Jalisco
Vuelca camión foráneo con danzantes; hay 20 lesionados
Una falla mecánica dejó al autobús sin frenos, por lo que el transporte salió de la vía y cayó en una pendiente
GUADALAJARA, JALISCO (02/OCT/2013).- Nadie se paró para ayudarlos, fue la queja sentida de Norma Lidia Camarena Basilio, una de las danzantes que viajaban en el camión con 44 pasajeros que volcó la noche de este martes sobre la carretera a Nogales, accidente que dejó 20 personas heridas y la mayor parte de ellas menores de edad.
Norma se encontraba hacia la medianoche sentada afuera de una tienda de conveniencia cerca del sitio del accidente, a metros del entronque con la autopista a Puerto Vallarta. Como la mayoría de quienes la acompañaban, aún estaba ataviada en su traje de danza azteca.
Con sus hijos por un lado comenzó a relatar cómo fue que terminaron varados y magullados, a la espera de que otro camión foráneo de la misma empresa accidentada pasara por quienes que no se regresaron en ambulancia a Zapopan.
Contó que pertenecía a un grupo de danza originario de la colonia Nuevo México en Zapopan, llamado los "Apaches de Papatxin" (sic) y que ella tradujo como "Adoradores Guadalupanos" (aunque la historia identifica a Papatzin con la hermana de Moctezuma Xocoyotzin).
Volvían de la parroquia de San Francisco de Asís que es en donde se celebraban las fiestas patronales en Tala. El plan era regresar para la conclusión de las fiestas el miércoles.
Poco antes de las diez de la noche el camión ya había pasado el entronque con la autopista a Vallarta. La velocidad de la antigua unidad era la normal, según el sentir de los pasajeros.
Fue antes de tomar la curva que dirige ya derecho hacia Guadalajara cuando el camión se quedó sin frenos, advertencia que vociferó el chofer del autobús, pero que por el bullicio y las pláticas de los viajantes no todos escucharon, menos los de atrás, donde viajaba Norma.
Fue que de repente el camión se desplazó hacia la derecha, donde se hundió en la maleza que escondía una especie de cuneta.
Norma explicó que cuando el camión se fue en picada y comenzó a subir al otro lado de la cuneta, el camión aceleró, pero ya no pudo salir, sino que se fue sobre su costado derecho y dio dos vueltas y media que se sintieron como cien.
Ese girar provocó histeria y gritos al tiempo que los pasajeros daban tumbos entre los asientos, ventanillas y techo del autobús, más los de atrás porque menos se asieron a sus asientos. Lo primero que hizo Norma fue proteger a sus infantes de ser apachurrados por sus compañeros.
El autobús Dina placas 168-RC4 quedó recostado del lado derecho. La gente seguía gritando en la búsqueda de sus familiares para cerciorarse de que estaban bien de salud. Afortunadamente no hubo sangre, sólo gente golpeada y asustada.
Se organizaron para salir del camión por las ventanas de ventilación que están en el techo, que ahora estaba a un lado. Uno a uno salieron del camión ayudados entre todos.
Los primeros en salir caminaron unos 20 metros hacia la carretera para pedir ayuda. No lo hicieron por celular porque sus trajes aztecas no tienen bolsillos y el equipaje se quedó dentro del camión. Decidieron que un grupo de los niños menos golpeados cruzaran la carretera hacia donde estaba a unos 200 metros una tienda de conveniencia para pedir ayuda.
De diez a quince minutos después, la ayuda comenzó a llegar. Las ambulancias partían de Zapopan en caravana, lo mismo que unidades de Protección Civil.
Se contaron 17 lesionados menores de edad y tres adultos; la mamá de Panchito, Elvira Gutiérrez, fue la que llevó la peor parte según dijo aseguró Norma.
El que el accidente no haya pasado del susto lo atribuyó Norma, sus hijos y amigos a la Virgen de Guadalupe, que los quiere mucho.
