México
La oposición denuncia a Calderón ante el IFE por hacer proselitismo
El Instituto revela que la encuesta a la que se refirió el Presidente no fue registrada, como dicta el Cofipe
CIUDAD DE MÉXICO (25/FEB/2012).- La oposición busca a toda costa que el Presidente no realice proselitismo y ayer lo dejaron claro al presentar dos quejas en su contra ante el Instituto Federal Electoral (IFE).
Por separado, el Movimiento Progresista —conformado por los partidos de la Revolución Democrática (PRD), del Trabajo (PT) y Movimiento Ciudadano (MC)— y la coalición Compromiso por México —integrada por el Revolucionario Institucional (PRI) y el Partido Verde— presentaron quejas contra el Ejecutivo por la presunta utilización de recursos públicos para realizar proselitismo a favor de la virtual candidata presidencial panista, Josefina Vázquez Mota.
El jueves pasado, el Ejecutivo le dijo a los consejeros de Grupo Banamex que según una encuesta de la Presidencia, Josefina Vázquez Mota sólo estaba cuatro puntos porcentuales abajo del precandidato priista Enrique Peña Nieto.
El consejero del IFE Marco Antonio Baños anunció que solicitará a la Presidencia el video del encuentro del Presidente con los banqueros, y aclaró que el Instituto no tiene registrada la encuesta a la que aludió el Mandatario.
“Hice la consulta correspondiente en la Secretaría Ejecutiva y me confirman que no hay ningún documento registrado que contenga las proporciones supuestamente de tendencias que mencionó el presidente”.
Recordó que, conforme al Artículo 237 del Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales (Cofipe), todo aquel que pretenda realizar una encuesta electoral tiene que registrarla ante la Secretaría Ejecutiva y su metodología antes de revelar resultados.
El diputado petista Jaime Cárdenas, representante del Movimiento Progresista ante el IFE, afirmó que vigilarán la conducta de Calderón “y no vamos a tolerar ninguna intervención en el proceso electoral, porque nos preocupa que este proceso electoral pueda ser anulado por el Tribunal Electoral”.
Recordó que en 2006, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) determinó que el entonces mandatario Vicente Fox había puesto en riesgo la elección en la que Felipe Calderón resultó electo presidente.
REACCIONES
Entre críticas y defensas
Marcelo Ebrard
El jefe de Gobierno del Distrito federal pidió al Mandatario evitar hacer declaraciones que confunden a la ciudadanía respecto al proceso electoral del próximo 1 de julio. “El titular del Poder Ejecutivo debe, me parece, comportarse como jefe de Estado, uno tiene sus preferencias y hay que tener mucho cuidado”.
Josefina Vázquez Mota
La precandidata panista a la Presidencia defendió al presidente Felipe Calderón al decir que es un demócrata, respetuoso del proceso electoral. “El Presidente ha sido claro y contundente, él hizo este encuentro privado, como el que yo vengo a hacer hoy con los rotarios y rotarias, y su mensaje fue absolutamente, sin duda, respetuoso”.
Armando Ríos Piter
El perredista y presidente de la Junta de Coordinación Política de la Cámara de Diputados, afirmó: “Pondremos un alto al Presidente Felipe Calderón por haber violado la ley electoral el jueves al meter las manos en el proceso”.
Carlos Flores Rico
El diputado del PRI afirmó que ven con “bondad” que el Presidente haya dicho que no volverá a hablar de temas electorales. “Qué bueno que el Presidente acepta en un ‘mea culpa’ institucional, pero eso no puede hacer a un lado lo que un día antes ocurrió”.
Análisis
Absurdos y simulaciones electorales
Enrique toussaint (Periodista)
La política tiene su propia naturaleza, y los reglamentos electorales no pueden desconocerla. Es difícil contrariar a Héctor Aguilar Camín cuando sostiene que pedir a un político que se abstenga de llamar al voto o que deje de promover su plataforma electoral, es como tratar de legislar para impedir las consecuencias de la Ley de la Gravedad. Es absurdo. Sin embargo, el escepticismo acerca de la participación del Presidente de la República en los procesos electorales, es una vieja tradición surgida de la desconfianza y la sospecha de las llamadas “elecciones de Estado”.
