Se supone que las autoridades policíacas deben cumplir con la tarea de cuidar y atender a la sociedad civil. Sobre todo proteger a la población del hampa y de los delincuentes. Sin embargo, el prestigio y fama de las diversas corporaciones policíacas es la de un grupo más de los que hay que protegerse. Simplemente porque gozan de una muy bien ganada desconfianza.
Muchos padres de familia temen el peligro de que sus hijos adolescentes caigan en las garras de un policía, tanto como caer en las manos de delincuentes.
Son tantas las anécdotas de jóvenes extorsionados y casi obligados a sobornar, por las abusivas y ventajosas maneras de chantajear a los atrapados por cualquier delito leve.
El ya muchas veces mencionado acontecimiento de la discoteca en la Ciudad de México, es un doloroso botón de muestra de lo que representa el mal ejercicio de las autoridades cuando pretendiendo cumplir con su deber, acaban siendo verdaderos agentes del terror.
Es un hecho muy patente que la población también le tiene miedo a sus propias autoridades policíacas, no sólo porque llevan armas y tienen la autoridad para hacer la ley de su lado, sino que representan un poder que no siempre está en manos de la ley, por los caprichos y arbitrariedades de algunas personas ineptas y prepotentes.
Tenemos que hacer un verdadero cambio de imagen y auténticas modificaciones de actitudes y comportamientos de los cuerpos de seguridad.
La Policía está para cuidar a los ciudadanos, para darles confianza y seguridad, para protegernos de la delincuencia organizada. No para sospechar que tras de cualquier ciudadano hay un delincuente en potencia o un candidato a ser llevado tras la rejas.
Mucho menos a los jóvenes.
Si estamos tratando de ganar la guerra al narcotráfico, no hagamos una persecución de los consumidores. El que consume es un adicto, está más cerca de la enfermedad que de la delincuencia. Necesita de médicos, hospitales y programas de recuperación. No de policías y patrullas.
Queremos que la sociedad respete y haga caso de las autoridades. Que todos cumplamos con la ley.
Queremos que las policías y cuerpos de seguridad respeten a la población y que no cometan abusos, que no actúen fuera de la ley, que demuestren combatir la corrupción y no ser parte de ella.