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De paseo por el ''cacti mundo''

Esta vez el viaje es a través de un sitio que, aunque espinoso, ofrece un paisaje sin igual

GUADALAJARA, JALISCO (17/FEB/2013).-  San José del Cabo ostenta de un extraordinario jardín botánico, con una rica diversidad de cactáceas, que simbolizan parte de la flora peninsular, concentrada en un atractivo espacio, para el deleite de sus visitantes. El fantástico jardín fue bautizado como, “Cacti mundo”. Oscar Sánchez definió cactáceas: “Plantas herbáceas o leñosas, suculentas, espinosas, sin hojas por lo menos en las formas adultas; sus formas son características, siendo las más comunes la cilíndrica, columnar, esférica y candelabriforme. Flores actinomorfas, hermafroditas, con el cáliz y la corola formados de múltiples piezas dispuestas en espiral, coherentes en la base, o formando un tubo corto o largo; no hay clara diferencia entre los sépalos o pétalos, la transición de unos a otros es paulatina o son iguales unos a otros. Estambres numerosos, multiseriados, libres o unidos en la base de los pétalos, de dehiscencia longitudinal: Gineceo ínfero, formado de varios carpelos, unilocular, con numerosos óvulos sobre varias placentas parietales; estilo grueso, columnar, con el estigma coloreado y lobulado. El fruto es una baya, generalmente ovoidea esférica o claviforme. Esta familia comprende unos 125 géneros y más de dos mil especies”.

Luego de haber disfrutado el estero, nos dirigimos por el bizarro bulevar Antonio Mijares, donde se asoma una barda alta y de planta circular, sobre la cual se pintaron unas cactáceas y dos palabras, que dicen: “Cacti mundo”. Nos recibió cordialmente un guía. Al entrar apreciamos unos nopales comunes y unos de navidad, después, en un cajete a desnivel, admiramos unos atractivos cactos globosos. El guía nos fue llevando por un andador que serpenteaba entre diversas y hermosas cactáceas, cereus o órganos altos, de pitahaya dulce y bajos de pitahaya agria, enseguida, garambullos y yucas. Entre los agaves, había: Sebastiana, deserti, datylio, manso y aurea. Unas flores rosas delataron a unas flores del desierto y unos ramilletes de ocho flores de dos pétalos y de similar color, revelaban a unas espinas de Cristo, otros cactus presumían de preciosas flores lilas, amarillas, blancas o naranjas.  Los andadores conducen al corazón del jardín, que es un bizarro espacio, de planta circular, al centro una jardinera redonda, delimitada por un pasillo, después, unos cajetes abanicados, con  tres bancos cilíndricos en su parte angosta y una barda en su parte ancha, cajetes que conforman con gracia el círculo y hacen un ligero desnivel, que le proporciona cierto movimiento al conjunto y exhiben con una acertada perspectiva las plantas, perspectiva que gozamos desde los bancos. Fuimos observando cada cajete, con pachipodios, viejitos, zapitos, cardones pequeños, chirinolas, opuntias de raqueta, opuntias cilíndricas, mejor conocidas como choyas, y una especie clasificada como carnívora, con cavidades que atrapan insectos. Nos sentamos plácidamente en aquellos bancos y el guía nos platicó que uno de los objetivos del jardín es mostrar la belleza de las cactáceas, para conocerlas, valorarlas y conservarlas. El fantástico espacio alberga más de 850 especies y fue inquietud de Pablo González Carbonell, con la colaboración de Josef Schrott. A un costado del jardín, miramos el atractivo campo de golf Mayan Country Club. Malu adquirió dos exóticas biznagas.

Alfonso Salazar Rovirosa puso en tinta: “Predomina la vegetación de estepa y de desierto. La Península cuenta con la vegetación de desierto más numerosa y fantástica que hay en el mundo. Por la escasez de precipitación pluvial, la vegetación, en general, es de tipo desértico y semidesértico… En la Sierra de Juárez se creó veda forestal por Decreto, el 13 de junio de 1951”. Y Roberto Aliaga nos cuenta: “En mitad del desierto, vivía Cactus. A su alrededor, sólo había arena. Mucha, mucha arena… Había partido del desierto, había recorrido el mundo en busca de un hogar, y finalmente lo había encontrado en el mismo sitio. Siempre estuvo allí… Quienes formaban un hogar y daban sentido a las cinco letras eran aquellos que te rodeaban. Aquellos que te abrazaban con sus palabras y sus buenas intensiones. Con su amor y amistad”. Las cactáceas nos están aguardando, allí están.

PARA SABER

En la red

Para tener más detalles de este sitio, puedes consultar su página oficial en internet. Búscalo en la dirección:  http://www.cactimundo.com/

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