La añeja idea de que el Presidente de la República, en su carácter de Jefe de Estado, debe de sacar sus manos de los procesos electorales, sólo da lugar a la simulación, como ha argumentado recientemente Jesús Silva-Herzog Márquez. Los presidentes emanados del Partido Revolucionario Institucional (PRI), jugaron al “tapado” por siete décadas, lo que significaba en términos prácticos la capacidad del Presidente, quien se erigía como el oráculo político del partido, para tejer alianzas y acuerdos que aseguraban la candidatura a su “delfín” y mantenían la unidad regional y nacional de la estructura partidista. En la actualidad, la “imparcialidad electoral” del presidente, navega por las aguas de una narrativa supuestamente institucional y desapegada de intereses políticos. Declaraciones grandilocuentes de respeto a la democracia y a sus procesos; llamados a la serenidad democrática y a la confianza en las instituciones, se diluyen ante la vocación ineludible de un político: la intención de promover los éxitos de sus partidos y utilizar las plataformas gubernamentales para convencer al electorado que la opción política que él representa es la mejor.
La disposición legal que impide al Presidente de la República participar en los procesos electorales, sólo constituye una fachada que esconde lo inevitable: el jefe del Ejecutivo se convierte en la punta de lanza de la estrategia para mantener a su partido en el Gobierno. Pasa en todos lados. José Luis Rodríguez Zapatero, el ex jefe del Gobierno español, recurrió a todas las estrategias para impedir desde la Moncloa el regreso de la derecha. Sarkozy no sólo es el inquilino del Palacio del Eliseo, sino que es el líder indiscutible de su partido, la Unión por un Movimiento Popular (UMP). Barack Obama está avocado de cuerpo entero a vencer al candidato republicano que surja de las primarias. Así, el jefe del Ejecutivo es la cúspide del partido, la personificación de las ambiciones de poder de un instituto político. Su poder no deriva de ninguna estructura legal o normativa, sino que el simple hecho de asumir las labores presidenciales, coloca al Presidente en el primer frente de batalla. “Nobleza obliga” dirían algunos.
Sin embargo, el anhelo por retener la Presidencia no significa orientar las estructuras de Gobierno decidida y unilateralmente hacia fines electorales. Una cosa es la capacidad del Presidente de la República, en este caso Felipe Calderón, para encaminar la estrategia electoral, y otra cosa es la posibilidad de utilizar recursos públicos y la agenda nacional, con propósitos puramente políticos, desatendiendo los grandes problemas nacionales. Los terrenos que dividen ambas aproximaciones a la contienda electoral, resultan fangosos. Sin embargo, mientras no se restrinjan programas sociales para favorecer a una opción política; se limiten recursos a adversarios y a rivales políticos o se utilice la justicia para moldear la opinión pública, la promoción presidencial de la plataforma ideológica de su partido y el enaltecimiento de los logros gubernamentales, no dañan los avances democráticos ni vulneran la imparcialidad electoral. En términos institucionales, el país tampoco vive los tiempos del sistema priista de partido hegemónico. En la actualidad, existen instancias capaces de determinar con legitimidad los niveles de imparcialidad electoral. El Instituto Federal Electoral y el Tribuna Electoral del Poder Judicial de la Federación (Trife), son instancias dotadas de autonomía y capacidad coercitiva, para enderezar el rumbo de una elección ante embates presidenciales que tengan como objetivo descarrillarla o cargarla hacia uno de los bandos. La fortaleza institucional es el mejor antídoto ante la posibilidad de una “elección de Estado”.
No hay que tener miedo a la intervención presidencial en los comicios, siempre y cuando se mantenga en el plano de la legalidad y en el cumplimiento de su mandato constitucional. La ausencia del Presidente en la contienda electoral, simplemente sería la confirmación de un lastre históricamente pesado para la democracia mexicana: la simulación y las mascaras se imponen ante la desconfianza institucional y nuestra historia de corrupciones vertidas desde las más altas esferas gubernamentales.
Día de la Bandera
El Mandatario afirma que no tomará partido
CIUDAD DE MÉXICO.- Después de conocer la queja interpuesta en su contra antes el IFE, el Presidente afirmó que no tomará partido rumbo a las elecciones del próximo 1 de julio.
