Evitar continuidad

Raúl Plascencia Villanueva, ombudsman nacional electo para los próximos cinco años, tiene grandes retos por delante. El inmediato es demostrar a sus críticos que no responderá a los intereses del poder, sino que será un verdadero defensor del pueblo de México.

Quien fuese el primer visitador de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) debe desmarcarse pronto de quien todavía preside el organismo, José Luis Soberanes. Sus detractores como la senadora Rosario Ibarra están utilizando este argumento, cuestionando sus resultados en casos de desaparecidos en el país, e incluso el mismo Emilio Álvarez Icaza, —ex ombudsman capitalino quien quedó en segundo lugar en la elección del Senado— anunció que creará un movimiento social para promover los derechos humanos y vigilar la labor del nuevo titular de la CNDH.

Para Plascencia Villanueva la tarea no será nada sencilla. Tiene de frente uno de los momentos más críticos en el tema, y demostrar que la decisión de los senadores no fue una negociación política será sólo el comienzo. Porque si son ciertas esas hipótesis, de que fue electo en función de lo cómodo que pueda ser para los grupos de poder, estaremos, de nuevo, ante el privilegio de los intereses de los partidos sobre los de la ciudadanía. Entonces Plascencia estaría deslegitimado de inicio. Su función principal es representar los intereses del pueblo por lo que esperamos brillantez y eficacia en la defensa de las garantías individuales.

Hoy, la realidad es que México vive una crisis en derechos humanos, no sólo en aquellos obvios como los relacionados con el respeto por parte de la Policía, Ejército y Ministerio Público, sino en los que están vinculados con la obligación del Gobierno de brindar a la sociedad un sistema educativo amplio y de calidad, salud y desarrollo social, así como de impedir que la corrupción y la omisión oficiales afecten los derechos de los ciudadanos a recibir una seguridad pública de calidad.

Estamos ante la oportunidad de tener a un ombudsman que emprenda una gran labor pública para que realmente los ciudadanos consideremos a la CNDH independiente y competente y que sirva, sí, que sirva a su pueblo.

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