Diego San Román reclama su trono en la Nuevo Progreso: Tarde de gloria y entrega
El idilio entre la afición tapatía y el valor de Diego San Román sumó un nuevo y vibrante capítulo este domingo en la Plaza de Toros Nuevo Progreso
El idilio entre la afición tapatía y el valor de Diego San Román sumó un nuevo y vibrante capítulo este domingo en la Plaza de Toros Nuevo Progreso. En el marco de la segunda corrida de la feria de aniversario, el matador queretano se alzó como el gran triunfador tras cortar dos apéndices, consolidando un estatus de consentido que parece no tener techo en el coso de la colonia Monumental.
La tarde comenzó a fraguarse con "Juncal", un astado de la ganadería de Campo Real. San Román, fiel a su concepto de quietud y cercanía, cuajó una faena de entrega absoluta, pisando terrenos comprometidos que pusieron a la concurrencia al borde del asiento. Aunque la estocada quedó en tres cuartas partes del acero, la petición fue unánime y el juez Alfredo Sahagún concedió la primera oreja. La apoteosis llegó con el séptimo de la tarde, "Filántropo" de Villa Carmela, al que San Román toreó con la hechura propia de la escuela queretana, llevando al público al éxtasis emocional. Tras un espadazo certero y en todo lo alto, el diestro paseó su segundo trofeo, reafirmando su dominio en una plaza donde, apenas en 2025, logró la cifra de ocho orejas.
LEE: República Dominicana vs México Rojo: Momentos destacados de la Serie del Caribe 2026
Por su parte, el rejoneador Guillermo Hermoso de Mendoza derrochó elegancia y dominio de su cuadra, pero la fortuna con los aceros le dio la espalda. Con "Cinco Siglos" se retiró entre palmas, y con "Zapatero" buscó el triunfo bajo la atenta mirada de su padre, la leyenda Pablo Hermoso de Mendoza, conformándose nuevamente con el reconocimiento del respetable. En una línea similar, Ernesto Javier “Calita” y la joven promesa española Marco Pérez dejaron destellos de su calidad, pero se marcharon con las manos vacías tras no redondear sus actuaciones con la espada.
El matiz dramático de la jornada se vivió durante la lidia del último astado, "Don David", de 538 kilogramos. El ejemplar de Villa Carmela hizo gala de una bravura seca y, en el primer tercio, derribó con violencia al picador Alfredo Ruiz, quien fue trasladado al hospital tras ser arrollado por el caballo; afortunadamente, el parte médico inicial indica solo contusiones. El equino, por su parte, sufrió una cornada "pellejera" que no puso en riesgo su vida.
Antes de que el primer toro saltara a la arena, el callejón se llenó de respeto para rendir un homenaje en vida a Don Roberto Guerrero Ayala. Con 75 años de impecable trayectoria en la comunicación, el ícono del relato taurino recibió el calor de su plaza, la Nuevo Progreso de Guadalajara.
SV