El Mandatario encabezó la ceremonia del Día de la Bandera en la Plaza de la Constitución —también conocido como Zócalo Capitalino— y ofreció trabajar con responsabilidad, ya que es un demócrata.
“El Gobierno federal a mi cargo se esmerará en evitar expresiones o acciones que puedan generar recelo o desconfianza entre los ciudadanos y los actores políticos”.
Dijo que respetará el resultado de la elección de julio próximo y también a la autoridad electoral, y reconoció que hay expresiones que despiertan sensibilidad.
Agregó que como jefe del Estado mexicano ha actuado y seguirá haciéndolo como un demócrata. “Actuaré estrictamente apegado a la ley por el buen desarrollo del proceso, manteniéndome atento a los riesgos que emerjan frente a él, respetando puntos de vista y exhortando a todos a la competencia responsable, informada y libre”.
El precandidato presidencial Andrés Manuel López Obrador consideró que es sólo “ruido político”, del cual no quiere pronunciarse porque no está dispuesto a secundar al PRI. “Todo esto es ruido, propaganda propia de la temporada. Yo estoy muy tranquilo porque vamos a volver a ganar, se los aseguro, estamos en primer lugar”.
Llaman a la unidad
Por otro lado, el Titular del Ejecutivo afirmó que el lábaro patrio es de todos los mexicanos, además de ser símbolo supremo de unidad.
En la ceremonia estuvo Guadalupe Acosta Naranjo, presidente de la Cámara baja y del Partido de la Revolución Democrática (PRD), dijo que las elecciones llevan a destacar las diferencias, pero planteó que una vez pasado el proceso es necesaria la unidad ante los retos y dificultades que enfrenta el país.
En tanto que José González Morfín, del Partido Acción Nacional (PAN) y presidente del Senado, dijo: “Hoy tenemos una patria que nos une y donde se albergan sueños y esperanzas y que con trabajo se cumplen, pese a las dificultades ante las cuales lanzó un llamado de unidad, a aprobar las reformas pendientes y respaldar a Calderón en su “genuino” esfuerzo de transformar las instituciones en el combate a la inseguridad.
El Universal
FICHA TÉCNICA
¿Qué dicen las leyes?
Artículo 134 de la Constitución
Los servidores públicos de la Federación, los estados y los municipios, así como del Distrito Federal y sus delegaciones, tienen en todo tiempo la obligación de aplicar con imparcialidad los recursos públicos que están bajo su responsabilidad, sin influir en la equidad de la competencia entre los partidos políticos.
Artículo 237 del Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales (Cofipe)
Quien solicite u ordene la publicación de cualquier encuesta o sondeo de opinión sobre asuntos electorales, que se realice desde el inicio del proceso electoral hasta el cierre oficial de las casillas el día de la elección, deberá entregar copia del estudio completo al secretario ejecutivo del Instituto (Federal Electoral), si la encuesta o sondeo se difunde por cualquier medio. En todo caso, la difusión de los resultados de cualquier encuesta o sondeo de opinión estará sujeta a lo dispuesto en el párrafo siguiente.
El dato
La encuesta a la que se refería el Presidente es de la firma Mercaei, de Lauro Mercado, cuya página de internet confirma que entre sus clientes figuran partidos políticos y el Gobierno federal.
Para saber
Ejemplos en otros países
España
El presidente del Gobierno o el candidato presidencial se erigen como el jefe del partido. Existe una misma posición: los intereses del partido transitan hacia las instituciones de Gobierno a través de su máximo exponente partidista: el Jefe del Gobierno español. La participación de éste en materia electoral, es fundamental.
Brasil
La complejidad del sistema de partidos en Brasil provoca que las alianzas se tejan desde el ámbito electoral y repercutan en acuerdos legislativos. El presidente es clave en las negociaciones con los otros partidos y forma gobierno con los partidos coaligados. La participación electoral del presidente es clave para asegurar la fortaleza de la alianza y promover al candidato sucesor.
Estados Unidos
Existe un presidente de partido, aunque el líder partidista de hecho es el presidente del país. Las campañas en Estados Unidos obedecen a una ley electoral muy permisiva, lo que provoca que el presidente pueda enfocar baterías electorales.
