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Camioneta a precio de auto
No hay nada con mayor altura al suelo y espacio, que cueste lo que la Duster
GUADALAJARA, JALISCO (26/MAY/2012).- Pregunte a cualquier mujer la importancia de moda y sabrá por qué las camionetas son un éxito absoluto en México. Tome en cuenta el poder adquisitivo de los mexicanos y entenderá perfectamente que la Renault Duster tiene la fórmula del éxito.
Toda la idea detrás de la Renault Duster nació a principios de la década pasada. Entonces se hablaba mucho de la intención de la marca india Tata de hacer un auto cuyo precio de venta al público fuera de 2,500 dólares. Para la mayoría de los demás fabricantes, esto parecía imposible y, de alguna manera, lo fue, ya que el Nano, que sería el nuevo “Auto del Pueblo”, se vende hoy por arriba de ese costo. Pero todos pusieron atención y la idea de un auto popular no quedó precisamente en el olvido. Quien primero lo llevó en la realidad, sin embargo, fue la filial rumana de Renault, Dacia, al desarrollar el Logan, que vendría a ser el resultado final del proyecto de un auto con precio de 5 mil euros. Ese auto, que se vendió en México como Nissan Aprio, terminó costando seis mil euros en su versión básica (en Europa), pero se mostró una magnífica opción para lo que estaba diseñado: los mercados emergentes. Esa base es el secreto de la Duster, una de las más recientes y exitosas variaciones del uso de la plataforma.
La idea del Duster es ofrecer una combinación difícil de igualar por la competencia, que es un precio bajo, facilidad de reparación y mantenimiento, con mucho espacio interior. Y todo esto lo proporciona esta camioneta que pasó a ser la más económica a la venta en México y será, como dice la estrategia de mercadotecnia de Renault, la “primera camioneta” de muchas familias o individuos.
Ruda, pero agradable
Por fuera, la Duster tiene ese aire fuerte que tanto gusta a los que buscan una camioneta. Muestra una buena altura al piso, que llega a ser superior a vehículos más caros y vistos como capaces, como la Suzuki Grand Vitara. La versión probada, tope de gama, cuenta con protectores de los arcos de las ruedas; “tumba burros” con faros de niebla; rieles para equipaje en el techo y rines de 15 pulgadas con llantas de perfil alto, lo que mejora el confort y su durabilidad, aunque no se vean tan bien como unos de perfil más delgado.
Por dentro, sorprende el espacio, tanto adelante como atrás. El piloto encontrará fácilmente su posición de manejo, pese a que el volante no cuenta con ajuste de profundidad, sólo de altura. Falta, sin embargo, un apoyo central para los brazos, un opcional que cuesta 2,780 pesos. Atrás, cabeza y piernas viajarán a sus anchas, pero un tercer pasajero apretará a todos, puesto que la Duster no es precisamente muy ancha.
Los plásticos interiores no son los de mejor calidad que se haya visto. El que conozca un Sandero o Stepway, sabrá a qué nos referimos. Es el “precio a pagar” por la baja inversión inicial para tener una Duster. Todo se compensa con un bien diseñado paquete de equipo de seguridad y conveniencia. El estéreo, por ejemplo, tiene Bluetooth para el teléfono con reproducción de audio por esa vía. También tiene una entrada USB y un sonido que si bien no va a opacar un Bang & Olufsen, es bueno lo suficiente para que no salgamos de la agencia directo a comprar otro mejor.
Como en México sólo tenemos la Duster con tracción 4x2, la cajuela es grande, de 475 litros. Hubiera sido menor si contáramos con la suspensión trasera independiente. De nuevo, es el costo —y también la ventaja— de un vehículo de precio tan contenido. Hay una imprescindible tapa de plástico para esconder los objetos que están en el maletero, aunque de nuevo la solución de costos fue no poner uno que se enrolle solo, como se acostumbra. Mejor que no ofrecer nada, como lo hace una Lincoln MKX, por ejemplo.
Motor justo
La Duster usa en nuestro país la máquina de cuatro cilindros y 2.0 litros que tenía el Megane II. En la camioneta su potencia no llega a los 140 caballos como lo hace en el auto y lo máximo que se obtiene son 133 CV. Es posible contar con una caja manual de seis cambios o la automática de cuatro, que fue la que elegimos para esta prueba, imaginando que el público preferirá ésta sobre la mecánica.
No hay un gran entendimiento entre ambos elementos del tren motor. En ciudad, la caja nos pasa la impresión de que no sabe exactamente en cuál velocidad debe estar y hace más cambios de lo que esperaríamos, comprometiendo un poco la suavidad del rodar de la camioneta. Pero, se evita pisar un pedal de embrague, lo que en las calles cada vez más congestionadas, es una bendición.
Con una o dos personas a bordo, la Duster se sentirá bien. No va a ganar “arrancones”, pero nadie espera que lo haga. Ya con la carga completa, de cuatro pasajeros más equipaje, se sentirá la falta de una máquina con mayor enjundia.
