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Todo terreno a la medida
Fuerte, intimidante y atrevida, la nueva Ram hará la delicia de los radicales
GUADALAJARA, JALISCO (15/JUN/2013).- Los amantes de las grandes pickups con fuerza dentro y fuera del asfalto, ya tendrán una opción distinta a la única hasta ahora, la Ford Lobo Raptor. Ram pone a disposición de los mexicanos la Runner, la versión radical y personalizable de su camioneta más poderosa, que desde su frente deja claro que no vino sólo a jugar.
Basta con mirarla para darse cuenta de que éste no es una camioneta cualquiera. Para darle ese aire de chica mala, Ram sustituyó su defensa delantera por un tumba-burros. Con ese simple y atrevido movimiento, logró ese cara de vehículo militar, listo para todo lo que se le atraviese, que gustará a muchos y provocará el rechazo de otros, pero le podemos asegurar que nadie quedará indiferente.
Con su frente, la suspensión más elevada y la llanta de refacción puesta donde normalmente iría la tapa de la caja de carga, la Runner se distingue muy fácilmente de las demás Ram.
Por dentro es donde más se parece. El tablero y los asientos son, por supuesto, compartidos con sus hermanas más civilizadas. Hay lujos como aire acondicionado; estéreo con U-Connect; controles eléctricos de espejos, cristales y seguros y todo el lujo que acostumbra tener los vehículos hoy en día, en esa categoría de precio.
Fuerza bruta
Para hacer una Ram Runner, lo que necesitan los interesados es tener una Ram, nueva o usada, siempre y cuando no sea anterior a 2009. Con esto, puede encargar las modificaciones necesarias, en su mayoría en la suspensión, que le dan una gran capacidad, como pudimos comprobar cerca de la ciudad de Querétaro, por invitación de Mopar, la división de partes y accesorios del Grupo Chrysler. Otro requisito es que sea una unidad con sistema 4x4.
Como un traje sastre, la Runner no se puede comprar hecha, hay que hacerse de una Ram de cabina sencilla y ordenar el paquete que se quiera. La buena noticia es que vendrá justo como queremos, la mala, hay que esperar un rato para recibir, probablemente entre cuatro y seis semanas. El precio depende de lo que quiera el cliente. Las modificaciones de la suspensión, por ejemplo, salen en cerca de 300 mil pesos. Para hacer una tal cual la que se ve en estas fotos, se necesitan alrededor de 450 mil pesos sólo por las partes y adaptaciones, además de la camioneta que se cambiará, por supuesto.
Sobre el asfalto la Runner no se siente tan en casa como la Raptor. La suspensión es algo dura y el “brincoteo” tradicional de las pickups aparece ante la primera imperfección del piso.
Por sus características, la Runner será la delicia de los que gusten explorar trillas difíciles el fin de semana, mucho más que los que prefieran el confort, la suavidad y el poder en carretera o ciudad.
Si fuera un smartphone, la Runner sería el Samsung Galaxy S4, capaz de hacer más cosas y satisfacer a los que quieren dejarla justo a su modo. La Ford Raptor, por su lado, sería un iPhone, ya sale lista de la agencia, es más fácil de usar, pero hay que aceptarla tal como es, sin grandes posibilidades de cambios, al menos cuando se compara a la Runner. Lo bueno es que hay gustos para ambas y - al menos así espera Ram, también debe haber mercado.
Sergio Oliveira/ Amealco, Querétaro
Basta con mirarla para darse cuenta de que éste no es una camioneta cualquiera. Para darle ese aire de chica mala, Ram sustituyó su defensa delantera por un tumba-burros. Con ese simple y atrevido movimiento, logró ese cara de vehículo militar, listo para todo lo que se le atraviese, que gustará a muchos y provocará el rechazo de otros, pero le podemos asegurar que nadie quedará indiferente.
Con su frente, la suspensión más elevada y la llanta de refacción puesta donde normalmente iría la tapa de la caja de carga, la Runner se distingue muy fácilmente de las demás Ram.
Por dentro es donde más se parece. El tablero y los asientos son, por supuesto, compartidos con sus hermanas más civilizadas. Hay lujos como aire acondicionado; estéreo con U-Connect; controles eléctricos de espejos, cristales y seguros y todo el lujo que acostumbra tener los vehículos hoy en día, en esa categoría de precio.
Fuerza bruta
Para hacer una Ram Runner, lo que necesitan los interesados es tener una Ram, nueva o usada, siempre y cuando no sea anterior a 2009. Con esto, puede encargar las modificaciones necesarias, en su mayoría en la suspensión, que le dan una gran capacidad, como pudimos comprobar cerca de la ciudad de Querétaro, por invitación de Mopar, la división de partes y accesorios del Grupo Chrysler. Otro requisito es que sea una unidad con sistema 4x4.
Como un traje sastre, la Runner no se puede comprar hecha, hay que hacerse de una Ram de cabina sencilla y ordenar el paquete que se quiera. La buena noticia es que vendrá justo como queremos, la mala, hay que esperar un rato para recibir, probablemente entre cuatro y seis semanas. El precio depende de lo que quiera el cliente. Las modificaciones de la suspensión, por ejemplo, salen en cerca de 300 mil pesos. Para hacer una tal cual la que se ve en estas fotos, se necesitan alrededor de 450 mil pesos sólo por las partes y adaptaciones, además de la camioneta que se cambiará, por supuesto.
Sobre el asfalto la Runner no se siente tan en casa como la Raptor. La suspensión es algo dura y el “brincoteo” tradicional de las pickups aparece ante la primera imperfección del piso.
Por sus características, la Runner será la delicia de los que gusten explorar trillas difíciles el fin de semana, mucho más que los que prefieran el confort, la suavidad y el poder en carretera o ciudad.
Si fuera un smartphone, la Runner sería el Samsung Galaxy S4, capaz de hacer más cosas y satisfacer a los que quieren dejarla justo a su modo. La Ford Raptor, por su lado, sería un iPhone, ya sale lista de la agencia, es más fácil de usar, pero hay que aceptarla tal como es, sin grandes posibilidades de cambios, al menos cuando se compara a la Runner. Lo bueno es que hay gustos para ambas y - al menos así espera Ram, también debe haber mercado.
Sergio Oliveira/ Amealco, Querétaro