Se asume que la victoria electoral en las legislativas está íntimamente vinculada con las posibilidades de tener éxito en la segunda parte de su gestión. El presidente se convierte en el estratega y en la punta de lanza en materia electoral.
Por separado, el Movimiento Progresista —conformado por los partidos de la Revolución Democrática (PRD), del Trabajo (PT) y Movimiento Ciudadano (MC)— y la coalición Compromiso por México —integrada por el Revolucionario Institucional (PRI) y el Partido Verde— presentaron quejas contra el Ejecutivo por la presunta utilización de recursos públicos para realizar proselitismo a favor de la virtual candidata presidencial panista, Josefina Vázquez Mota.
El jueves pasado, el Ejecutivo le dijo a los consejeros de Grupo Banamex que según una encuesta de la Presidencia, Josefina Vázquez Mota sólo estaba cuatro puntos porcentuales abajo del precandidato priista Enrique Peña Nieto.
El consejero del IFE Marco Antonio Baños anunció que solicitará a la Presidencia el video del encuentro del Presidente con los banqueros, y aclaró que el Instituto no tiene registrada la encuesta a la que aludió el Mandatario.
“Hice la consulta correspondiente en la Secretaría Ejecutiva y me confirman que no hay ningún documento registrado que contenga las proporciones supuestamente de tendencias que mencionó el presidente”.
Recordó que, conforme al Artículo 237 del Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales (Cofipe), todo aquel que pretenda realizar una encuesta electoral tiene que registrarla ante la Secretaría Ejecutiva y su metodología antes de revelar resultados.
El diputado petista Jaime Cárdenas, representante del Movimiento Progresista ante el IFE, afirmó que vigilarán la conducta de Calderón “y no vamos a tolerar ninguna intervención en el proceso electoral, porque nos preocupa que este proceso electoral pueda ser anulado por el Tribunal Electoral”.
Recordó que en 2006, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) determinó que el entonces mandatario Vicente Fox había puesto en riesgo la elección en la que Felipe Calderón resultó electo presidente.
REACCIONES
Entre críticas y defensas
Marcelo Ebrard
El jefe de Gobierno del Distrito federal pidió al Mandatario evitar hacer declaraciones que confunden a la ciudadanía respecto al proceso electoral del próximo 1 de julio. “El titular del Poder Ejecutivo debe, me parece, comportarse como jefe de Estado, uno tiene sus preferencias y hay que tener mucho cuidado”.
Josefina Vázquez Mota
La precandidata panista a la Presidencia defendió al presidente Felipe Calderón al decir que es un demócrata, respetuoso del proceso electoral. “El Presidente ha sido claro y contundente, él hizo este encuentro privado, como el que yo vengo a hacer hoy con los rotarios y rotarias, y su mensaje fue absolutamente, sin duda, respetuoso”.
Armando Ríos Piter
El perredista y presidente de la Junta de Coordinación Política de la Cámara de Diputados, afirmó: “Pondremos un alto al Presidente Felipe Calderón por haber violado la ley electoral el jueves al meter las manos en el proceso”.
Carlos Flores Rico
El diputado del PRI afirmó que ven con “bondad” que el Presidente haya dicho que no volverá a hablar de temas electorales. “Qué bueno que el Presidente acepta en un ‘mea culpa’ institucional, pero eso no puede hacer a un lado lo que un día antes ocurrió”.
Análisis
Absurdos y simulaciones electorales
Enrique toussaint (Periodista)
La política tiene su propia naturaleza, y los reglamentos electorales no pueden desconocerla. Es difícil contrariar a Héctor Aguilar Camín cuando sostiene que pedir a un político que se abstenga de llamar al voto o que deje de promover su plataforma electoral, es como tratar de legislar para impedir las consecuencias de la Ley de la Gravedad. Es absurdo. Sin embargo, el escepticismo acerca de la participación del Presidente de la República en los procesos electorales, es una vieja tradición surgida de la desconfianza y la sospecha de las llamadas “elecciones de Estado”.
