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“Somos.”, la herida que no sana en Allende

Netflix presentará este 30 de junio una serie donde se expone sin matices uno de los grandes crímenes sucedidos en suelo de Coahuila

Hacer un retrato sensible sobre la masacre que vivió el poblado coahuilense de Allende y reflejar cómo la vida de sus habitantes cambió drásticamente ante la llega del narcotráfico, fue el planteamiento inicial con el que comenzó a desarrollarse “Somos.”, serie de seis capítulos producida por Netflix que el próximo 30 de junio debutará en la plataforma con una historia que recordará uno de los episodios más sangrientos de México.

Inspirada en la investigación “Cómo Estados Unidos desencadenó una masacre en México”, de la periodista estadounidense Ginger Thompson, “Somos.” nace con la intención de adentrarse a las entrañas más honestas de Allende, de cómo jóvenes, profesionales, estudiantes, ganaderos, obreros y familias enteras quedaron destruidas tras una errónea estrategia por parte de la DEA para capturar a las cabecillas de “Los Zetas”, grupo criminal que se adueñó del poblado sin restricción alguna en 2011.

Previo al estreno de los seis capítulos de “Somos.”, su creador James Schamus (productor de filmes como ‘Brokeback Mountain’), y las escritoras Fernanda Melchor (autora de “Temporada de huracanes”) y Monika Revilla (guionista de “Alguien tiene que morir” y “El baile de los 41”), relatan en entrevista con EL INFORMADOR cómo este proyecto tomó forma para ofrecer una visión realista desde la perspectiva y sentir de las víctimas que fueron desaparecidas, torturadas, asesinadas y obligadas a convivir diariamente con la violencia e incluso a trabajar para el narco contra su voluntad.

“Sentí que hacía falta la necesidad de una narrativa distinta al hablar de estos sucesos, yo vengo del periodismo y desde la literatura siempre preocupada por, de alguna forma, explorar la violencia que como sociedad hemos estado viendo en México desde hace varios decenios”, explica la escritora y periodista Fernanda Melchor.

Si bien la historia propuesta en “Somos.” atiende también a la ficción en la construcción de los personajes, Fernanda Melchor hace hincapié en la prioridad de reflejar a los habitantes de Allende desde una visión humana y sensible, de cómo su cotidianidad se vio atravesada por el narcotráfico.

“Desde el inicio era contarlo todo desde la visión de la gente común y corriente, evitar la tentación de tomar el punto de vista solamente de los narcos y crimen organizado, de sus excentricidades, de sus vidas llenas de aventuras, sino contarlo todo desde la comunidad, esa fue una de las principales líneas que tuvimos”.

ARELÍ GONZÁLEZ. Ella es “Érika Cortés”, una veterinaria que pronto descubre que una avalancha de violencia se avecina a su comunidad. CORTESÍA

Identidad colectiva

El creador James Schamus especifica que uno de los principales retos para que “Somos.” se convirtiera en un proyecto viable y capaz de romper los moldes de la narrativa sobre el narcotráfico, era lograr reflejar esa incertidumbre que como ciudadano se vive al estar inmerso en ambientes violentos, por lo que la misma producción decidió dar giros sorpresivos a sus protagonistas y así el espectador realmente viviera un acompañamiento más íntimo.

“Yo quería que el proceso fuera tan riesgoso como fuera posible, entonces, por ejemplo, cuando estábamos creando los personajes, la trama de cada episodio, una de las cosas que me rehusé a hacer fue tan siquiera pensar qué iba pasar en el episodio final. Ninguno de nosotros sabía, por ejemplo, quién iba a vivir o morir -de los personajes-, porque todos nosotros queríamos hacer las vidas lo más interesantes de estas personas, cómo funciona su mundo, no queríamos víctimas para crear este mundo, tuvimos que inferir sobre qué iba a pasarle a todos”.

James destaca que el sentido de empatía hacia las víctimas y también del dolor que causa el narcotráfico se distingue desde el título que bautiza a este proyecto: “Somos.”, con ese punto final en la palabra que intenta abrazar colectivamente a la tragedia que viven miles de familias mexicanas.

“Después de que tomamos retratos de nuestro elenco, vimos las fotografías y me di cuenta que este colectivo tiene identidad, entonces, invitamos a la audiencia a que se una a nosotros. (…) esta no es una historia de víctimas, realmente yo creo que también es un una historia esperanzadora”.

