Suplementos
Nissan 370 Z
Y fue posible mejorar la excelencia
Pocos autos cumplen tan bien sus promesas al consumidor como el Nissan Z. Con la nueva generación, esto es aún más verdadero.
En un mundo en que las evoluciones con frecuencia deforman cuando deberían mejorar, hay que estar muy agradecidos a Nissan por la sabiduría empleada al renovar su menor deportivo, el Z. El nuevo auto es más bonito, más compacto, más poderoso y aún más divertido que antes. Desgraciadamente para los mexicanos, en nuestro país el coche seguirá sin poder ser descrito, como lo es en Estados Unidos, como un “deportivo asequible”.
No es fácil mejorar un buen producto. Primero, porque las expectativas se elevan mucho cuando el público sabe qué puede hacer determinado modelo. Era exactamente el caso del 350 Z, que siempre fue un coche querido por los amantes del manejo ágil, rápido, firme. El Z supo renacer en 2002 para ofrecer lo que mejor es capaz de dar un cupé con dos plazas, tracción trasera y una muy buena relación entre peso y potencia.
Ahora que se renueva y cambia de nombre a 370, en función de que el desplazamiento de su motor aumentó de 3.5 a 3.7 litros, el Z se afirma como el gran auto que es. La receta fue mantener el peso bajo control y añadir equipo, tecnología, refinamiento, diseño y, por supuesto, potencia.
Los cambios son visibles por fuera. El auto es más chico que antes y con ello las proporciones fueron mejoradas. Luego, los detalles que lo hacen más moderno, como los faros y las calaveras con forma de bumerán, funcionan muy bien, haciéndolo aún más atractivo a la mayoría de los ojos. Los complementos como los rines, retrovisores y forma de los cristales, también ayudan a que el Z se vea más moderno. Visto de frente, la fascia muestra dos pilares centrales que, pintados en el color de la carrocería, hacen contraste con el fondo negro y recuerdan a dos colmillos, reforzando la agresividad que un deportivo casi siempre quiere ostentar.
Por dentro, los materiales y la cuidadosa construcción muestran que Nissan está mejorando mucho en este aspecto. El coche ya se ve y siente refinado. Los 10 centímetros que se perdieron en la distancia entre ejes se fueron detrás de los asientos, lo que mantiene el buen espacio interior para sus dos únicos ocupantes. Hay un par de compartimentos para guardar objetos detrás de los asientos y ahora ya hay también una guantera, antes inexistente.
En conductor mantiene su muy buena postura, pero se hubiera agradecido que el volante tuviera también ajuste telescópico. Hay, en la versión con caja automática, palancas detrás del volante, pero éstas impiden la visibilidad del odómetro. Del lado izquierdo de los relojes del tablero, que siguen subiendo junto con el volante cuando éste se ajusta en altura, están unos raros medidores de temperatura y del nivel de combustible. Son dos líneas paralelas y horizontales de agujeros, en los que se prenden luces para informar el nivel de gasolina y la temperatura del motor.
Bajo el cofre se encuentra el motor V6 de 3.7 litros que ahora tiene 332 caballos de fuerza. Como antes, este poder va a las ruedas traseras, liberando las anteriores para hacer sólo lo que mejor saben hacer: establecer la dirección del auto.
Hay dos cajas disponibles. La primera es manual de seis velocidades, que en mercados como el estadounidense puede contar con un sistema que mantiene las revoluciones altas mientras se hacen los cambios. Esto equivale a la maniobra que pilotos expertos hacen con la punta de los dedos en el pedal del acelerador y el talón en el freno. En México, empero, no la tendremos disponible cuando el auto arribe aquí, en el primer trimestre de 2009.
La otra caja es una sensacional transmisión automática de siete velocidades, extremadamente rápida cuando se necesita y muy suave cuando esto es lo que se requiere. Es la caja que debería equipar al Maxima, por ejemplo, en nuestra opinión. En el 370 Z, hace que hasta los entusiastas considere olvidar la opción del cambio mecánico.
La suspensión, obvio, sigue rígida. El Z es un auto deportivo y aquí no hay ni se pide concesiones al confort. Pero póngalo en un circuito como el de Spring Moutain, en las afueras de una inusitadamente helada Las Vegas, como la encontramos a principios de esta semana, y verá que hay pocas cosas más divertidas que estar ahí con las manos en el volante de un 370 Z.
El nuevo ejemplo de deportividad nipona pone a Nissan tan alto como es posible ponerla. La única pena que podemos sentir es que, cuando llegue a México, seguirá siendo un coche para pocos, con su precio muy similar al que hoy tenemos, es decir, por arriba del medio millón de pesos. Sí, es muy deportivo, pero no asequible.
Sergio Oliveira/Las Vegas
Radiografía:
Motor: Frontal longitudinal; seis cilindros en V; 3.7 litros de desplazamiento; DOHC; Potencia- 332 cv a 7,000 rpm. Torque- 270 libras-pie a 5,200 rpm.
Transmisión: Automática de siete velocidades (7+R).
Frenos: De discos ventilados en las cuatro ruedas, con sistema antibloqueo (ABS).
