México
Viola EU derechos humanos de latinos e indígenas en frontera
Entre 14 mil 500 a 17 mil 500 personas son traficadas hacia Estados Unidos cada año para trabajo o explotación sexual
WASHINGTON, ESTADOS UNIDOS (28/MAR/2012).- La organización Amnistía Internacional (AI) denunció hoy violaciones a los derechos humanos de los inmigrantes, en particular latinos e indígenas, por parte de Estados Unidos en la frontera con México.
El grupo defensor de los derechos humanos señaló en un reporte que la instrumentación de las leyes de inmigración de Estados Unidos ha resultado en abusos y prácticas discriminatorias a inmigrantes víctimas de crímenes, así como comunidades indígenas y latinas.
De acuerdo con el reporte, Washington fracasa en sus obligaciones de asegurar el acceso a la justicia para los inmigrantes sobrevivientes de crímenes, particularmente mujeres y niños, y reconocer los derechos de cruzar la frontera de las comunidades indígenas.
Indicó que entre 14 mil 500 a 17 mil 500 personas son traficadas hacia Estados Unidos cada año para trabajo o explotación sexual, sin embargo las barreras causadas por las fallas en el sistema dejan a muchas víctimas sin ningún alivio ante la detención y la deportación.
De las cinco mil visas "T" disponibles anualmente para víctimas sobrevivientes del tráfico humano, las estadísticas muestran que sólo el seis por ciento son utilizadas.
El informe citó el caso de la hondureña Carolina, quien fue traída a Estados Unidos después de ser repetidamente vendida por sexo, golpeada y drogada, pero permaneció detenida por más de dos años hasta que le fue aprobada una visa como víctima de tráfico humano.
"La cultura alrededor de la inmigración en Estados Unidos ha creado una tormenta perfecta. Sobrevivientes de tráfico humano y de otros crímenes como violencia doméstica son cada vez más vistos como criminales y no como víctimas", dijo Justin Mazzola, investigador de AI y autor del reporte.
"Al mismo tiempo, menos personas están dispuestas a reportar tales crímenes, ya que sienten que puede exponerlos a agentes de inmigración. Adicionalmente, muchos consideran que la policía es incapaz o no tiene la voluntad de ayudar", agregó.
Las medidas de control migratorio ponen cada vez más en riesgo el derecho a la vida de los individuos al cruzar la frontera, de acuerdo con el informe que señaló que entre 1998 y 2008 murieron cinco mil 287 migrantes al intentar cruzar la frontera.
Además, dijo AI, las políticas estadunidenses cambian intencionalmente las rutas de los inmigrantes de los puntos de entrada tradicionales a los terrenos más hostiles en el suroeste del país, incluyendo trayectos a través de desiertos vastos, ríos y montañas altas en el calor punzante.
Los indígenas, cuyos territorios y comunidades se extienden en la frontera entre Estados Unidos y México y necesitan cruzarla con frecuencia, regularmente son intimidados por policías fronterizos por hablar poco español o inglés y por tener documentos de identificación tribales.
Los programas de inmigración federal que incluyen a la policía estatal y local en la aplicación de las leyes de inmigración, coloca a las comunidades latinas, indígenas y de color a lo largo de la frontera en riesgo de tratamiento discriminatorio, agregó AI.
Debido a que el monitoreo y los descuidos de estos programas de inmigración son inadecuados, los responsables de cometer abusos a los derechos humanos rara vez rinden cuentas.
AI recomendó al gobierno de Estados Unidos que suspenda todos los programas de aplicación de la ley inmigración hasta que la Oficina del Inspector General del Departamento de Seguridad Interna (DHS) determine si los programas pueden ser aplicados sin discriminación.
También sugirió la aprobación de una legislación que garantice un acceso equitativo a la justicia y la protección para sobrevivientes de crímenes y respetar y facilitar el uso de documentos de identificación indígenas y de inmigración para viajar a través de las fronteras.
Asimismo, sugirió asegurar, como algo prioritario, que las políticas y las prácticas fronterizas no tengan el efecto directo o indirecto de causar la muerte de los inmigrantes.
"El reporte de Amnistía Internacional revela vívidamente la crisis de derechos humanos que está ocurriendo en la frontera", expresó Saul Hernández, cantante principal del grupo de rock mexicano Jaguares y activista de AI.
