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Chivas y su afición encienden el Estadio Jalisco previo al duelo ante Cruz Azul

Cerca de 10 mil seguidores se dieron cita en el Coloso de la Calzada Independencia para acompañar al Rebaño Sagrado en su última práctica previa al compromiso más importante del semestre

Los cánticos tradicionales del Rebaño retumbaron en cada rincón del estadio, mientras los futbolistas se acercaban a las gradas para convivir con la gente y agradecer el apoyo incondicional.
Los cánticos tradicionales del Rebaño retumbaron en cada rincón del estadio, mientras los futbolistas se acercaban a las gradas para convivir con la gente y agradecer el apoyo incondicional.
Los cánticos tradicionales del Rebaño retumbaron en cada rincón del estadio, mientras los futbolistas se acercaban a las gradas para convivir con la gente y agradecer el apoyo incondicional.
Los cánticos tradicionales del Rebaño retumbaron en cada rincón del estadio, mientras los futbolistas se acercaban a las gradas para convivir con la gente y agradecer el apoyo incondicional.
Desde que los jugadores pisaron la cancha, el estadio explotó en aplausos. EL INFORMADOR / A. Navarro
Desde que los jugadores pisaron la cancha, el estadio explotó en aplausos. EL INFORMADOR / A. Navarro
Desde que los jugadores pisaron la cancha, el estadio explotó en aplausos. EL INFORMADOR / A. Navarro
Desde que los jugadores pisaron la cancha, el estadio explotó en aplausos. EL INFORMADOR / A. Navarro

El corazón de Guadalajara volvió a latir con fuerza en el Estadio Jalisco. A un día del decisivo duelo ante Cruz Azul, miles de aficionados de Chivas transformaron el histórico inmueble en una auténtica fiesta rojiblanca durante el entrenamiento abierto encabezado por el técnico Gabriel Milito.

Cerca de 10 mil seguidores se dieron cita en el Coloso de la Calzada Independencia para acompañar al Rebaño Sagrado en su última práctica previa al compromiso más importante del semestre. Entre banderas gigantes, trapos, cánticos y fuegos artificiales, la afición dejó claro que el equipo no estará solo cuando se juegue el pase a la gran final.

Desde que los jugadores pisaron la cancha, el estadio explotó en aplausos. Uno a uno fueron ovacionados por una tribuna entregada que respondió con pasión y esperanza. Los más coreados de la noche fueron Fernando González, mejor conocido como “Oso”, además de Richard Ledezma y Bryan González, quienes recibieron muestras constantes de cariño por parte de la afición.

El ambiente fue creciendo con el paso de los minutos. Los cánticos tradicionales del Rebaño retumbaron en cada rincón del estadio, mientras los futbolistas se acercaban a las gradas para convivir con la gente y agradecer el apoyo incondicional. La conexión entre jugadores y aficionados quedó reflejada en cada aplauso, cada bandera agitada y cada salto en las tribunas.

“El que no salte es un ‘Chemo’ maric…” y el clásico “Salta en el tablón, salta en el tablón, que Chivas sale campeón” fueron algunos de los cánticos que hicieron vibrar el inmueble rojiblanco en una noche cargada de emoción y sentimiento.

Muchos de los aficionados presentes no lograron conseguir boletos para el partido de vuelta, pero eso no les impidió acudir al estadio para acompañar al equipo y recordarles lo que representa defender los colores rojiblancos en una semifinal. La práctica se convirtió en una comunión entre tribuna y cancha, una muestra de fe antes de una batalla decisiva.

En el entrenamiento también estuvo presente Amaury Vergara, quien convivió con el cuerpo técnico y fue recibido con aplausos y muestras de cariño por parte de los seguidores. El dueño del club se mostró cercano, agradecido y constantemente respondió a los gestos de apoyo de la afición, consciente del momento que vive la institución.

En lo futbolístico, Daniel Aguirre, Efraín Álvarez y Richard Ledezma trabajaron al parejo del grupo, aunque Aguirre realizó labores diferenciadas al final de la práctica debido a un vendaje visible en la pierna izquierda.

Uno de los momentos más emotivos de la tarde llegó cuando Gabriel Milito apareció acompañado de su familia dentro del terreno de juego. El estratega argentino fue visto jugando con su hijo Enzo en una de las porterías del estadio, regalando una imagen que reflejó tranquilidad, cercanía y el ambiente familiar que se respira dentro del plantel rojiblanco.

La noche terminó entre aplausos, humo rojiblanco y un grito unánime que bajó desde las tribunas: creer. Porque más allá de una semifinal, Chivas volvió a demostrar que su fuerza nace de su gente en una auténtica declaración de amor por sus colores.

MF

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