Mundial 2026: el partido en el que México consiguió su primer punto en una Copa del Mundo
Jaime Belmonte ganó el apodo de “Héroe de Solna” por el gol con que la Selección empató 1-1 a Gales en el Mundial de 1958
La Selección Mexicana es una de las invitadas frecuentes a los Mundiales de futbol; en 2026 jugará en casa su 18.ª Copa del Mundo y reafirmará su lugar como el quinto equipo con más participaciones. Sin embargo, también es el único de este top 5 que no ha ganado el torneo, y su trayectoria ha sido especialmente dura, pues su primer punto lo logró hasta su cuarta participación, en Suecia 1958.
México tuvo el honor de jugar el primer partido de los Mundiales, aunque el recuerdo es un amargo 4-1 en contra propinado por Francia. El autor de ese primer gol azteca fue Juan Carreño Lara, delantero del Atlante.
Los otros resultados de esa edición fueron derrotas 3-0 ante Chile y 6-3 contra Argentina.
La representación mexicana se perdió las siguientes dos Copas del Mundo, Italia 1934 y Francia 1938, para volver a la competencia en Brasil 1950.
Derrotas frente a Brasil (4-0), Yugoslavia (4-1) y Suiza (2-1) marcaron esa aventura.
Para Suiza 1954, el sistema de competencia hizo que México sólo disputara dos partidos: sendas derrotas 5-0 ante Brasil y 3-2 frente a Francia.
En Suecia 1958, en su cuarta participación, México por fin sumó un punto.
Así ganó México su primer punto en los Mundiales
Después de perder 3-0 contra los anfitriones, el 11 de junio de ese año la Selección Mexicana, dirigida por el técnico español Antonio López Herranz, entró a la cancha del estadio Råsunda, en Solna, para hacer historia.
El reto no era sencillo, ya que enfrente tenían a una selección de Gales que contaba con un nivel competitivo muy respetable y jugadores de gran envergadura que militaban en el exigente futbol británico.
Los europeos representaban una auténtica prueba de fuego para la zaga mexicana, que debía contrarrestar el peligroso juego aéreo y la velocidad de sus atacantes. Sin embargo, el equipo tricolor mostró una mejoría notable en este segundo partido, evidenciando mayor competitividad, una actitud aguerrida y un orden en el campo que sorprendió a los propios galeses desde el silbatazo inicial.
Durante la primera mitad, los galeses capitalizaron su dominio físico y se fueron al frente en el marcador al minuto 32, gracias a una anotación de IvorAllchurch que parecía presagiar una nueva derrota para el conjunto azteca. A pesar de estar abajo en el marcador, México no bajó los brazos y comenzó a tejer jugadas ofensivas, mostrando un futbol más dinámico y atrevido que poco a poco fue metiendo a los europeos en su propia área.
El momento decisivo del encuentro llegó en el minuto 89, cuando la esperanza parecía desvanecerse para los aficionados mexicanos. Tras una excelente jugada colectiva, Enrique Sesma envió un centro preciso al corazón del área, donde apareció el joven delantero Jaime Belmonte para conectar un certero cabezazo que venció al guardameta galés JackKelsey. Este gol in extremis decretó el marcador final de 1-1, desatando la euforia en el equipo mexicano.
Además de Belmonte, apodado el “Héroe de Solna”, y del aporte fundamental de Sesma en la asistencia, la selección contó con figuras clave que sostuvieron al equipo en los momentos más críticos, como el legendario portero Antonio Carbajal, quien disputaba su tercera de cinco Copas del Mundo, y el talentoso Salvador Reyes. El esfuerzo conjunto de estos referentes fue vital para resistir los embates británicos y construir la jugada que culminaría en la histórica anotación.
Sobre el gol, Belmonte dijo años después: “Lo que sentí en ese momento es muy difícil de explicar. Fue una emoción intensa, enorme. Mis compañeros corrieron a felicitarme. Fue un buen gol, pues con él México consiguió su primer punto en Copas del Mundo. Siempre he pensado que lo logrado ahí fue obra de todos; a mí me tocó, gracias a Dios, meter el gol, pero todos jugamos muy bien ese día”.
Aunque el empate ante Gales ilusionó al equipo para su último partido de la fase de grupos, la posterior derrota por 4-0 ante Hungría significó la eliminación del torneo, pero no opacó el inmenso valor histórico de aquel punto conseguido.
En la siguiente edición de la Copa del Mundo, Chile 1962, México ganaría su primer partido mundialista, aquel 3-1 en Viña del Mar ante Checoslovaquia, a la postre subcampeona del torneo.