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“Ayuda”: Sam Raimi toma el pulso del terror

El cineasta de “The Evil Dead” explora la supervivencia y la fragilidad humana en un relato donde el terror es tan psicológico como físico

Sam Raimi, uno de los grandes maestros del cine de terror contemporáneo, ha regresado al género que lo consagró. El director que marcó a generaciones con “TheEvilDead” y que más tarde conquistó al público mundial con la trilogía original de “Spider-Man” vuelve ahora al territorio del suspenso y el miedo con “Ayuda”, una película que retoma su gusto por someter a personajes comunes a situaciones extremas y explorar, desde ahí, las zonas más oscuras de la naturaleza humana.

“Ayuda” narra la historia de una joven ejecutiva y su jefe, dos personas unidas por una relación laboral marcada por el abuso de poder y la falta de reconocimiento. Tras sobrevivir a un accidente aéreo, ambos quedan varados en una isla desierta. Aislados del mundo, sin jerarquías corporativas ni estructuras sociales que los sostengan, deberán enfrentarse no solo a la naturaleza, sino a sí mismos. Lo que comienza como un drama de supervivencia se convierte en un retrato psicológico donde el miedo, la culpa y la necesidad de conexión salen a la superficie.

Para Raimi, el terror funciona precisamente cuando despoja a los personajes de toda máscara. En ese punto, el miedo no es solo externo, sino profundamente humano. Al reflexionar sobre los temores que atraviesan la película, el director lo expresa con claridad. “Desde el primer acto se planteó a esta joven subestimada, una mujer que trabaja duro y merece reconocimiento, pero que es aplastada por su jefe, un personaje egocéntrico e inhumano. Esa era la base”, explica el celebrado director, en entrevista con EL INFORMADOR.

“Cuando llegan a la isla y ocurre el accidente aéreo, se les despoja de toda apariencia y de toda máscara, y entonces descubrimos quiénes son realmente. La tragedia y el giro hacia algo más infernal sirven para eliminar las capas externas de los personajes y mostrarlos tal como son en el fondo”.

 

El espejo de los miedos contemporáneos 

Raimi reflexionó también sobre los miedos que atraviesan la película y que resuenan con preocupaciones contemporáneas. “El miedo al rechazo, el miedo a no ser valorado y el miedo al amor. Son miedos universales, silenciosos, que muchas veces se viven en espacios cotidianos como una oficina, pero que, al ser colocados en una situación extrema, se revelan con una intensidad brutal”.

El propio Raimi reconoce que su relación con el miedo fue, paradójicamente, de rechazo en sus inicios. “Mi interés por el miedo no fue algo natural. Yo era muy miedoso; me aterraban las películas de terror y no me gustaban. Pero para entrar en la industria tuve que aprender a construir una película de horror. No sabía mucho del género, así que estudié su estructura y empecé a apreciar su diseño: cómo se construye el suspenso, cómo se prepara al espectador, cómo se dosifica la tensión y luego se entrega el susto. Llegué a admirar profundamente el oficio del cine de terror y su efecto en el público, más que por una atracción personal al miedo en sí”.

Ese aprendizaje técnico y emocional se refleja hoy en una filmografía que entiende el terror no solo como sobresalto, sino como una experiencia sensorial y psicológica. En “Ayuda”, Raimi vuelve a colocar al espectador frente a personajes reconocibles, vulnerables, imperfectos, y los somete a una presión extrema. Para él, esa identificación es clave: “Para mí es fundamental entender a los personajes en cada momento. No puedo dirigir una escena si no sé qué quiere el personaje, si no comprendo su necesidad. Hay que conectar con ellos, aunque no sean personas admirables”, explica el director. “Entender sus deseos, sus defectos, su humanidad. En el terror es muy efectivo tomar a alguien que el público entiende, con quien puede identificarse, y colocarlo en una situación extrema donde su vida está amenazada. Esa identificación hace que el miedo funcione de verdad”.

La película está protagonizada por Rachel McAdams y Dylan O’Brien, quienes encarnan a estos dos sobrevivientes forzados a convivir cuando todo lo que definía su relación anterior ha desaparecido. La isla, más que un escenario, funciona como un laboratorio emocional donde afloran resentimientos, dependencias y la necesidad básica de confiar en el otro para seguir con vida. A pesar de la intensidad de los temas, Raimi no pierde de vista el goce cinematográfico. Para él, el terror también es espectáculo y catarsis colectiva. Por eso, cuando piensa en la reacción del público, no habla solo de miedo, sino de disfrute: “Espero que salgan habiendo pasado un gran momento. Pura diversión. Entretenimiento y escapismo”.

Entre el horror y la risa

Otro de los aspectos más llamativos de “Ayuda” es la mezcla de terror y humor negro, una combinación que se ha convertido en una de las señas de identidad de Sam Raimi a lo largo de su filmografía. Lejos de tratarse de un contraste casual, el equilibrio entre la tensión y la ironía fue, según explicó, el resultado de un trabajo colectivo en el que intervinieron guionistas, director y actores. “Es una combinación, la habilidad para mezclar géneros y el trabajo de los actores, que muchas veces improvisaban en el set. Fue un proceso muy colaborativo. Fuimos encontrando el equilibrio entre comedia y seriedad durante el rodaje y, sobre todo, en la edición. Descubrimos poco a poco dónde debía estar cada tono”.

El estreno de “Ayuda” en México tiene, además, un significado especial para el director. Raimi conoce bien la respuesta apasionada del público mexicano ante el cine de género y lo dice sin reservas: “Estamos muy emocionados, especialmente el público de la Ciudad de México. Es un público extraordinario para el cine de terror. Les encanta vivir el miedo colectivo en la sala, saben que es ficción, pero disfrutan gritar, reír y compartir esa experiencia. He tenido algunas de mis mejores experiencias viendo películas de terror en cines de la Ciudad de México”.

“Ayuda” llegará a los cines mexicanos el próximo 29 de enero del 2026. Su estreno promete no solo una historia de supervivencia, sino una exploración de los miedos más íntimos: el temor a no ser visto, a no ser amado, a quedar solo cuando desaparecen las estructuras que sostienen la vida cotidiana. En manos de Raimi, ese viaje al límite se convierte en un espejo inquietante, pero también en una experiencia colectiva que, como él mismo afirma, busca que el público salga del cine con la sensación de haber vivido intensamente, aunque sea por un par de horas, el vértigo del miedo compartido.

¿De qué trata “Ayuda”?

En “Ayuda”, el choque entre dos desconocidos que arrastran una relación de poder y frustración se transforma en una lucha por la vida cuando un accidente los deja atrapados en un entorno salvaje e implacable. “Linda Liddle” (Rachel McAdams) y “Bradley Preston” (Dylan O’Brien), sin recursos, sin ayuda externa y con el pasado persiguiéndolos, deberán aprender a coexistir y a revelar quiénes son realmente cuando desaparecen las jerarquías, en un relato que combina tensión, ironía y miedo psicológico.

CT

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