La actriz nacida en Texas, Amber Heard, quien participó en una misión de investigación en la frontera suroeste con AI, dijo que le conmovió "escuchar las historias del maltrato de los inmigrantes, individuos cuyo único objetivo es proveer para sus familias".
El grupo defensor de los derechos humanos señaló en un reporte que la instrumentación de las leyes de inmigración de Estados Unidos ha resultado en abusos y prácticas discriminatorias a inmigrantes víctimas de crímenes, así como comunidades indígenas y latinas.
De acuerdo con el reporte, Washington fracasa en sus obligaciones de asegurar el acceso a la justicia para los inmigrantes sobrevivientes de crímenes, particularmente mujeres y niños, y reconocer los derechos de cruzar la frontera de las comunidades indígenas.
Indicó que entre 14 mil 500 a 17 mil 500 personas son traficadas hacia Estados Unidos cada año para trabajo o explotación sexual, sin embargo las barreras causadas por las fallas en el sistema dejan a muchas víctimas sin ningún alivio ante la detención y la deportación.
De las cinco mil visas "T" disponibles anualmente para víctimas sobrevivientes del tráfico humano, las estadísticas muestran que sólo el seis por ciento son utilizadas.
El informe citó el caso de la hondureña Carolina, quien fue traída a Estados Unidos después de ser repetidamente vendida por sexo, golpeada y drogada, pero permaneció detenida por más de dos años hasta que le fue aprobada una visa como víctima de tráfico humano.
"La cultura alrededor de la inmigración en Estados Unidos ha creado una tormenta perfecta. Sobrevivientes de tráfico humano y de otros crímenes como violencia doméstica son cada vez más vistos como criminales y no como víctimas", dijo Justin Mazzola, investigador de AI y autor del reporte.
"Al mismo tiempo, menos personas están dispuestas a reportar tales crímenes, ya que sienten que puede exponerlos a agentes de inmigración. Adicionalmente, muchos consideran que la policía es incapaz o no tiene la voluntad de ayudar", agregó.
Las medidas de control migratorio ponen cada vez más en riesgo el derecho a la vida de los individuos al cruzar la frontera, de acuerdo con el informe que señaló que entre 1998 y 2008 murieron cinco mil 287 migrantes al intentar cruzar la frontera.
Además, dijo AI, las políticas estadunidenses cambian intencionalmente las rutas de los inmigrantes de los puntos de entrada tradicionales a los terrenos más hostiles en el suroeste del país, incluyendo trayectos a través de desiertos vastos, ríos y montañas altas en el calor punzante.
Los indígenas, cuyos territorios y comunidades se extienden en la frontera entre Estados Unidos y México y necesitan cruzarla con frecuencia, regularmente son intimidados por policías fronterizos por hablar poco español o inglés y por tener documentos de identificación tribales.
Los programas de inmigración federal que incluyen a la policía estatal y local en la aplicación de las leyes de inmigración, coloca a las comunidades latinas, indígenas y de color a lo largo de la frontera en riesgo de tratamiento discriminatorio, agregó AI.
Debido a que el monitoreo y los descuidos de estos programas de inmigración son inadecuados, los responsables de cometer abusos a los derechos humanos rara vez rinden cuentas.
AI recomendó al gobierno de Estados Unidos que suspenda todos los programas de aplicación de la ley inmigración hasta que la Oficina del Inspector General del Departamento de Seguridad Interna (DHS) determine si los programas pueden ser aplicados sin discriminación.
También sugirió la aprobación de una legislación que garantice un acceso equitativo a la justicia y la protección para sobrevivientes de crímenes y respetar y facilitar el uso de documentos de identificación indígenas y de inmigración para viajar a través de las fronteras.
Asimismo, sugirió asegurar, como algo prioritario, que las políticas y las prácticas fronterizas no tengan el efecto directo o indirecto de causar la muerte de los inmigrantes.
"El reporte de Amnistía Internacional revela vívidamente la crisis de derechos humanos que está ocurriendo en la frontera", expresó Saul Hernández, cantante principal del grupo de rock mexicano Jaguares y activista de AI.
La actriz nacida en Texas, Amber Heard, quien participó en una misión de investigación en la frontera suroeste con AI, dijo que le conmovió "escuchar las historias del maltrato de los inmigrantes, individuos cuyo único objetivo es proveer para sus familias".