La añeja idea de que el Presidente de la República, en su carácter de Jefe de Estado, debe de sacar sus manos de los procesos electorales, sólo da lugar a la simulación, como ha argumentado recientemente Jesús Silva-Herzog Márquez. Los presidentes emanados del Partido Revolucionario Institucional (PRI), jugaron al “tapado” por siete décadas, lo que significaba en términos prácticos la capacidad del Presidente, quien se erigía como el oráculo político del partido, para tejer alianzas y acuerdos que aseguraban la candidatura a su “delfín” y mantenían la unidad regional y nacional de la estructura partidista. En la actualidad, la “imparcialidad electoral” del presidente, navega por las aguas de una narrativa supuestamente institucional y desapegada de intereses políticos. Declaraciones grandilocuentes de respeto a la democracia y a sus procesos; llamados a la serenidad democrática y a la confianza en las instituciones, se diluyen ante la vocación ineludible de un político: la intención de promover los éxitos de sus partidos y utilizar las plataformas gubernamentales para convencer al electorado que la opción política que él representa es la mejor.
La disposición legal que impide al Presidente de la República participar en los procesos electorales, sólo constituye una fachada que esconde lo inevitable: el jefe del Ejecutivo se convierte en la punta de lanza de la estrategia para mantener a su partido en el Gobierno. Pasa en todos lados. José Luis Rodríguez Zapatero, el ex jefe del Gobierno español, recurrió a todas las estrategias para impedir desde la Moncloa el regreso de la derecha. Sarkozy no sólo es el inquilino del Palacio del Eliseo, sino que es el líder indiscutible de su partido, la Unión por un Movimiento Popular (UMP). Barack Obama está avocado de cuerpo entero a vencer al candidato republicano que surja de las primarias. Así, el jefe del Ejecutivo es la cúspide del partido, la personificación de las ambiciones de poder de un instituto político. Su poder no deriva de ninguna estructura legal o normativa, sino que el simple hecho de asumir las labores presidenciales, coloca al Presidente en el primer frente de batalla. “Nobleza obliga” dirían algunos.
Sin embargo, el anhelo por retener la Presidencia no significa orientar las estructuras de Gobierno decidida y unilateralmente hacia fines electorales. Una cosa es la capacidad del Presidente de la República, en este caso Felipe Calderón, para encaminar la estrategia electoral, y otra cosa es la posibilidad de utilizar recursos públicos y la agenda nacional, con propósitos puramente políticos, desatendiendo los grandes problemas nacionales. Los terrenos que dividen ambas aproximaciones a la contienda electoral, resultan fangosos. Sin embargo, mientras no se restrinjan programas sociales para favorecer a una opción política; se limiten recursos a adversarios y a rivales políticos o se utilice la justicia para moldear la opinión pública, la promoción presidencial de la plataforma ideológica de su partido y el enaltecimiento de los logros gubernamentales, no dañan los avances democráticos ni vulneran la imparcialidad electoral. En términos institucionales, el país tampoco vive los tiempos del sistema priista de partido hegemónico. En la actualidad, existen instancias capaces de determinar con legitimidad los niveles de imparcialidad electoral. El Instituto Federal Electoral y el Tribuna Electoral del Poder Judicial de la Federación (Trife), son instancias dotadas de autonomía y capacidad coercitiva, para enderezar el rumbo de una elección ante embates presidenciales que tengan como objetivo descarrillarla o cargarla hacia uno de los bandos. La fortaleza institucional es el mejor antídoto ante la posibilidad de una “elección de Estado”.
No hay que tener miedo a la intervención presidencial en los comicios, siempre y cuando se mantenga en el plano de la legalidad y en el cumplimiento de su mandato constitucional. La ausencia del Presidente en la contienda electoral, simplemente sería la confirmación de un lastre históricamente pesado para la democracia mexicana: la simulación y las mascaras se imponen ante la desconfianza institucional y nuestra historia de corrupciones vertidas desde las más altas esferas gubernamentales.
Día de la Bandera
El Mandatario afirma que no tomará partido
CIUDAD DE MÉXICO.- Después de conocer la queja interpuesta en su contra antes el IFE, el Presidente afirmó que no tomará partido rumbo a las elecciones del próximo 1 de julio.
El Mandatario encabezó la ceremonia del Día de la Bandera en la Plaza de la Constitución —también conocido como Zócalo Capitalino— y ofreció trabajar con responsabilidad, ya que es un demócrata.