EVERARDP ARZATE. Es “Chema”, un hombre que busca alejarse de su pasado al hacer labor social con los bomberos de Allende. CORTESÍA

Por la reivindicación

La guionista Monika Revilla resalta los ánimos de “Somos.” por romper la tendencia de una narrativa que en los últimos años ha saturado a la audiencia con proyectos que, si bien hablan del narcotráfico desde distintas caras, éstas suelen mostrar a personajes y situaciones distantes de la realidad, que no exponen la crudeza y destrucción que la violencia y corrupción que causan a las familias, por lo que “Somos.” busca ser la punta de lanza de una reivindicación más sensible y humana.

“El mercado de las narcoseries convencionales, donde el héroe es el narco, creo que ya está saturado, creo que hay un hartazgo hacia esas representaciones de lo que estamos viviendo, porque por otro lado es artificial y no es cercano. Espero que ‘Somos.’ sea parte de los proyectos que empiecen a cambiar esa narrativa y que empiecen a contar estas historias desde otro punto de vista, porque son historias que necesitamos contar, que son actuales y sucediendo en toda Latinoamérica”.

JOSUÉ GUERRA. Encarna a “El diablo”, un narcotraficante que sin saberlo es pieza clave en la violencia desatada.

Vidas y tragedias cruzadas

Josué Guerra, Arelí González y Everardo Arzate son parte del elenco principal que da vida a “Somos.”: “Soy de Torreón, Coahuila, y puedo decir que yo no estaba enterada de este suceso, eso me impresionó, así está el nivel de hermetismo y así está la problemática hoy en día, porque no se habló de esa masacre. Sí se siente muchísima responsabilidad, porque vas a contar una historia no solo que sí sucedió, sino que las víctimas aún se encuentran vivas”, explica en entrevista con esta casa editorial la actriz Arelí González, quién da vida a “Érika Cortés”, una veterinaria que comienza a sospechar del caos violento que se avecina en su pueblo cuando el ganado de las rancherías, por ejemplo, empieza a sufrir situaciones extrañas a modo de presionar y atemorizar a los habitantes.

“Para James Schamus era muy importante hablar desde la perspectiva de quienes nunca se hablan, de aquellos que en realidad pudieran ser los personajes extra de las películas o series, pues ahora toman un papel principal, es la importancia de ‘Somos.’ en su nombre, porque somos, existimos, tenemos vida, familias, historias, sueños, y nadie está hablando de esto”.

Por su parte, Josué Guerra es quien interpreta a “El diablo” -quien en verdad estuvo vinculado a los investigadores de la DEA- pieza clave para que la masacre de Allende se concretara sin saberlo, pues este personaje, un narcotraficante que suelta pistas sobre el grupo criminal con tal de proteger a su familia, demuestra cómo la corrupción y la convivencia cotidiana con la violencia es capaz de destruir a familias enteras en cuestión de minutos.

EL DRAMA HUMANO. “Somos.” marca su línea respecto a otros dramas, al mostrar a la sociedad atrapada en las maquinaciones del narcotráfico. CORTESÍA

“Él es la conexión entre Estados Unidos y México con el grupo de delincuentes donde el movía drogas, dinero y armas, siempre se mantenía de muy bajo perfil. Hay momentos claves en los que decide hacer lo que hace para poder seguir con su negocio, pero como todos los personajes en esta obra coral, también está cuidando a su familia”.

En el caso de Everardo, este actor se adentra a la vida de “Chema”, un entrenador universitario de futbol americano, quien en su intento por alejarse del alcoholismo, opta por ampliar su panorama uniéndose a la labor social de los bomberos de Allende, pero en el camino, encontrará que hasta esta profesión tiene que acoplarse a los intereses del narcotráfico pagando altos costos personales y familiares.

“Él tiene una relación pasada con el alcohol y trata de rehabilitarse, participa como voluntario con los bomberos de la comunidad y se gana la vida como coach de futbol americano, que es su pasión en la preparatoria del pueblo. Son personajes que están construidos en la grandilocuencia de estas grandes tragedias que a veces acostumbramos a ver, pero alrededor de ellos hay situaciones que ellos no buscan”, finaliza.

MQ

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