Colima desde las alturas: postales de montaña en el Nevado
El Nevado de Colima es ideal tanto para quienes buscan aventura como para familias que desean un contacto cercano con la naturaleza.
Cuando se piensa en Colima, la imagen suele inclinarse hacia el Pacífico, el calor persistente y las palmeras que enmarcan su costa. Sin embargo, basta con ganar altura para descubrir un rostro inesperado del estado: uno de bosques densos, aire frío y paisajes montañosos que parecen sacados de otra latitud.
El Nevado de Colima, compartido geográficamente con Jalisco, es el escenario perfecto para explorar esta faceta menos conocida —y profundamente cautivadora— del occidente mexicano.
Ubicado dentro del Parque Nacional Volcán Nevado de Colima, un Área Natural Protegida federal que resguarda más de seis mil 500 hectáreas del Complejo Volcánico de Colima, este destino ofrece una experiencia invernal tan accesible como sorprendente.
El parque protege no solo al imponente Nevado, sino también al Volcán de Fuego, uno de los más activos del país, lo que convierte al sitio en un territorio donde la fuerza geológica y la biodiversidad conviven de forma extraordinaria.
Durante los meses de invierno —particularmente en febrero— el clima se vuelve propio de la alta montaña. Las mañanas suelen amanecer cubiertas de niebla, las temperaturas descienden de manera notable y, en años afortunados, las cumbres se tiñen de blanco tras una nevada ocasional. Estas escenas, poco comunes en el imaginario del Pacífico mexicano, transforman el paisaje en una postal que sorprende incluso a los viajeros más experimentados.
El Nevado de Colima es ideal tanto para quienes buscan aventura como para familias que desean un contacto cercano con la naturaleza. Sus senderos permiten desde caminatas tranquilas hasta recorridos más exigentes, siempre rodeados de pinos, oyameles y pastizales de altura. A lo largo del trayecto, las vistas se abren de manera generosa e invitan a detenerse, respirar profundo y observar el contraste entre la montaña y el valle.
Los miradores naturales son puntos privilegiados para la fotografía de paisaje, especialmente al amanecer, cuando la luz se filtra entre las montañas y el silencio solo es interrumpido por el viento y el canto de las aves. Para muchos visitantes, ese momento de quietud se convierte en uno de los recuerdos más valiosos del viaje.
El parque cuenta además con áreas recreativas y zonas de acampado equipadas con asadores, lo que facilita estancias de uno o varios días. Compartir una comida caliente frente al bosque, mientras el vapor del café se mezcla con el aire frío, es parte del encanto de esta experiencia. Para quienes viajan con niños, el entorno ofrece un espacio seguro para explorar, aprender sobre los ecosistemas de montaña y desconectarse de la rutina urbana.
Antes de emprender el viaje conviene revisar el pronóstico del clima y el estado de los accesos, sobre todo cuando hay posibilidad de nevada. Prepararse con ropa térmica, calzado adecuado y seguir en todo momento las indicaciones del personal del parque no solo garantiza una visita segura, sino que permite disfrutar plenamente del paisaje y del entorno natural con respeto y responsabilidad ambiental.
La experiencia puede redondearse con una parada en Comala, Pueblo Mágico cercano, donde el clima templado, la cocina tradicional y su atmósfera literaria brindan el contraste ideal después de un día entre montañas. De este modo, el Nevado de Colima se presenta como una invitación a mirar el estado desde otra perspectiva: un viaje en el que el invierno, la naturaleza y la calma convergen.
Para quienes viajan con niños, el entorno ofrece un espacio seguro para explorar, aprender sobre los ecosistemas de montaña y desconectarse de la rutina urbana.