México
Indígenas rarámuri bendicen caída de nieve
Cowami rujini repara: “Está cayendo comida del cielo”. Para los indígenas rarámuri la nieve es una bendición de Onorúame
Indígenas rarámuri bendicen caída de nieve
CHIHUAHUA.- Cowami rujini repara: “Está cayendo comida del cielo”. Para los indígenas rarámuri la nieve es una bendición de Onorúame, el Dios padre, un regalo que disfrutan y al que dan la bienvenida. Es el inicio del ciclo de la Tierra.
Sus gruesos pies, acostumbrados a largas caminatas de varios días por las montañas, no sienten frío, pueden ir sin zapatos por la nieve vestidos sólo con su taparrabo y una cobija de lana. Para ellos, con eso es suficiente. Tal resistencia los ha hecho famosos en todo el mundo como los “pies descalzos”.
Los rarámuri son una comunidad con un espíritu libre que aprende de los animales salvajes y por ello mitigan las temperaturas que llegan hasta los 20 grados bajo cero, emigrando de la alta a la baja Sierra Tarahumara, según la temporada del año, comenta Rosalba Loya, indígena de Norogachi, población enclavada en la región serrana de Chihuahua.
Son nómadas
“Rarámuri cambia cuatro veces al año de casa. Cuando llueve vive en una parte, cuando cosecha en otra, con calor se muda y con frío otra vez”, relata Rosalba. Esta forma de vida nómada es posible porque no les interesan las posesiones materiales, cuando emigran sólo llevan ropa, cobijas y unas cuantas chivas o pollos, en su mundo no es necesario tener bienes, la Naturaleza provee de todo.
Su “casa” puede ser una cueva o una choza construida de madera y paja. Cuando llega el momento simplemente se van caminando hasta encontrar el lugar idóneo para la siguiente temporada.
Al caer la primer nevada, los ancianos hacen un ritual de agradecimiento: toman algunos copos y los derriten, esa agua la beben con pinole (harina de maíz) al tiempo que veneran a Rayénari (el Sol), Eyerúame (Luna) y Kawí (Tierra).
“Los pájaros, ardillas, conejos, y niños se ponen muy contentos cuando neva, está cayendo comida del cielo”.
En sus chozas se calientan con fogatas. El extremoso clima difícilmente los enferma a pesar de la pobre dieta que llevan: frijoles cocidos y tortillas con chile. La carne sólo se come en tres o cuatro fiestas religiosas al año. (El Universal)
Los indígenas de Chihuahua son famosos por caminar descalzos en la nieve sin enfermar ni sufrir daños. Las estaciones del año marcan su zona de residencia.
CHIHUAHUA.- Cowami rujini repara: “Está cayendo comida del cielo”. Para los indígenas rarámuri la nieve es una bendición de Onorúame, el Dios padre, un regalo que disfrutan y al que dan la bienvenida. Es el inicio del ciclo de la Tierra.
Sus gruesos pies, acostumbrados a largas caminatas de varios días por las montañas, no sienten frío, pueden ir sin zapatos por la nieve vestidos sólo con su taparrabo y una cobija de lana. Para ellos, con eso es suficiente. Tal resistencia los ha hecho famosos en todo el mundo como los “pies descalzos”.
Los rarámuri son una comunidad con un espíritu libre que aprende de los animales salvajes y por ello mitigan las temperaturas que llegan hasta los 20 grados bajo cero, emigrando de la alta a la baja Sierra Tarahumara, según la temporada del año, comenta Rosalba Loya, indígena de Norogachi, población enclavada en la región serrana de Chihuahua.
Son nómadas
“Rarámuri cambia cuatro veces al año de casa. Cuando llueve vive en una parte, cuando cosecha en otra, con calor se muda y con frío otra vez”, relata Rosalba. Esta forma de vida nómada es posible porque no les interesan las posesiones materiales, cuando emigran sólo llevan ropa, cobijas y unas cuantas chivas o pollos, en su mundo no es necesario tener bienes, la Naturaleza provee de todo.
Su “casa” puede ser una cueva o una choza construida de madera y paja. Cuando llega el momento simplemente se van caminando hasta encontrar el lugar idóneo para la siguiente temporada.
Al caer la primer nevada, los ancianos hacen un ritual de agradecimiento: toman algunos copos y los derriten, esa agua la beben con pinole (harina de maíz) al tiempo que veneran a Rayénari (el Sol), Eyerúame (Luna) y Kawí (Tierra).
“Los pájaros, ardillas, conejos, y niños se ponen muy contentos cuando neva, está cayendo comida del cielo”.
En sus chozas se calientan con fogatas. El extremoso clima difícilmente los enferma a pesar de la pobre dieta que llevan: frijoles cocidos y tortillas con chile. La carne sólo se come en tres o cuatro fiestas religiosas al año. (El Universal)
Los indígenas de Chihuahua son famosos por caminar descalzos en la nieve sin enfermar ni sufrir daños. Las estaciones del año marcan su zona de residencia.