Suplementos
Descanso para aventureros
La Posada del Emperador conserva la magia de una casa colonial con mucha historia
COSCOMATEPEC, VERACRUZ (22/ENE/2012).- Un aire colonial es el que se respira en la Posada del Emperador, un hotel boutique que se ubica en el corazón de Coscomatepec, Veracruz, una de las regiones más atractivas para el turismo de aventura.
A esta casona la antecede una gran historia. Su dueña, Silvia Álvarez, cuenta que data del año 1824; además perteneció a una importante familia española: Noyo Domínguez.
Su tío abuelo la adquirió al casarse con una integrante de este linaje. La propiedad siempre quedó en manos de sus descendientes, al final la compraron ella y su esposo.
Por su belleza, fue residencia temporal de varios personajes históricos del país. Según su administradora, era el paso estratégico entre Veracruz y la Ciudad de México.
Entre los huéspedes importantes que gozaron de su comodidad resaltan los nombres de Maximiliano de Habsburgo, Benito Juárez y Guillermo Prieto. Además, la señora Álvarez asegura que la mansión fue testigo del inicio de “Cri-cri, El Grillito Cantor”.
“Mis tías me relataban grandes historias de este lugar. Una de ellas está dedicada a la primera esposa de Gabilondo Soler, Rosa María Patiño Domínguez (miembro de dicha familia). Inspirada por esta casa decidió escribir las primeras letras que motivarían la carrera del exitoso cantautor”.
Uno de sus atractivos son las tres recámaras que conservan su aspecto colonial, tanto en la decoración como en los muebles. Estas habitaciones son las más célebres y por esa razón son las más costosas.
El hotel tiene espacios amplios entre sus pasillos y su jardín se embellece por una carroza. Además destaca su spa, que cuenta con masajes corporales y faciales relajantes.
Su alberca esta climatizada, pero antes de zambullirse en ella se puede desintoxicar en el temazcal. Sólo hay que seguir las instrucciones del antropólogo, Eber Alonso, quien guía al huésped hacia la armonía a través de ritual prehispánico.
Pero si lo suyo es deleitarse con otros placeres, todos los domingos en el restaurante se prepara el tradicional desayuno y comida buffet, donde reinan guisos de esta región.
Si se arrepiente de todo lo que degustó, visite la capilla que existe al interior de la casona. Se dice que en este lugar ofició misa el santo Rafael Guízar y Valencia. Es un lugar consagrado, pero la Iglesia no permite ninguna ceremonia.
El hotel ofrece paquetes para conocer el centro y los alrededores de este bello pueblito, así como las faldas del Picos de Orizaba, donde se puede vivir una gran aventura y tener una vista única de la zona.
PARA SABER
Tome nota
Habitaciones desde 600 pesos. Para mayor información o realizar alguna reservación, puede comunicarse al teléfono 01 (273) 737 1520 ó 045 (273) 107 4151.
A esta casona la antecede una gran historia. Su dueña, Silvia Álvarez, cuenta que data del año 1824; además perteneció a una importante familia española: Noyo Domínguez.
Su tío abuelo la adquirió al casarse con una integrante de este linaje. La propiedad siempre quedó en manos de sus descendientes, al final la compraron ella y su esposo.
Por su belleza, fue residencia temporal de varios personajes históricos del país. Según su administradora, era el paso estratégico entre Veracruz y la Ciudad de México.
Entre los huéspedes importantes que gozaron de su comodidad resaltan los nombres de Maximiliano de Habsburgo, Benito Juárez y Guillermo Prieto. Además, la señora Álvarez asegura que la mansión fue testigo del inicio de “Cri-cri, El Grillito Cantor”.
“Mis tías me relataban grandes historias de este lugar. Una de ellas está dedicada a la primera esposa de Gabilondo Soler, Rosa María Patiño Domínguez (miembro de dicha familia). Inspirada por esta casa decidió escribir las primeras letras que motivarían la carrera del exitoso cantautor”.
Uno de sus atractivos son las tres recámaras que conservan su aspecto colonial, tanto en la decoración como en los muebles. Estas habitaciones son las más célebres y por esa razón son las más costosas.
El hotel tiene espacios amplios entre sus pasillos y su jardín se embellece por una carroza. Además destaca su spa, que cuenta con masajes corporales y faciales relajantes.
Su alberca esta climatizada, pero antes de zambullirse en ella se puede desintoxicar en el temazcal. Sólo hay que seguir las instrucciones del antropólogo, Eber Alonso, quien guía al huésped hacia la armonía a través de ritual prehispánico.
Pero si lo suyo es deleitarse con otros placeres, todos los domingos en el restaurante se prepara el tradicional desayuno y comida buffet, donde reinan guisos de esta región.
Si se arrepiente de todo lo que degustó, visite la capilla que existe al interior de la casona. Se dice que en este lugar ofició misa el santo Rafael Guízar y Valencia. Es un lugar consagrado, pero la Iglesia no permite ninguna ceremonia.
El hotel ofrece paquetes para conocer el centro y los alrededores de este bello pueblito, así como las faldas del Picos de Orizaba, donde se puede vivir una gran aventura y tener una vista única de la zona.
PARA SABER
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Habitaciones desde 600 pesos. Para mayor información o realizar alguna reservación, puede comunicarse al teléfono 01 (273) 737 1520 ó 045 (273) 107 4151.