“El Gobierno federal a mi cargo se esmerará en evitar expresiones o acciones que puedan generar recelo o desconfianza entre los ciudadanos y los actores políticos”.
Dijo que respetará el resultado de la elección de julio próximo y también a la autoridad electoral, y reconoció que hay expresiones que despiertan sensibilidad.
Agregó que como jefe del Estado mexicano ha actuado y seguirá haciéndolo como un demócrata. “Actuaré estrictamente apegado a la ley por el buen desarrollo del proceso, manteniéndome atento a los riesgos que emerjan frente a él, respetando puntos de vista y exhortando a todos a la competencia responsable, informada y libre”.
El precandidato presidencial Andrés Manuel López Obrador consideró que es sólo “ruido político”, del cual no quiere pronunciarse porque no está dispuesto a secundar al PRI. “Todo esto es ruido, propaganda propia de la temporada. Yo estoy muy tranquilo porque vamos a volver a ganar, se los aseguro, estamos en primer lugar”.
Llaman a la unidad
Por otro lado, el Titular del Ejecutivo afirmó que el lábaro patrio es de todos los mexicanos, además de ser símbolo supremo de unidad.
En la ceremonia estuvo Guadalupe Acosta Naranjo, presidente de la Cámara baja y del Partido de la Revolución Democrática (PRD), dijo que las elecciones llevan a destacar las diferencias, pero planteó que una vez pasado el proceso es necesaria la unidad ante los retos y dificultades que enfrenta el país.
En tanto que José González Morfín, del Partido Acción Nacional (PAN) y presidente del Senado, dijo: “Hoy tenemos una patria que nos une y donde se albergan sueños y esperanzas y que con trabajo se cumplen, pese a las dificultades ante las cuales lanzó un llamado de unidad, a aprobar las reformas pendientes y respaldar a Calderón en su “genuino” esfuerzo de transformar las instituciones en el combate a la inseguridad.
El Universal
FICHA TÉCNICA
¿Qué dicen las leyes?
Artículo 134 de la Constitución
Los servidores públicos de la Federación, los estados y los municipios, así como del Distrito Federal y sus delegaciones, tienen en todo tiempo la obligación de aplicar con imparcialidad los recursos públicos que están bajo su responsabilidad, sin influir en la equidad de la competencia entre los partidos políticos.
Artículo 237 del Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales (Cofipe)
Quien solicite u ordene la publicación de cualquier encuesta o sondeo de opinión sobre asuntos electorales, que se realice desde el inicio del proceso electoral hasta el cierre oficial de las casillas el día de la elección, deberá entregar copia del estudio completo al secretario ejecutivo del Instituto (Federal Electoral), si la encuesta o sondeo se difunde por cualquier medio. En todo caso, la difusión de los resultados de cualquier encuesta o sondeo de opinión estará sujeta a lo dispuesto en el párrafo siguiente.
El dato
La encuesta a la que se refería el Presidente es de la firma Mercaei, de Lauro Mercado, cuya página de internet confirma que entre sus clientes figuran partidos políticos y el Gobierno federal.
Para saber
Ejemplos en otros países
España
El presidente del Gobierno o el candidato presidencial se erigen como el jefe del partido. Existe una misma posición: los intereses del partido transitan hacia las instituciones de Gobierno a través de su máximo exponente partidista: el Jefe del Gobierno español. La participación de éste en materia electoral, es fundamental.
Brasil
La complejidad del sistema de partidos en Brasil provoca que las alianzas se tejan desde el ámbito electoral y repercutan en acuerdos legislativos. El presidente es clave en las negociaciones con los otros partidos y forma gobierno con los partidos coaligados. La participación electoral del presidente es clave para asegurar la fortaleza de la alianza y promover al candidato sucesor.
Estados Unidos
Existe un presidente de partido, aunque el líder partidista de hecho es el presidente del país. Las campañas en Estados Unidos obedecen a una ley electoral muy permisiva, lo que provoca que el presidente pueda enfocar baterías electorales.
Se asume que la victoria electoral en las legislativas está íntimamente vinculada con las posibilidades de tener éxito en la segunda parte de su gestión. El presidente se convierte en el estratega y en la punta de lanza en materia electoral.