México
Ladrones en el internet
Miles de personas son víctimas de robos y extorsiones cometidos desde algún portal web falso, según la Policía cibernética
CIUDAD DE MÉXICO (19/NOV/2012).- Pasaron los diez días y la llave nunca llegó. A las seis de la tarde se le agotó la esperanza. Tenía todo listo para que la dichosa llave abriera su nuevo departamento, ese que se ubicaba a una cuadra del trabajo y por el que había pagado nueve mil pesos por un mes de renta y un depósito; pero los amigos, los muebles y hasta el gato se quedaron esperando la inauguración.
No llegó la llave y tampoco la respuesta de los correos electrónicos de quien se lo rentó por internet. A Rebeca Jiménez le hicieron una ganga a la medida y se convirtió en la víctima perfecta de un fraude cibernético; “claro, con razón las ventanas de las fotos no coincidían con las del número del edificio que me dieron, es imposible que las cuentas bancarias colapsen por las Olimpiadas, como me dijo el arrendador, y jamás me dieron un número de envío para reclamar mi paquete”, dice.
Una semana antes, en la página de segundamano.com vio una buena oferta. “Venían las fotos de un departamento chiquito y con mucha luz, estaba ubicado en la colonia Del Valle, delegación Benito Juárez. Contacté al arrendador por correo electrónico y al otro día me respondió”, narra Rebeca. En este esquema de fraude, el dueño es supuestamente Arthur Towler, un policía de 43 años que hace tres semanas se fue a Londres para ver los Juegos Olímpicos y decidió quedarse a vivir allá con su familia. Escribiendo en un deficiente español, se ganó a Rebeca diciendo que le gusta el reggae, es fan del “Che” Guevara y busca un inquilino de confianza para hacer el trato mediante una compañía llamada KeyDelivery Express, que controlará el pago y la entrega del contrato y llaves depositando el dinero por Money Exchange.
Historias de mentira
La historia de Rebeca Jiménez, diseñadora de 35 años, le da rostro a las 11 mil 264 personas que han sido víctimas de fraude electrónico, phishing (sitios web falsos), fraudes diversos y delitos en agravio de niños, niñas y adolescentes cometidos desde sitios electrónicos en 2012, casi tres veces más a los cuatro mil 991 casos registrados el año pasado, según cifras de denuncias ciudadanas recibidas a nivel nacional por la División Científica de la Policía Federal.
La creatividad de los artistas de la estafa es ilimitada y en la red hay historias para todos, desde personas que regalan su herencia a cambio de una comisión, contratos laborales por tres mil pesos, extranjeros que regalan animales a cambio de cubrir el monto de traslado, o bien la famosa estafa nigeriana en donde una supuesta autoridad bancaria en África otorga un crédito sin aval por 300 mil pesos por una módica suma.
Armano Novoa, director de Alianza por la Seguridad en Internet A.C., dice que los esquemas de delitos cibernéticos, cometidos mediante el uso de computadoras, sistemas informáticos o dispositivos electrónicos, han proliferado de unos años a la fecha, siendo los más comunes las gangas de inmuebles, vehículos y propiedades, y búsqueda en internet de parejas extranjeras que después de enamorar por Skype a la víctima, piden dinero para salir del país en donde viven, supuestamente para poder casarse.
Como los montos de las estafas son pequeños, muchas víctimas no se toman la molestia de ir a admitir ante un Ministerio Público que fueron engañados por personas que ni siquiera conocen. Y aunque muchos de los delincuentes cibernéticos operan desde países extranjeros, las autoridades internacionales como el FBI no invierten infraestructura en atacar el problema. Es un trabajo hormiga perfecto, porque los delincuentes en lugar de robar un millón de pesos a una sola persona, prefieren robar mil pesos a mil personas diferentes.
Aunque las víctimas sí, los delincuentes no tienen rostro. Para engañar a alguien por internet sólo se necesita tener una computadora y una historia creíble que prometa cubrir una necesidad económica o vulnerabilidad social como la soledad, la fe en los otros o la avaricia. Es imposible determinar un perfil de víctima, porque todo usuario de correo electrónico que no hace uso razonable del mismo está expuesto a lo que Armando Novoa denomina como “ingeniería social”, concepto que explica por qué si 10 millones de usuarios recibieron un mail de una persona que pide el favor de guardar su herencia hasta que salga de su país, dos mil invierten para ayudarle.
“La ingeniería social es una disciplina de gestión que consiste en aplicar todo lo que tú sepas sobre una persona o grupo de personas para poderlos manipular a través de trucos y engaños, apelando a su vulnerabilidad”, explica Novoa. Esta forma de gestión arma esquemas para todo tipo de audiencias, incluso para gente bien preparada y con estudios profesionales como Rebeca.
En ningún momento del proceso de alquiler, Rebeca sospechó algo, porque el arrendador se hizo pasar por alguien de confianza: “Me enamoré del departamento por las fotos, y además el tipo era divertidísimo, me adjuntó una canción de Bob Marley y fotos de él y de sus hijos, parecía una persona normal”. De esos nueve mil pesos que perdió, ninguna autoridad le ha dado fe porque para atacar a los delincuentes cibernéticos todavía hay mucho camino que recorrer.