Suspensión: Independiente en ambos ejes, con resortes helicoidales y barras estabilizadoras.
Tracción: Trasera.
En un mundo en que las evoluciones con frecuencia deforman cuando deberían mejorar, hay que estar muy agradecidos a Nissan por la sabiduría empleada al renovar su menor deportivo, el Z. El nuevo auto es más bonito, más compacto, más poderoso y aún más divertido que antes. Desgraciadamente para los mexicanos, en nuestro país el coche seguirá sin poder ser descrito, como lo es en Estados Unidos, como un “deportivo asequible”.
No es fácil mejorar un buen producto. Primero, porque las expectativas se elevan mucho cuando el público sabe qué puede hacer determinado modelo. Era exactamente el caso del 350 Z, que siempre fue un coche querido por los amantes del manejo ágil, rápido, firme. El Z supo renacer en 2002 para ofrecer lo que mejor es capaz de dar un cupé con dos plazas, tracción trasera y una muy buena relación entre peso y potencia.
Ahora que se renueva y cambia de nombre a 370, en función de que el desplazamiento de su motor aumentó de 3.5 a 3.7 litros, el Z se afirma como el gran auto que es. La receta fue mantener el peso bajo control y añadir equipo, tecnología, refinamiento, diseño y, por supuesto, potencia.
Los cambios son visibles por fuera. El auto es más chico que antes y con ello las proporciones fueron mejoradas. Luego, los detalles que lo hacen más moderno, como los faros y las calaveras con forma de bumerán, funcionan muy bien, haciéndolo aún más atractivo a la mayoría de los ojos. Los complementos como los rines, retrovisores y forma de los cristales, también ayudan a que el Z se vea más moderno. Visto de frente, la fascia muestra dos pilares centrales que, pintados en el color de la carrocería, hacen contraste con el fondo negro y recuerdan a dos colmillos, reforzando la agresividad que un deportivo casi siempre quiere ostentar.
Por dentro, los materiales y la cuidadosa construcción muestran que Nissan está mejorando mucho en este aspecto. El coche ya se ve y siente refinado. Los 10 centímetros que se perdieron en la distancia entre ejes se fueron detrás de los asientos, lo que mantiene el buen espacio interior para sus dos únicos ocupantes. Hay un par de compartimentos para guardar objetos detrás de los asientos y ahora ya hay también una guantera, antes inexistente.
En conductor mantiene su muy buena postura, pero se hubiera agradecido que el volante tuviera también ajuste telescópico. Hay, en la versión con caja automática, palancas detrás del volante, pero éstas impiden la visibilidad del odómetro. Del lado izquierdo de los relojes del tablero, que siguen subiendo junto con el volante cuando éste se ajusta en altura, están unos raros medidores de temperatura y del nivel de combustible. Son dos líneas paralelas y horizontales de agujeros, en los que se prenden luces para informar el nivel de gasolina y la temperatura del motor.
Bajo el cofre se encuentra el motor V6 de 3.7 litros que ahora tiene 332 caballos de fuerza. Como antes, este poder va a las ruedas traseras, liberando las anteriores para hacer sólo lo que mejor saben hacer: establecer la dirección del auto.
Hay dos cajas disponibles. La primera es manual de seis velocidades, que en mercados como el estadounidense puede contar con un sistema que mantiene las revoluciones altas mientras se hacen los cambios. Esto equivale a la maniobra que pilotos expertos hacen con la punta de los dedos en el pedal del acelerador y el talón en el freno. En México, empero, no la tendremos disponible cuando el auto arribe aquí, en el primer trimestre de 2009.
La otra caja es una sensacional transmisión automática de siete velocidades, extremadamente rápida cuando se necesita y muy suave cuando esto es lo que se requiere. Es la caja que debería equipar al Maxima, por ejemplo, en nuestra opinión. En el 370 Z, hace que hasta los entusiastas considere olvidar la opción del cambio mecánico.
La suspensión, obvio, sigue rígida. El Z es un auto deportivo y aquí no hay ni se pide concesiones al confort. Pero póngalo en un circuito como el de Spring Moutain, en las afueras de una inusitadamente helada Las Vegas, como la encontramos a principios de esta semana, y verá que hay pocas cosas más divertidas que estar ahí con las manos en el volante de un 370 Z.
El nuevo ejemplo de deportividad nipona pone a Nissan tan alto como es posible ponerla. La única pena que podemos sentir es que, cuando llegue a México, seguirá siendo un coche para pocos, con su precio muy similar al que hoy tenemos, es decir, por arriba del medio millón de pesos. Sí, es muy deportivo, pero no asequible.
Sergio Oliveira/Las Vegas
Radiografía:
Motor: Frontal longitudinal; seis cilindros en V; 3.7 litros de desplazamiento; DOHC; Potencia- 332 cv a 7,000 rpm. Torque- 270 libras-pie a 5,200 rpm.
Transmisión: Automática de siete velocidades (7+R).
Frenos: De discos ventilados en las cuatro ruedas, con sistema antibloqueo (ABS).
Suspensión: Independiente en ambos ejes, con resortes helicoidales y barras estabilizadoras.
Tracción: Trasera.