Al parecer, en los incrementos de los precios de los alimentos sólo se ha visto la punta del iceberg y todo indica que de no hacer cambios importantes que estimulen la producción local a gran escala, lo peor está por venir.
A raíz de los incrementos internacionales en el precio del petróleo, que tuvieron como antecedente un incremento generalizado en materias primas como el acero, cobre y un sinnúmero de productos que China e India industrializan cada vez a mayor velocidad, los precios de los granos han tenido una tendencia ascendente que no parece tener fin.
Agravados por mayores costos de producción por energéticos más caros, y por condiciones climáticas desfavorables tanto en las zonas productoras de Estados Unidos como en Australia, por citar sólo algunas, los precios de los alimentos han roto cualquier resistencia y amenazan con estar ausentes en las mesas de algunas familias mexicanas, porque la situación de inventarios no garantiza un abastecimiento accesible para todos.
De acuerdo a empresarios conocedores del ramo de producción de alimentos, como el presidente del Consejo Directivo de la Unión Nacional de Avicultores, César de Anda Molina, la situación que enfrenta México debe ser aprovechada para potencializar la producción con visión de largo plazo, acelerando los pasos necesarios para autorizar la producción de alimentos transgénicos, ya que con la biotecnología aplicada a la agricultura se puede incrementar de manera relativamente rápida la producción de granos, haciendo que por la mayor oferta los precios se reduzcan.
Es cierto que tanto a nivel nacional como en otras latitudes ha habido resistencia por parte de algunas organizaciones ciudadanas a la autorización de producción de este tipo de alimentos modificados genéticamente, pero existen múltiples evidencias de que este tipo de productos se logran sin alterar sus cualidades benéficas, además de que ofrecen un mejor contenido nutricional y permiten reducir los riesgos de alergias, mejorar el metabolismo y ofrecer calidades de producción más consistentes.
Si quienes históricamente han dado los grandes pasos para hacer evolucionar la tecnología de producción de los diferentes productos en las distintas ramas, hubieran consultado a las autoridades de la época si se les permitía hacer las modificaciones que proponían, muy probablemente la Humanidad no hubiera evolucionado como lo ha hecho. Es inadmisible que las autoridades sigan debatiendo si tienen que dar los pasos que el mundo poco a poco ha adoptado, mientras tantos mexicanos literalmente mueren de hambre.
En este trimestre la Inversión Extranjera Directa ha sido la mitad de lo que fue en 2007, en ella Estados Unidos redujo su participación de 80% a 69%, y nuestro riesgo país subió por segunda semana consecutiva 32 puntos, que impactarán ligeramente al alza a las tasas de interés. Al parecer, los únicos que no nos damos cuenta del daño que nos causa nuestro inmovilismo somos nosotros mismos. No dejemos que éste se haga sentir en el hambre de nuestra población.
A raíz de los incrementos internacionales en el precio del petróleo, que tuvieron como antecedente un incremento generalizado en materias primas como el acero, cobre y un sinnúmero de productos que China e India industrializan cada vez a mayor velocidad, los precios de los granos han tenido una tendencia ascendente que no parece tener fin.
Agravados por mayores costos de producción por energéticos más caros, y por condiciones climáticas desfavorables tanto en las zonas productoras de Estados Unidos como en Australia, por citar sólo algunas, los precios de los alimentos han roto cualquier resistencia y amenazan con estar ausentes en las mesas de algunas familias mexicanas, porque la situación de inventarios no garantiza un abastecimiento accesible para todos.
De acuerdo a empresarios conocedores del ramo de producción de alimentos, como el presidente del Consejo Directivo de la Unión Nacional de Avicultores, César de Anda Molina, la situación que enfrenta México debe ser aprovechada para potencializar la producción con visión de largo plazo, acelerando los pasos necesarios para autorizar la producción de alimentos transgénicos, ya que con la biotecnología aplicada a la agricultura se puede incrementar de manera relativamente rápida la producción de granos, haciendo que por la mayor oferta los precios se reduzcan.
Es cierto que tanto a nivel nacional como en otras latitudes ha habido resistencia por parte de algunas organizaciones ciudadanas a la autorización de producción de este tipo de alimentos modificados genéticamente, pero existen múltiples evidencias de que este tipo de productos se logran sin alterar sus cualidades benéficas, además de que ofrecen un mejor contenido nutricional y permiten reducir los riesgos de alergias, mejorar el metabolismo y ofrecer calidades de producción más consistentes.
Si quienes históricamente han dado los grandes pasos para hacer evolucionar la tecnología de producción de los diferentes productos en las distintas ramas, hubieran consultado a las autoridades de la época si se les permitía hacer las modificaciones que proponían, muy probablemente la Humanidad no hubiera evolucionado como lo ha hecho. Es inadmisible que las autoridades sigan debatiendo si tienen que dar los pasos que el mundo poco a poco ha adoptado, mientras tantos mexicanos literalmente mueren de hambre.
En este trimestre la Inversión Extranjera Directa ha sido la mitad de lo que fue en 2007, en ella Estados Unidos redujo su participación de 80% a 69%, y nuestro riesgo país subió por segunda semana consecutiva 32 puntos, que impactarán ligeramente al alza a las tasas de interés. Al parecer, los únicos que no nos damos cuenta del daño que nos causa nuestro inmovilismo somos nosotros mismos. No dejemos que éste se haga sentir en el hambre de nuestra población.