La dirección tiene asistencia hidráulica pero en algunos casos podrá resultar algo dura en su manejo. Aunque esto no es nada del otro mundo.
Pese a la suspensión trasera de eje rígido, su estabilidad es muy buena. La Duster se siente firme y predecible, facilitando la conducción alegre que alguien puede buscar. Lo mismo pasa con los frenos, que son de discos delanteros y tambor trasero, al igual que un Jetta, por ejemplo. Aquí se agradece el sistema antibloqueo ABS, de serie en todas las Duster.
El resultado, pensamos, es extremadamente positivo. La Renault Duster nos da más que cualquier otro de su categoría, bueno, si hubiera otro en su categoría porque, por el precio de esta rumana, de padres franceses y llegada a México desde Colombia, lo único que se puede comprar es un sedán. El detalle es que en este país, las camionetas todavía están de moda. Y pregunte a cualquier mujer la importancia de estar en la moda.
Relax. Está hecha para un manejo en ciudad y tranquilo.
Lo suficiente. Contamos con lo necesario en cuanto a equipo.
Espacio. Hasta tres personas entran en la banca posterior.
Correspondientea la versión más equipada. Pero por 218 mil pesos Renault quiere que llegue a todo público.
Ficha Técnica
271,000
Duster Expression Aut. 2012
Motor: Frontal longitudinal; cuatro cilindros en línea; 2.0 litros de desplazamiento; 16 válvulas; con inyección de combustible secuencial multipunto. Potencia: 133 cv @ 5,500 rpm / Torque: 192 libras-pie @ 3,750 rpm.
Tracción: Delantera.
Transmisión: Automática de cuatro velocidades (4+R), con modo secuencial.
Suspensión: Delantera – Independiente, de tipo McPherson, con resortes helicoidales y barra estabilizadora. Trasera – De eje rígido, con barra estabilizadora.
Frenos: De discos ventilados adelante y de tambor atrás, con sistema antibloqueo (ABS), distribución electrónica de la fuerza del frenado (EBD) y sistema de frenado de emergencia (AFU).
Dirección: De piñón y cremallera, con asistencia hidráulica.
Dimensiones y capacidades:
Largo / Ancho / Alto (mm)
4,315 / 1,822 / 1,690
Distancia entre ejes: 2,673 mm
Peso: 1,316 kilogramos.
Tanque- 50 litros.
Cajuela- 475 litros.
Resultados de la prueba realizada en el Autódromo Guadalajara:
Aceleración: 0-100 km/h en 16.12 segundos.
Frenado de 100 km/h a 0 en 45 metros.
Cuarto de milla en 20.1 segundos @ 124.2 km/h
Velocidad máxima observada: 164 km/h
Toda la idea detrás de la Renault Duster nació a principios de la década pasada. Entonces se hablaba mucho de la intención de la marca india Tata de hacer un auto cuyo precio de venta al público fuera de 2,500 dólares. Para la mayoría de los demás fabricantes, esto parecía imposible y, de alguna manera, lo fue, ya que el Nano, que sería el nuevo “Auto del Pueblo”, se vende hoy por arriba de ese costo. Pero todos pusieron atención y la idea de un auto popular no quedó precisamente en el olvido. Quien primero lo llevó en la realidad, sin embargo, fue la filial rumana de Renault, Dacia, al desarrollar el Logan, que vendría a ser el resultado final del proyecto de un auto con precio de 5 mil euros. Ese auto, que se vendió en México como Nissan Aprio, terminó costando seis mil euros en su versión básica (en Europa), pero se mostró una magnífica opción para lo que estaba diseñado: los mercados emergentes. Esa base es el secreto de la Duster, una de las más recientes y exitosas variaciones del uso de la plataforma.
La idea del Duster es ofrecer una combinación difícil de igualar por la competencia, que es un precio bajo, facilidad de reparación y mantenimiento, con mucho espacio interior. Y todo esto lo proporciona esta camioneta que pasó a ser la más económica a la venta en México y será, como dice la estrategia de mercadotecnia de Renault, la “primera camioneta” de muchas familias o individuos.
Ruda, pero agradable
Por fuera, la Duster tiene ese aire fuerte que tanto gusta a los que buscan una camioneta. Muestra una buena altura al piso, que llega a ser superior a vehículos más caros y vistos como capaces, como la Suzuki Grand Vitara. La versión probada, tope de gama, cuenta con protectores de los arcos de las ruedas; “tumba burros” con faros de niebla; rieles para equipaje en el techo y rines de 15 pulgadas con llantas de perfil alto, lo que mejora el confort y su durabilidad, aunque no se vean tan bien como unos de perfil más delgado.
Por dentro, sorprende el espacio, tanto adelante como atrás. El piloto encontrará fácilmente su posición de manejo, pese a que el volante no cuenta con ajuste de profundidad, sólo de altura. Falta, sin embargo, un apoyo central para los brazos, un opcional que cuesta 2,780 pesos. Atrás, cabeza y piernas viajarán a sus anchas, pero un tercer pasajero apretará a todos, puesto que la Duster no es precisamente muy ancha.
