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Francia al diván

Hasta cuatro candidatos tienen posibilidades de alcanzar la segunda vuelta y ninguno tendrá más de la mitad del de los apoyos electorales

GUADALAJARA, JALISCO (23/ABR/2017).- Francia es una paciente con achaques. Luego de atentados terroristas, declive de su poder en el mundo, olas de migración y extravío del proyecto europeo, Francia sufre de síndrome de identidades múltiples. No sabe quién es. No se reconoce únicamente en los valores republicanos del pasado y la xenofobia ha tomado por asalto a un país que encontraba en el multiculturalismo y la laicidad sus características históricas. Este domingo, los franceses definirán mucho más que una primera vuelta electoral, en juego está lo que significa Francia, ser francés -su identidad- y el papel continental de un país que siempre ha sido la conciencia de Europa. Francia entregada al racismo sería una derrota civilizatoria.

Francia enfrenta hoy sus comicios más polarizados. Como nunca antes, hasta cuatro candidatos tienen posibilidades de alcanzar la segunda vuelta y ninguno tendrá más del 30% de los apoyos electorales. Todo el cartesiano político está representado. Marine Le Pen, la cara de la ultraderecha europea, xenófoba y racista. Encabeza el sui generis Frente Nacional. En el centro derecha, aunque más cargadito a la derecha, François Fillon, un símbolo del conservadurismo francés. En el centro, Emanuel Macron y su movimiento “En Marche” -en camino-, una especie de candidato independiente socio-liberal -defiende el estado de bienestar, aunque está a favor de adelgazar el Estado francés- y en la izquierda, Jean-Luc Mélenchon, un euro comunista que encabeza el movimiento que él llama “la Francia insumisa”.

Algo los une a todos: detestan a los partidos políticos. Le Pen reniega de su apellido y el origen fascista del FN. Fillon tuvo que derribar al establishment de su partido que prefería a Sarkozy o a Juppé. Macron fue ministro de Educación con Hollande y salió por la puerta de atrás con una confesión tardía: la verdad es que no soy socialista. Y, Mélenchon, encabeza una coalición que actúa al margen de los partidos tradicionales. El laboratorio francés es un indicativo de la reconfiguración mundial de las ideologías y el declive de las fórmulas partidistas tradicionales.

En Francia está en juego otra cosa. La pugna política se eleva hasta la redefinición misma de lo que significa Francia, su sociedad, su papel en el mundo y sus valores más íntimos. Francia, recostado en el diván del psiquiatra, se enfrenta a un problema de identidades múltiples. El concepto “Francia”, que durante dos siglos significó “República”, “Igualdad”, “Fraternidad”, “Libertad”, hoy se coloca en el centro del debate político. Cuando hablan del pueblo, ¿Le Pen, Macron, Mélenchon o Fillon se refieren a lo mismo? Es innegable que la idea de Francia se encuentra en disputa.  

Al menos hay cuatro clivajes que definen la elección francesa. En primer lugar, la Francia aislacionista y nacionalista vs. La Francia europeísta y multicultural. Está claro, si Le Pen o Mélenchon llegan a El Eliseo, el proyecto de la Unión Europea estaría cerca del fin. Europa como proyecto político no tiene sentido sin Francia; si Alemania es la chequera de Europa, Francia siempre ha sido la conciencia, la ideología. En segundo lugar, la Francia nativista que defienden Le Pen, y hasta Fillon, en contraposición a la Francia abierta y pluralista de Macron y Melenchon. El país crisol de razas o la interpretación xenófoba de la Francia blanca y homogénea.

En tercer lugar, una Francia del bienestar en oposición a una Francia más liberalizada. En este punto, los extremos -Mélenchon y Le Pen- se unen, mientras que Macron y Fillon apuestan por una reducción del aparato burocrático francés. Y, por último, la Francia de arriba contra la Francia de abajo. Como sucedió en Estados Unidos, la ruptura ideológica tiene que ver más con la cercanía o lejanía con los intereses de los trabajadores o de la Francia olvidada, que con el viejo paradigma izquierda/derecha.  

El Lustro de Hollande al frente del Eliseo ha provocado un maremoto político en Francia. La socialdemocracia, y el gaullismo, ejes principales de la política francesa han retrocedido, para dar paso a nuevas identidades políticas que se configuran en torno a la migración, la Unión Europea, el Estado y la condena al establishment. Hoy conoceremos a los dos candidatos que competirán por El Eliseo en la segunda vuelta francesa. Sin embargo, más allá de nombres, hoy comenzará un cambio profundo en la forma que entendemos lo que significa Francia en el mundo, sus valores esenciales y la identidad republicana que ha marcado su historia contemporánea. Más que a las urnas, hoy Francia acude a la primera cita con un psiquiatra que no descarta la terapia del shock.

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