Rahm, DeChambeau y Cameron Smith no regresan A la PGA
A diferencia de Brooks Koepka, se mantendrán en la LIV, circuito financiado por Arabia Saudita que ha causado un cisma en la élite del golf
La oferta del PGA Tour de tender la mano a las estrellas de LIV Golf, la liga financiada por Arabia Saudita, para que regresen al circuito estadounidense ha encontrado la respuesta negativa del español Jon Rahm, del estadounidense Bryson DeChambeau y del australiano Cameron Smith, los tres candidatos a acogerse al programa de retorno.
Rahm fue el primero en rechazarla, pocas horas después de que el PGA Tour anunciara el pasado lunes el plan en el comunicado en el que formalizaba el regreso del estadounidense Brooks Koepka, la otra gran figura de LIV, quien se desvinculó de este circuito a final de año a pesar de tener un año más de contrato.
DeChambeau, ganador del Abierto de Estados Unidos en 2020 y 2024, y Smith, del Abierto Británico en 2022, se han alineado con el jugador español en su negativa a regresar por ahora al PGA Tour.
En el caso del golfista californiano, el jugador más mediático de la liga saudí, se da la particularidad de que concluye contrato a final de 2026 y aunque su voluntad es renovar, no lo ha garantizado y lo ha condicionado a que “las cosas tienen que cambiar y mejorar” en LIV.
Cameron Smith también ha mostrado lealtad al circuito saudí, nacido en 2022 a golpe de talonario como competencia al PGA Tour y que causó el cisma en el mundo del golf, sin que haya habido una aproximación entre ambos circuitos hasta ahora.
El plan de retorno del PGA Tour implica severas contraprestaciones económicas, aceptadas por Koepka, ganador de cinco majors, cuya marcha ha representado un golpe para LIV en su pretensión de atraer a las grandes figuras.
El legandario exjugador Tiger Woods también se ha referido en las últimas horas a la marcha de Koepka y al movimiento dado por el circuito en el que forma parte de sus órganos de asesoramiento.
Para la gran leyenda del golf, tener de nuevo a una estrella como Koepka es “lo que exigían los aficionados” y “dice mucho” del deseo del PGA Tour de pacificar la división en el golf.