Jalisco
Vecinos inhiben delitos en Tonalá
Con organización y solidaridad, ciudadanos logran crear una ínsula contra la inseguridad en la colonia Loma Dorada
TONALÁ, JALISCO (27/JUL/2012).- Del lado izquierdo del canal de aguas negras, suceden escenas como ésta: a una mujer la arrastran por la calle, le sangran el rostro, le rompen las uñas postizas, le quitan la bolsa y los testigos observan temerosos detrás de cortinas enmohecidas. A la derecha, a veces puede cambiarse el rumbo de un robo: ladrón entra a departamento, vecino escucha, saca silbato de ferrocarrilero, sopla con ganas, retumba la alerta, todos salen de casa y persiguen al intruso.
“Uh, la gente casi lo lincha, salieron con palos y piedras detrás del fulano… lo mejor es que no lo dejamos llevarse nada”, relata Víctor Campos, un pensionado de la colonia Loma Dorada (Tonalá) que cada que ve a alguien desconocido, sale a investigar quién es, qué quiere, a qué se dedica...
No es que sea paranoico. Es que ésta es la colonia tonalteca donde hay más robos a casa habitación, y se encuentra en el segundo lugar de robos a negocios y el tercero en robo a transeúnte.
Los que viven del lado izquierdo del arroyo sufren esos delitos que se reflejan en las cifras. Los que viven del lado derecho, se organizaron hace seis años y han logrado crear una isla segura en una de las colonias más inseguras de Tonalá.
En este municipio –como en el resto de la Zona Metropolitana de Guadalajara– los delitos van al alza: de 2008 a 2011, los homicidios se duplicaron (de 24 a 48), el robo a personas y a vehículos casi se triplica, y el robo a negocios creció 118 por ciento.
Los vecinos de Loma Dorada y la Comisaría de Seguridad Pública de Tonalá ubica a la subsección C como la más peligrosa. El paisaje está compuesto de filas y filas de edificios con ventanas rotas, barrotes, muros enmohecidos con aspecto de lepra urbana, rayones y rayones de grafiti y callejones que suben y bajan como toboganes.
Donde vive don Víctor también se nota un aspecto urbano distinto (aunque los edificios sean iguales): no tienen grafiti y hasta tienen jardines que ellos mismos cuidan.
En 2009, el urbanista Luis Felipe Siqueiros Falomir realizó un diagnóstico sobre la realidad social, económica y cultural de los entornos locales para el diseño de intervenciones en materia de prevención y erradicación de la violencia en la Región Centro: el caso de la Zona Metropolitana de Guadalajara. El investigador ha explicado que en la medida en que deja de haber presencia institucional, un cuidado del entorno y una presencia de personas en las calles, comienza a generarse vacíos que son llenados por grupos, en zonas donde no existe orden ni respeto a la infraestructura. La constante para la generación de violencia es el abandono, en todos los ámbitos, por parte de las autoridades.
“Uh, la gente casi lo lincha, salieron con palos y piedras detrás del fulano… lo mejor es que no lo dejamos llevarse nada”, relata Víctor Campos, un pensionado de la colonia Loma Dorada (Tonalá) que cada que ve a alguien desconocido, sale a investigar quién es, qué quiere, a qué se dedica...
No es que sea paranoico. Es que ésta es la colonia tonalteca donde hay más robos a casa habitación, y se encuentra en el segundo lugar de robos a negocios y el tercero en robo a transeúnte.
Los que viven del lado izquierdo del arroyo sufren esos delitos que se reflejan en las cifras. Los que viven del lado derecho, se organizaron hace seis años y han logrado crear una isla segura en una de las colonias más inseguras de Tonalá.
En este municipio –como en el resto de la Zona Metropolitana de Guadalajara– los delitos van al alza: de 2008 a 2011, los homicidios se duplicaron (de 24 a 48), el robo a personas y a vehículos casi se triplica, y el robo a negocios creció 118 por ciento.
Los vecinos de Loma Dorada y la Comisaría de Seguridad Pública de Tonalá ubica a la subsección C como la más peligrosa. El paisaje está compuesto de filas y filas de edificios con ventanas rotas, barrotes, muros enmohecidos con aspecto de lepra urbana, rayones y rayones de grafiti y callejones que suben y bajan como toboganes.
Donde vive don Víctor también se nota un aspecto urbano distinto (aunque los edificios sean iguales): no tienen grafiti y hasta tienen jardines que ellos mismos cuidan.
En 2009, el urbanista Luis Felipe Siqueiros Falomir realizó un diagnóstico sobre la realidad social, económica y cultural de los entornos locales para el diseño de intervenciones en materia de prevención y erradicación de la violencia en la Región Centro: el caso de la Zona Metropolitana de Guadalajara. El investigador ha explicado que en la medida en que deja de haber presencia institucional, un cuidado del entorno y una presencia de personas en las calles, comienza a generarse vacíos que son llenados por grupos, en zonas donde no existe orden ni respeto a la infraestructura. La constante para la generación de violencia es el abandono, en todos los ámbitos, por parte de las autoridades.