Cultura

Cinco rutas para pensar la fotografía en el MUPAG

El museo abre simultáneamente muestras sobre archivo, cuerpo, memoria y retrato en el fin de semana del arte

Este domingo 1 de febrero, a las 12:00 horas, el Museo del Periodismo y las Artes Gráficas (MUPAG) abrirá al público cinco exposiciones que colocan a la fotografía como eje de reflexión desde distintos frentes: el archivo, el cuerpo, la memoria histórica, el retrato y los procesos contemporáneos de la imagen. La inauguración se inscribe en el fin de semana del arte en Guadalajara y marca una jornada en la que el recinto activa de manera simultánea sus salas con proyectos individuales y colectivos.

Alejandra Carrillo, directora del museo, explicó en entrevista con EL INFORMADOR que las cinco muestras parten de la fotografía o de procesos fotográficos que derivan en investigaciones históricas, sociales y estéticas. “Todas son hechas de fotografía o de procesos fotográficos que luego llevaron a investigaciones históricas”, señaló.

En la planta baja se presenta “Desandar. Mujeres anarquistas al museo”, de la fotógrafa mexicana Eunice Adorno. El proyecto propone una aproximación a las mujeres que formaron parte del Partido Liberal Mexicano a inicios del siglo XX, figuras que, de acuerdo con Carrillo, carecen de archivos completos que den cuenta de su historia personal y política. Ante esa ausencia documental, la autora recurre a estrategias visuales como el fotomontaje, la reescritura y la intervención de imágenes para construir una narrativa desde la especulación.

“La exposición trabaja con archivos que no están completos, no con la fotografía terminada, sino con borduras, con fantasmas, con lo que no está escrito del todo”, explicó la directora. El proyecto dialoga con la vocación del museo, particularmente con su interés por el archivo y por aquello que permanece fragmentado en la historia. La muestra recupera los nombres y trayectorias de mujeres como Andrea Villarreal, Margarita Ortega, Juana Belén Gutiérrez, Sara Estela Ramírez y Elisa Acuña, entre otras, cuya participación política fue sistemáticamente relegada en los relatos oficiales.

Experiencia de observación pausada 

En la planta alta se inaugura la Fotosala, un espacio concebido para la exhibición de una sola imagen o un proyecto fotográfico sin mediaciones curatoriales extensas. De acuerdo con Carrillo, la intención es propiciar una experiencia de observación pausada frente a la imagen, en contraste con la forma acelerada en la que hoy se consumen fotografías en plataformas digitales. “Queremos provocar una reflexión que se contraponga con la forma violenta en la que consumimos imágenes en la actualidad”, apuntó.

La Fotosala se inaugura con un retrato realizado por Lola Álvarez Bravo a Luis Barragán, una pieza que permite reflexionar sobre el carácter no estrictamente documental del retrato. “Nunca es documental totalmente, siempre está la visión del fotógrafo y lo oculto que nunca terminas de ver”, señaló la directora. La propuesta plantea una relación directa entre la imagen y el espectador, acompañada únicamente por un texto breve.

En el mismo nivel se presenta “Inédito. Tránsitos y encuentros. Archivo José Hernández-Claire”, una retrospectiva construida a partir de negativos no revelados del fotógrafo jalisciense José Hernández-Claire. La muestra, curada por Ricardo Guzmán, reúne imágenes recuperadas de un archivo que permaneció durante años sin ser procesado. Carrillo explicó que se trata de materiales que la familia y amigos del fotógrafo han ido revelando de manera gradual.

Ricardo Guzmán detalló que el proyecto implicó revisar más de mil rollos pendientes, tanto en blanco y negro como en color y diapositiva. “Es un compromiso muy grande, porque son imágenes que él no vio. Él fotografió, pero dejó pendientes por revelar más de mil rollos”, afirmó. El proceso ha sido posible gracias al trabajo conjunto de la familia, colegas y apoyos institucionales, y derivó en una nueva selección de imágenes.

El curador subrayó que trabajar con este archivo significó dialogar con la memoria personal y profesional de su maestro. “Estoy jugando con la mirada de mi maestro, con su memoria y con el recuerdo que yo tengo de él”, dijo. En esta nueva presentación se suman 20 imágenes inéditas a una primera selección, conformando un conjunto de entre 50 y 60 fotografías que abordan temas como migración, devoción, romerías y construcción de identidad, asuntos presentes en el fotoperiodismo de las décadas de 1980 y 1990 y que continúan vigentes.

Múltiples lenguajes

La programación incluye también la exposición colectiva “De la polisemia del cuerpo y otros simulacros”, integrada por alrededor de 15 artistas, todas mujeres. La muestra reflexiona sobre la presencia y la ausencia del cuerpo en la fotografía contemporánea y explora soportes que van más allá de la imagen impresa, como el video y otros medios híbridos. Carrillo señaló que el proyecto se centra en cómo se produce hoy la imagen desde múltiples lenguajes.

Finalmente, el recorrido se completa con “Nosotrxs”, de Alejandra Leyva, una investigación fotográfica que replantea el retrato desde la autorrepresentación y el consentimiento en personas sobrevivientes de violencia sexual infantil. El proyecto fue desarrollado durante el último año con el apoyo de la beca Jóvenes Creadores del FONCA 2025 y tuvo como punto de partida la idea de un fotolibro.

Leyva explicó que el trabajo se articula en torno a la piel como territorio de memoria. “La memoria son los territorios que cada uno de nosotros albergamos y con los que construimos nuestra identidad”, afirmó. Diez personas participaron en el proyecto, algunas de ellas de manera anónima, decidiendo cómo querían ser representadas y de qué forma intervenir sus propias imágenes.

La exposición incluye fotografías, textos y un libro concebido como un “antiálbum”, en contraposición a los álbumes familiares tradicionales asociados a momentos felices. En este caso, el libro funciona como un espacio para replantear el dolor desde la memoria colectiva. “Cada una de las fotografías obedece a un ejercicio en colectivo de recrear la memoria, de transformarla”, explicó la autora, quien vinculó el proyecto con la teoría de la reautoría y la posibilidad de construir relatos múltiples frente a una experiencia traumática.

Leyva señaló que el trabajo no habría sido posible sin la colaboración estrecha con las personas participantes. “No pude haber logrado este libro sin la ayuda de todos ellos, sin escucharlos”, dijo. También destacó la importancia de que una institución museística apueste por abordar un tema delicado desde una perspectiva ética y colectiva, entendiendo la fotografía como una herramienta social además de artística.

Supera los 80 mil visitantes

Más allá de las exposiciones, la jornada marca casi un año de Alejandra Carrillo al frente del MUPAG. En retrospectiva, la directora describió este periodo como un proceso de aprendizaje constante. “Han sido meses complicados, pero de mucho aprendizaje”, afirmó. Señaló que el museo recibe públicos diversos debido a su ubicación en el Centro Histórico y que el objetivo ha sido ofrecer experiencias que no solo sean estéticas, sino también espacios de reflexión y calma.

Carrillo informó que durante el último año el museo superó su récord de asistencia, con más de 80 mil visitantes, lo que representa un promedio cercano a 500 personas diarias. “No es el museo más grande de Guadalajara, pero guarda el corazón de los tapatíos”, expresó. En ese sentido, destacó las posibilidades que ofrece la vocación del recinto para seguir explorando distintos lenguajes visuales y gráficos.

“Lo que hay entre el periodismo y las artes gráficas es inmenso”, concluyó la directora, al señalar que el museo continuará trabajando con archivo, fotografía, tipografía, grabado y otros medios que encuentran en este espacio un lugar de diálogo y experimentación.

CT

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