EL DATO
Ayuda para denunciar fraudes
En México existe la Policía cibernética, ella se encarga de investigar todo lo relacionado con delitos en la red, por lo que para levantar una denuncia o presentar una queja deberás enviar un correo a denuncia@ssp.gob.mx o bien realizar una llamada al número 01 800 440 3690 800
No llegó la llave y tampoco la respuesta de los correos electrónicos de quien se lo rentó por internet. A Rebeca Jiménez le hicieron una ganga a la medida y se convirtió en la víctima perfecta de un fraude cibernético; “claro, con razón las ventanas de las fotos no coincidían con las del número del edificio que me dieron, es imposible que las cuentas bancarias colapsen por las Olimpiadas, como me dijo el arrendador, y jamás me dieron un número de envío para reclamar mi paquete”, dice.
Una semana antes, en la página de segundamano.com vio una buena oferta. “Venían las fotos de un departamento chiquito y con mucha luz, estaba ubicado en la colonia Del Valle, delegación Benito Juárez. Contacté al arrendador por correo electrónico y al otro día me respondió”, narra Rebeca. En este esquema de fraude, el dueño es supuestamente Arthur Towler, un policía de 43 años que hace tres semanas se fue a Londres para ver los Juegos Olímpicos y decidió quedarse a vivir allá con su familia. Escribiendo en un deficiente español, se ganó a Rebeca diciendo que le gusta el reggae, es fan del “Che” Guevara y busca un inquilino de confianza para hacer el trato mediante una compañía llamada KeyDelivery Express, que controlará el pago y la entrega del contrato y llaves depositando el dinero por Money Exchange.
Historias de mentira
La historia de Rebeca Jiménez, diseñadora de 35 años, le da rostro a las 11 mil 264 personas que han sido víctimas de fraude electrónico, phishing (sitios web falsos), fraudes diversos y delitos en agravio de niños, niñas y adolescentes cometidos desde sitios electrónicos en 2012, casi tres veces más a los cuatro mil 991 casos registrados el año pasado, según cifras de denuncias ciudadanas recibidas a nivel nacional por la División Científica de la Policía Federal.
La creatividad de los artistas de la estafa es ilimitada y en la red hay historias para todos, desde personas que regalan su herencia a cambio de una comisión, contratos laborales por tres mil pesos, extranjeros que regalan animales a cambio de cubrir el monto de traslado, o bien la famosa estafa nigeriana en donde una supuesta autoridad bancaria en África otorga un crédito sin aval por 300 mil pesos por una módica suma.
Armano Novoa, director de Alianza por la Seguridad en Internet A.C., dice que los esquemas de delitos cibernéticos, cometidos mediante el uso de computadoras, sistemas informáticos o dispositivos electrónicos, han proliferado de unos años a la fecha, siendo los más comunes las gangas de inmuebles, vehículos y propiedades, y búsqueda en internet de parejas extranjeras que después de enamorar por Skype a la víctima, piden dinero para salir del país en donde viven, supuestamente para poder casarse.
Como los montos de las estafas son pequeños, muchas víctimas no se toman la molestia de ir a admitir ante un Ministerio Público que fueron engañados por personas que ni siquiera conocen. Y aunque muchos de los delincuentes cibernéticos operan desde países extranjeros, las autoridades internacionales como el FBI no invierten infraestructura en atacar el problema. Es un trabajo hormiga perfecto, porque los delincuentes en lugar de robar un millón de pesos a una sola persona, prefieren robar mil pesos a mil personas diferentes.
Aunque las víctimas sí, los delincuentes no tienen rostro. Para engañar a alguien por internet sólo se necesita tener una computadora y una historia creíble que prometa cubrir una necesidad económica o vulnerabilidad social como la soledad, la fe en los otros o la avaricia. Es imposible determinar un perfil de víctima, porque todo usuario de correo electrónico que no hace uso razonable del mismo está expuesto a lo que Armando Novoa denomina como “ingeniería social”, concepto que explica por qué si 10 millones de usuarios recibieron un mail de una persona que pide el favor de guardar su herencia hasta que salga de su país, dos mil invierten para ayudarle.
“La ingeniería social es una disciplina de gestión que consiste en aplicar todo lo que tú sepas sobre una persona o grupo de personas para poderlos manipular a través de trucos y engaños, apelando a su vulnerabilidad”, explica Novoa. Esta forma de gestión arma esquemas para todo tipo de audiencias, incluso para gente bien preparada y con estudios profesionales como Rebeca.
En ningún momento del proceso de alquiler, Rebeca sospechó algo, porque el arrendador se hizo pasar por alguien de confianza: “Me enamoré del departamento por las fotos, y además el tipo era divertidísimo, me adjuntó una canción de Bob Marley y fotos de él y de sus hijos, parecía una persona normal”. De esos nueve mil pesos que perdió, ninguna autoridad le ha dado fe porque para atacar a los delincuentes cibernéticos todavía hay mucho camino que recorrer.
EL DATO
Ayuda para denunciar fraudes
En México existe la Policía cibernética, ella se encarga de investigar todo lo relacionado con delitos en la red, por lo que para levantar una denuncia o presentar una queja deberás enviar un correo a denuncia@ssp.gob.mx o bien realizar una llamada al número 01 800 440 3690 800