del dolor: ayudar a otro.
Estudios recientes en neurociencia respaldan esta idea, pues demuestran que el cerebro experimenta alivio emocional cuando se dedica a aliviar el sufrimiento ajeno. En lugar de girar en torno al propio dolor, dirigir la acción hacia la comunidad o la familia puede convertirse en una fuente renovada de sentido y consuelo.
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Rendirse no es resignarse
Rendirse, dice Brooks, implica una forma activa de aceptación, un soltar con conciencia que nos libera del gasto inútil de energía mental en lo que no está en nuestras manos. Al mismo tiempo, nos permite canalizar esa misma energía hacia lo que sí podemos cambiar: nuestras acciones, nuestras actitudes y nuestra forma de relacionarnos con los demás.
Entonces, ¿cómo alcanzar la felicidad?
Finalmente, la felicidad no es un estado que se alcanza por fuerza de voluntad o por planificación obsesiva, es más bien una sabiduría vital que consiste en saber dónde poner el esfuerzo y cuándo soltar el timón. Como diría la famosa oración de la serenidad, tan citada como pocas veces comprendida, necesitamos "valor para cambiar lo que podemos, serenidad para aceptar lo que no, y sabiduría para reconocer la diferencia".
Definitivamente no podemos cambiar los sentimientos de las personas hacia nosotros, por lo que el camino hacia la aceptación será clave para encontrar el inicio de una vida más pacífica. No estamos para recibir migajas, porque valemos el pan entero.
Con información de National Geographic.
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