Wagner Moura revela el secreto de un país amnésico
El actor protagoniza una película que cuestiona el relato oficial sobre la dictadura en Brasil y advierte sobre el resurgimiento de posturas conservadoras entre jóvenes
El actor Wagner Moura creció en un Brasil marcado por la dictadura militar. Aunque el régimen concluyó oficialmente en 1985, el país en el que se formó continuó atravesado por silencios, vacíos y una memoria fragmentada. Hoy, a sus 49 años, observa una paradoja generacional: mientras algunos jóvenes exigen memoria histórica y revisiones críticas del pasado, otros adoptan posturas conservadoras que décadas atrás parecían impensables.
Para Moura, esa tensión explica la vigencia de historias como “El agente secreto”, película que llega hoy a las salas de cine en México y que coloca la dictadura brasileña en el centro del debate contemporáneo.
“Pasé mi infancia durante la dictadura. Terminó en 1985 y yo fui joven en los años 90. En ese momento no existía el joven conservador como hoy. Todos queríamos ser lo opuesto a lo que representaba la dictadura”, recuerda en entrevista. “Ahora hay jóvenes de derecha. Es un cambio generacional que me parece extraño pero interesante”.
Esa experiencia personal es el punto de partida de la cinta que lo llevó a hacer historia en los Globos de Oro 2026, donde se convirtió en el primer actor brasileño en ganar el premio a Mejor Actor de drama. El reconocimiento también se tradujo en una nominación a los Academy Awards como Mejor Actor, además de postulaciones para la película en las categorías de Mejor Película y Mejor Película Extranjera.
La conversación que propone “El agente secreto” dialoga con producciones recientes como “Aún estoy aquí”, que también revisita ese periodo desde la memoria y obtuvo el Oscar a Película Extranjera en 2025. En ambos casos, el cine funciona como un espacio de revisión histórica frente a versiones oficiales que durante años moldearon la educación y el discurso público.
“Hay una frase muy bonita: ‘Ser joven y no ser revolucionario es una contradicción’. Hoy esa idea se cuestiona más, y eso dice mucho del momento histórico que vivimos”, afirma el actor.
En el filme, Moura interpreta a Armando, también conocido como Fernando, un hombre perseguido por el régimen que intenta sobrevivir, abandonar el país y proteger a su hijo. La historia, ambientada en uno de los periodos más tensos del autoritarismo brasileño, sigue a un personaje que se mueve entre el miedo, la clandestinidad y la esperanza.
Para el actor, el personaje conecta directamente con la manera en que distintas generaciones han aprendido -o malaprendido- a entender el autoritarismo y sus consecuencias. “Esta es una película sobre la memoria, o sobre la ausencia de la memoria, que es un problema gigantesco en Brasil, un país al que le robaron partes de su historia”, concluye Moura.
Con información de El Universal
El cine como archivo
Entre 1964 y 1985, Brasil vivió bajo un régimen instaurado tras el golpe militar que derrocó al presidente João Goulart. Fue un periodo marcado por la censura a la prensa y la cultura, la persecución política, la tortura y el exilio.
Es en ese contexto, específicamente en 1977, uno de los años más tensos del régimen, en el que se sitúa “El agente secreto”.
El director Kleber Mendonça Filho concibió la película como un ejercicio de memoria y confrontación con las versiones oficiales que moldearon la educación y el discurso público en Brasil y buena parte de América Latina.
“Creo que la historia no es contada únicamente por los historiadores. La historia la contamos todos nosotros, también desde la radio, la prensa y el cine. Y las historias cambian según la perspectiva desde la que se miran.
“La memoria no es algo del pasado, es algo que sigue actuando en el presente, incluso cuando se intenta borrarla”, dice el realizador.
No es casual que ambos (actor y director) tengan formación periodística. Moura estudió en la Universidad Federal de Bahía; Mendonça Filho, en la de Pernambuco. Desde ahí, decidieron abordar uno de los pasajes más oscuros de la historia brasileña pero desde el detalle humano.
“Cuando fui a la escuela, la historia de Brasil era enseñada de una manera muy pobre. Estudié cosas como que la revolución del 64 salvó al país del comunismo. La manera en que la historia es contada importa mucho”, subraya Moura.
En la película, una red de personajes intenta ayudar a Armando mientras dos jóvenes, en el presente, escuchan grabaciones policiales y reconstruyen su historia. La verdad aparece fragmentada, incompleta, como suele ocurrir cuando los archivos sustituyen a los testimonios.
“El agente secreto” cuestiona quién cuenta la historia, desde dónde y sus efectos.
“Es muy bonito que justo ahora, cuando Brasil empieza a enfrentar su pasado, con personas que atentaron contra la democracia yendo a la cárcel, exista en la película una joven (Flavia) que defiende la memoria”, añade Moura.