Los plásticos interiores no son los de mejor calidad que se haya visto. El que conozca un Sandero o Stepway, sabrá a qué nos referimos. Es el “precio a pagar” por la baja inversión inicial para tener una Duster. Todo se compensa con un bien diseñado paquete de equipo de seguridad y conveniencia. El estéreo, por ejemplo, tiene Bluetooth para el teléfono con reproducción de audio por esa vía. También tiene una entrada USB y un sonido que si bien no va a opacar un Bang & Olufsen, es bueno lo suficiente para que no salgamos de la agencia directo a comprar otro mejor.
Como en México sólo tenemos la Duster con tracción 4x2, la cajuela es grande, de 475 litros. Hubiera sido menor si contáramos con la suspensión trasera independiente. De nuevo, es el costo —y también la ventaja— de un vehículo de precio tan contenido. Hay una imprescindible tapa de plástico para esconder los objetos que están en el maletero, aunque de nuevo la solución de costos fue no poner uno que se enrolle solo, como se acostumbra. Mejor que no ofrecer nada, como lo hace una Lincoln MKX, por ejemplo.
Motor justo
La Duster usa en nuestro país la máquina de cuatro cilindros y 2.0 litros que tenía el Megane II. En la camioneta su potencia no llega a los 140 caballos como lo hace en el auto y lo máximo que se obtiene son 133 CV. Es posible contar con una caja manual de seis cambios o la automática de cuatro, que fue la que elegimos para esta prueba, imaginando que el público preferirá ésta sobre la mecánica.
No hay un gran entendimiento entre ambos elementos del tren motor. En ciudad, la caja nos pasa la impresión de que no sabe exactamente en cuál velocidad debe estar y hace más cambios de lo que esperaríamos, comprometiendo un poco la suavidad del rodar de la camioneta. Pero, se evita pisar un pedal de embrague, lo que en las calles cada vez más congestionadas, es una bendición.
Con una o dos personas a bordo, la Duster se sentirá bien. No va a ganar “arrancones”, pero nadie espera que lo haga. Ya con la carga completa, de cuatro pasajeros más equipaje, se sentirá la falta de una máquina con mayor enjundia.
La dirección tiene asistencia hidráulica pero en algunos casos podrá resultar algo dura en su manejo. Aunque esto no es nada del otro mundo.
Pese a la suspensión trasera de eje rígido, su estabilidad es muy buena. La Duster se siente firme y predecible, facilitando la conducción alegre que alguien puede buscar. Lo mismo pasa con los frenos, que son de discos delanteros y tambor trasero, al igual que un Jetta, por ejemplo. Aquí se agradece el sistema antibloqueo ABS, de serie en todas las Duster.
El resultado, pensamos, es extremadamente positivo. La Renault Duster nos da más que cualquier otro de su categoría, bueno, si hubiera otro en su categoría porque, por el precio de esta rumana, de padres franceses y llegada a México desde Colombia, lo único que se puede comprar es un sedán. El detalle es que en este país, las camionetas todavía están de moda. Y pregunte a cualquier mujer la importancia de estar en la moda.
Relax. Está hecha para un manejo en ciudad y tranquilo.
Lo suficiente. Contamos con lo necesario en cuanto a equipo.
Espacio. Hasta tres personas entran en la banca posterior.
Correspondientea la versión más equipada. Pero por 218 mil pesos Renault quiere que llegue a todo público.
Ficha Técnica
271,000
Duster Expression Aut. 2012
Motor: Frontal longitudinal; cuatro cilindros en línea; 2.0 litros de desplazamiento; 16 válvulas; con inyección de combustible secuencial multipunto. Potencia: 133 cv @ 5,500 rpm / Torque: 192 libras-pie @ 3,750 rpm.
Tracción: Delantera.
Transmisión: Automática de cuatro velocidades (4+R), con modo secuencial.
Suspensión: Delantera – Independiente, de tipo McPherson, con resortes helicoidales y barra estabilizadora. Trasera – De eje rígido, con barra estabilizadora.
Frenos: De discos ventilados adelante y de tambor atrás, con sistema antibloqueo (ABS), distribución electrónica de la fuerza del frenado (EBD) y sistema de frenado de emergencia (AFU).
Dirección: De piñón y cremallera, con asistencia hidráulica.
Dimensiones y capacidades:
Largo / Ancho / Alto (mm)
4,315 / 1,822 / 1,690
Distancia entre ejes: 2,673 mm
Peso: 1,316 kilogramos.
Tanque- 50 litros.
Cajuela- 475 litros.
Resultados de la prueba realizada en el Autódromo Guadalajara:
Aceleración: 0-100 km/h en 16.12 segundos.
Frenado de 100 km/h a 0 en 45 metros.
Cuarto de milla en 20.1 segundos @ 124.2 km/h
Velocidad máxima observada: 164 km/h