Jalisco

Un desvelo para dos caras

En el primer intento le faltaron ocho puntos para entrar a estudiar Derecho

GUADALAJARA, JALISCO (25/ENE/2011).- Adriana Camarena está esperando que se hagan las 15:00 horas para poder irse a su clase de inglés. Se maquilla las ojeras porque ayer por la noche se desveló, primero, esperando a que el sistema de información en internet le dijera lo que ahora ya sabe: fue admitida. Después se le hizo tarde para comentarlo en charlas nocturnas con sus amigos de Facebook, estaba tan feliz que puso en su estado: Situación: Admitida Licenciatura en Derecho. Las felicitaciones virtuales aún continúan.

Después de dos intentos, Adriana logró colarse en la lista de admitidos de la Universidad de Guadalajara ( UdeG). Según cifras de la casa de estudios, para este ciclo que comenzará la siguiente semana se admitieron ocho mil 215 jóvenes, una proporción de 3.6 por cada 10 aspirantes. Adriana es privilegiada, pero no siempre fue así.

A sus 18 años, Adriana egresó hace siete meses de la Preparatoria No. 5. En el primer intento le faltaron ocho puntos para entrar a estudiar Derecho: “Me sentí mal, pero tampoco me puse triste, tenía que planear lo que quiero hacer el resto de mi vida y creo que ese tiempo que no estuve en la escuela me sirvió para asimilarlo”.

En el intervalo entre un semestre y otro, Adriana encontró empleo en una empresa de telemarketing en la que no duró mucho, pues a principios de año entró a dar órdenes en una base de la ruta de camión 380.

Ahora que ya sabe por donde caminará su futuro, Adriana asegura tener bien claras sus prioridades: “Quiero terminar el inglés y seguir trabajando, pero pues si los horarios no se me acomodan, pues mi prioridad es la escuela”.

Adriana quiere terminar la carrera cuando cumpla 22 años. Quiere ser abogada como su madre, y así, juntas, poder sacar adelante a su hermano, quien ve la vida desde una silla de ruedas. Sabe que la lucha apenas comienza: “El día del examen iba tranquila, ya lo había hecho y pues ya era la segunda vez… hace seis meses me faltaron ocho puntos, ahora me sobraron 15 (...) si me hubiera preparado hace seis meses quizás hubiera entrado a la primera, pero qué bueno que no fue así. Ya sé que sí quiero ser abogada el resto de mi vida, la facultad no es como la prepa, que si repruebas una (materia) pues ya, no pasa nada. Acá si no pones todo de tu parte, la vida te la puede cobrar después”.

Diana Ramos vive en una colonia donde los perros callejeros te persiguen si no están dormidos. Con 18 años, Diana ha agregado a su perfil de Facebook el estatus “Buscando trabajo”. Se acaba de despertar después de tomar la siesta vespertina. Se desveló con coraje y ahora luce una sonrisa nerviosa. Anoche, en punto de las 12:00, cuando el sistema de información por internet la dejó entrar a verificar su estatus, le entró impotencia.

Ella es una de las siete de cada diez personas que la Universidad de Guadalajara (UdeG) no pudo aceptar para el Ciclo 2011 “A”. Diana no se siente rechazada, “sólo no admitida.

“Fue un mes de crisis, tenía mucho que ya no me daba migraña, ayer en la noche no podía ni voltear a la izquierda, me dolía mucho el cuello”.

Tiene algunos recuerdos de la Preparatoria No. 13, de donde es egresada, y en sus manos carga el papel donde le dicen que hizo trámites a la Licenciatura en Derecho. “De mi salón hicimos cinco trámites al CUCSH (Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades), pero ninguno salimos. Dos más hicieron a leyes, una a trabajo social y una más a letras; y ni ella salió”.

Su madre, detrás de la pared de la sala, grita para interrumpir la plática: “Es que es injusto, ella siempre ha sido buena estudiante. Da coraje porque los papás trabajamos mucho para sacar a nuestros hijos adelante, y los vemos que también sufren y se desvelan estudiando; y nomás no salen”.

Ahora, Diana tiene otro plan en mente: “Pues voy a meterme a trabajar, quizás a Telcel o no sé… no quiero quedarme sin hacer nada”. Con su promedio de 89.92 de la prepa, a esta joven le faltaron tres décimas para entrar: “Yo creo que siempre habrá gente mejor que tú y ni modo, ya no puedo hacer nada”.

En febrero, la Universidad abrirá de nueva cuenta la convocatoria para que miles de estudiantes busquen un lugar en sus filas, y Diana será una de ellas. “El problema es que ya no te regresan el dinero y hay que volver a pagar por el examen”.

Ese 6 de noviembre, a las 08:00, Diana entró a hacer su examen de admisión. “¿Que qué salió mal? Pues nada, no creo que por tres décimas me hayan salido las cosas mal, sólo tuve mala suerte”.

Diana es la mayor de dos hermanas. Zugey tiene 15 años y sólo ha estudiado la secundaria: “Y hasta ahí quiso, tiene como seis punto y algo de promedio, no creo que la acepten en ninguna prepa”. La madre de ambas espera que el siguiente semestre, Diana ya pueda estar feliz: “Es un estrés que le dura un mes”.

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