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El arco, puerta en el horizonte

Al sur de la península de Baja California se encuentra este bello lugar, donde el mar es un dulce respiro para el descanso

GUADALAJARA, JALISCO (24/MAR/2013).- a naturaleza embelleció la punta de la insólita península de baja California, con hermosas esculturas, sobresaliendo un bello arco, formación rocosa que fue llamada como tal. El 21 de diciembre de 1709, dos embarcaciones inglesas: el Duchess y el Duke, llegaron a Cabo San Lucas bajo el mando del capitán Woodes Rogers, quien llamó al cabo “Puerto Seguro” y puso en tinta: “La entrada al puerto se reconoce por cuatro rocas altas que parecen las agujas de la isla de Wight cuando se viene del Oeste; las dos más al Oeste tienen la forma de panes de azúcar. La más interior tiene un arco como un puente, por el cual pasa el mar. Hay que pasar la roca con un cable por el estribor y guiarse hasta la parte más profunda de la bahía, que es toda brava, allí se puede fondear en aguas de 10 a 20 o 25 brazas. Aquí está protegido desde el Este por Norte hasta el Sureste por Sur, pero es una rada ordinaria si se levanta el viento fuertemente del mar, que nunca hizo durante nuestra estancia allí”

Estando en la preciosa, alegre y cosmopolita Marina de Cabo San Lucas, un timonel nos invitó cordialmente a pasear por el famoso Cabo y para pronto abordamos la panga “Kika”, la hélice arrancó y fuimos apreciando las diversas y sofisticadas embarcaciones, luego vimos el puerto con medianos barcos, entre ellos, una goleta, enseguida estaba un barco draga, que mantiene el canal con buena profundidad, al salir del canal sentimos el suave oleaje del mar de Cortés, unos veleros se hacían a la mar y tres cruceros fondeaban en la fabulosa bahía San Lucas. Miramos la playa Norte del Cerro el Arco, algunos bañistas disfrutaban del paraje, el cerro rocoso, casi desnudo, algunas plantas incrustadas le daban contraste y vida a la vez. Nos acercamos a la cautivadora playa Pelicanos, con una peñita al centro, del lado del mar estaban unos niños jugando con la arena y después del tranquilo oleaje, unos buzos con tubo admiraban peces, al igual que nosotros, a través del visor de la lancha, pues era un “glas bottom boat”. Unos bañistas subían a una peña para tirarse buenos clavados.

El timonel nos acercó a la hechizante Playa del Amor, la cual percibimos con profunda emoción, caminamos plácidamente por su suave arena y fuimos acariciados por su fresca agua verde turquesa. Miramos una misteriosa cavidad, que fue bautizada como la Cueva de San Andrés, donde entran dos y salen tres, puesto que se encuentra en la Playa del Amor. Lo más increíble de la playa es el mágico espacio que se abre entre los ocres acantilados, para unirse con la preciosa Playa del Divorcio, quizá por estar bañada con un oleaje opuesto al de la Playa del Amor, un oleaje fuerte, un oleaje de mar abierto y no el de la bahía, lo sorprendente era que en cuestión de unos pasos cruzamos gustosos ese umbral de acantilados, para mirar el otro mar, el del Pacífico, con un ligero girar de cabeza contemplábamos los dos mares.

Luego de haber gozado ambas playas y ambos mares de aquel paradisiaco sitio, continuamos el inolvidable paseo y admiramos el Dedo de Neptuno, formación conocida también como Península Invertida, Rayo en el Mar o El Alfil. Después miramos la bizarra Ventana del Pacífico, una buena ranura vertical, que nos permitió ver dicho mar enmarcado por texturas porosas y sepias, más que ventana era un cuadro vivo. Más adelante, más al sur, fuimos maravillados por un fantástico arco, casi escarzano, majestuoso y hermoso, muy hermoso, hermosísimo. Con una gran almena piramidal sobre su columna, al bajar la marea se puede caminar bajo su sombra por sus finas arenas blancas, la encantadora forma es el símbolo de Cabo San Lucas. La parte más alta de la formación es conocida como El Vigía, díceres que fue utilizada por los centinelas ingleses, para realizar sorpresivos ataques a los galeones de Manila. Por último contemplamos la Roca del Coro, plana, algo inclinada, donde posaba un coro de fascinantes focas, coro que alegraba al escultórico Cabo.


PARA SABER

¿Cómo llegar?

-Vuela directo a San José del Cabo por Volaris, en viaje redondo, desde $3,921.
-Aeroméxico, con escala en la Ciudad de México, te lleva por $4,499.

La cama
-Hotel Riu. Camino Viejo a San Jose, Cabo San Lucas. Teléfono: (+52) 62 41 46 71 60. Navega en: www.riu.com

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