La colección Gelman viaja a España en medio de polémicas
Se ha cuestionado la transparencia en los manejos del patrimonio artístico de México, ante la reciente decisión de que 160 piezas de la colección sean gestionadas por el Banco Santander
La colección Gelman, considerada una de las más enigmáticas e importantes del arte moderno mexicano, vuelve a poner sobre la mesa la discusión sobre el papel del Estado en la adquisición y conservación del patrimonio cultural. Ayer, el curador Cuauhtémoc Medina señaló que la reciente decisión de que 160 piezas de la colección sean gestionadas por el Banco Santander y exhibidas en España evidencia la “poca transparencia en los manejos del patrimonio artístico de México”.
El acuerdo con la familia Zambrano, propietaria de la cementera Cemex, permitirá que las obras -entre ellas piezas de Frida Kahlo, Diego Rivera, Rufino Tamayo, María Izquierdo y José Clemente Orozco- se conserven, investiguen y exhiban en Cantabria, donde inaugurarán el Faro de Santander en junio. Aunque la colección, ahora denominada Colección Gelman Santander, estará bajo gestión “a largo plazo y renovable”, algunas piezas, declaradas patrimonio artístico, no deberían permanecer fuera de México más de uno o dos años, lo que ha generado cuestionamientos sobre la legislación vigente y la capacidad del Estado para proteger su patrimonio moderno.
Medina criticó la falta de presupuesto y políticas de adquisición del Estado, asegurando que “tenemos un Estado que es culpable de no hacer patrimonio moderno”, y que la legislación existente resulta insuficiente ante casos como este. El Banco Santander destacó que la Secretaría de Cultura y el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (Inbal) participaron en el acuerdo, aunque se sigue buscando “alguna fórmula” para cumplir con la obligación de trasladar las obras a México al menos cada dos años.
La historia de la colección se remonta a la década de 1940, cuando Jacques y Natasha Gelman, durante la Época de Oro del cine mexicano, establecieron vínculos con figuras como Mario Moreno ‘Cantinflas’. Con las ganancias de la producción cinematográfica y el apoyo del artista Gunther Gerzso, Jacques Gelman conformó la colección en tres ejes: arte moderno europeo, arte precolombino y artistas mexicanos que hoy son referentes del siglo XX. Tras la muerte de Jacques en 1986 y de Natasha en 1998, y bajo la asesoría de su albacea Robert R. Littman, se tomaron decisiones controvertidas, como la entrega del arte europeo a The Met, lo que privó al público mexicano de una parte importante del patrimonio moderno internacional.
Los entresijos legales han sido complejos. La falta de un testamento público que indique la intención de mantener la colección en México, así como disputas legales previas, hicieron que Littman tuviera un papel clave en la venta a la familia Zambrano. Medina señala que mientras no exista una investigación pública o una postura oficial de las autoridades mexicanas, permanecerán “especulaciones” sobre la operación. Santander afirma que los aspectos legales y testamentarios fueron revisados y validados por las autoridades culturales mexicanas antes de concretar el acuerdo.
Con información de EFE
CT