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Día de entrenamiento

El Escuadrón de Rescates y Operaciones Especiales (EROE) muestra a la lente cómo es un día común de prácticas

GUADALAJARA, JALISCO (05/ENE/2014).- El Sol del mediodía la hace de techo sobre las paredes y el piso blancos. Los uniformes son 25 kilos de anonimato, supresores de la identidad individual. Aquí sólo hay fuerza colectiva, o como se le conoce en las calles, fuerza pública. En unos minutos, los policías aprehenderán a un sospechoso armado y se deslizarán por sogas a expensas de la gravedad.
Pero no hay incertidumbre ni espacio para el miedo.

Un viernes decembrino, en la azotea del edificio de la Policía de Zapopan, ocho elementos del Escuadrón de Rescates y Operaciones Especiales (EROE) realizan entrenamientos técnicos y tácticos. Con el rostro cubierto, los oficiales se reservan las balas y reciben los impactos de la cámara de un fotógrafo.

En 1998 se fundó este grupo policial de élite, una corporación todoterreno que lo mismo puede prestar servicios de vigilancia en grandes aglomeraciones y eventos públicos, que encargase de las negociaciones y operativos para el rescate de rehenes secuestrados.

Los elementos de este SWAT zapopano están capacitados para actuar en delitos menores y de alto impacto. Intervienen en situaciones donde hay explosivos y prestan atenciones médicas básicas. Manejan armas cortas, largas y practican diferentes estrategias, como el rappel, para rescates o accesos difíciles. En cualquier momento del día pueden ser llamados como equipo de apoyo para corporaciones de seguridad pública circunvecinas o de otros órdenes de gobierno.

Sus adiestramientos son de lo más diverso. El objetivo es automatizar las reacciones de los oficiales en los distintos operativos y sedes, es decir, prepararse para actuar ante cualquier inconveniente y evitar que sea una desgracia. Hoy es sólo un día más de entrenamiento.

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