Al terminar su relato arribó finalmente el autobús que los llevará a sus hogares: "¡Es otro igual!", exclamó Juan Antonio Camarena Basilio, el pequeño hijo de Norma cuando vio la pesada y vieja unidad. Por lo pronto, Norma aseguró que ya no les quedaron ganas de regresar al día siguiente a Tala.
Norma se encontraba hacia la medianoche sentada afuera de una tienda de conveniencia cerca del sitio del accidente, a metros del entronque con la autopista a Puerto Vallarta. Como la mayoría de quienes la acompañaban, aún estaba ataviada en su traje de danza azteca.
Con sus hijos por un lado comenzó a relatar cómo fue que terminaron varados y magullados, a la espera de que otro camión foráneo de la misma empresa accidentada pasara por quienes que no se regresaron en ambulancia a Zapopan.
Contó que pertenecía a un grupo de danza originario de la colonia Nuevo México en Zapopan, llamado los "Apaches de Papatxin" (sic) y que ella tradujo como "Adoradores Guadalupanos" (aunque la historia identifica a Papatzin con la hermana de Moctezuma Xocoyotzin).
Volvían de la parroquia de San Francisco de Asís que es en donde se celebraban las fiestas patronales en Tala. El plan era regresar para la conclusión de las fiestas el miércoles.
Poco antes de las diez de la noche el camión ya había pasado el entronque con la autopista a Vallarta. La velocidad de la antigua unidad era la normal, según el sentir de los pasajeros.
Fue antes de tomar la curva que dirige ya derecho hacia Guadalajara cuando el camión se quedó sin frenos, advertencia que vociferó el chofer del autobús, pero que por el bullicio y las pláticas de los viajantes no todos escucharon, menos los de atrás, donde viajaba Norma.
Fue que de repente el camión se desplazó hacia la derecha, donde se hundió en la maleza que escondía una especie de cuneta.
Norma explicó que cuando el camión se fue en picada y comenzó a subir al otro lado de la cuneta, el camión aceleró, pero ya no pudo salir, sino que se fue sobre su costado derecho y dio dos vueltas y media que se sintieron como cien.
Ese girar provocó histeria y gritos al tiempo que los pasajeros daban tumbos entre los asientos, ventanillas y techo del autobús, más los de atrás porque menos se asieron a sus asientos. Lo primero que hizo Norma fue proteger a sus infantes de ser apachurrados por sus compañeros.
El autobús Dina placas 168-RC4 quedó recostado del lado derecho. La gente seguía gritando en la búsqueda de sus familiares para cerciorarse de que estaban bien de salud. Afortunadamente no hubo sangre, sólo gente golpeada y asustada.
Se organizaron para salir del camión por las ventanas de ventilación que están en el techo, que ahora estaba a un lado. Uno a uno salieron del camión ayudados entre todos.
Los primeros en salir caminaron unos 20 metros hacia la carretera para pedir ayuda. No lo hicieron por celular porque sus trajes aztecas no tienen bolsillos y el equipaje se quedó dentro del camión. Decidieron que un grupo de los niños menos golpeados cruzaran la carretera hacia donde estaba a unos 200 metros una tienda de conveniencia para pedir ayuda.
De diez a quince minutos después, la ayuda comenzó a llegar. Las ambulancias partían de Zapopan en caravana, lo mismo que unidades de Protección Civil.
Se contaron 17 lesionados menores de edad y tres adultos; la mamá de Panchito, Elvira Gutiérrez, fue la que llevó la peor parte según dijo aseguró Norma.
El que el accidente no haya pasado del susto lo atribuyó Norma, sus hijos y amigos a la Virgen de Guadalupe, que los quiere mucho.
Al terminar su relato arribó finalmente el autobús que los llevará a sus hogares: "¡Es otro igual!", exclamó Juan Antonio Camarena Basilio, el pequeño hijo de Norma cuando vio la pesada y vieja unidad. Por lo pronto, Norma aseguró que ya no les quedaron ganas de regresar al día siguiente a Tala.