Jalisco

“Soy directiva por méritos propios en la UdeG”: Ruth Padilla Muñoz

La actual titular del Sistema de Educación Media Superior fue la primera mujer en dirigir a una preparatoria en 1989 en la Universidad de Guadalajara, en Tonalá

GUADALAJARA, JALISCO.-  Durante el año de 1989, bajo la rectoría de Raúl Padilla López, la Universidad de Guadalajara  (UdeG) se dio a la tarea de buscar a una mujer para otorgar el primer cargo directivo a una persona de sexo distinto al que predominaba en los puestos de mando de la máxima casa de estudios en ese entonces.

“Los requerimientos, particularmente eran que fuera una académica”.   En la Unidad de Servicio Social, trabajaba como química farmacobióloga, Ruth Padilla Muñoz, quien tras haber impartido clases en la preparatoria de Autlán de Navarro y la número siete en Guadalajara, fue recomendada al rector general, “a quien no conocía”,  para dirigir un nuevo plantel en Tonalá.

“La preparatoria era de papel, se trataba de unas aulas prestadas de una secundaria”. A 30 años de distancia, Ruth Padilla Muñoz, dirige el Sistema de Educación Media Superior (SEMS) de la UdeG, que da enseñanza a 126 mil estudiantes en todo el Estado, y también es uno de los actores claves para la toma de decisiones en la vida política de la máxima casa de estudios en Jalisco.

¿Cómo se define?
—  La mejor manera de definirme es que soy una mujer, y no se trata sólo de un juego de palabras. Se trata del sentimiento profundo de la femineidad,  inclusive reconociendo las dificultades que puede implicar en nuestro medio. Soy una mujer en edad madura, profesionalmente he tenido una trayectoria larga.  Tengo dos hijos, uno de 21 años y otro de 26, y que considero que en esa parte mi vida ha sido plena.

¿Cómo se relaciona la química y la función pública?
— En términos de oportunidad, ninguna – sonríe–. Yo llegué a la función directiva y administrativa por accidente. En aquel entonces quise  entrar al Instituto Mexicano del  Seguro Social (IMSS), que tenía la plaza más cotizada para un químico; y que me la dan, para Autlán de Navarro. Ya estando allá, combiné el trabajo con la docencia porque pedí clases en la escuela regional.
Años después, requerían una química con experiencia para la UdeG, en el área de Servicio Social, y ya estando aquí empecé a dar clases en la Escuela Preparatoria número 7.
Cuando se pretende tener a la primera directora de “prepa”, le propusieron  mi nombre al entonces rector Raúl Padilla López, le pareció bien el perfil, y  empiezo en la “prepa” de Tonalá en 1989, como la primera directora y sin antecedente de carácter político o función pública previa.

¿El apellido es pura coincidencia?
—  Sí, no somos parientes (se refiere al ex rector).

¿Cómo se abre su veta política dentro de la UdeG?
— Más que en la vida política, yo siento que mi desempeño ha sido más en la vida administrativa y en la vida académica. Que eso implica una inevitable veta política,  es cierto. Pero quiero decirle que es más fácil hacer política siendo académico, que hacer academia siendo político.  Yo siento que va aprendiendo uno sobre la marcha. Desde que yo estaba en el laboratorio del Servicio Social, inevitablemente debe relacionarse uno con las personas y eso es hacer política. Luego ya en la “prepa” de Tonalá, pues nos tocó ir hasta el Distrito Federal con el Presidente de la República de ese entonces, Carlos Salinas de Gortari, a pedirle el plantel, y nos lo dio. Eran otros tiempos.
Pero nunca  he pretendido comandar un grupo político, yo lo que tengo es un equipo de trabajo. Y he tenido que hacer algún tipo de política institucional en la medida en que el puesto mismo de funcionario lo demanda.

¿Y qué papel desempeña en el Grupo Universidad, qué es el Grupo Universidad?
— Eso es más  —sonríe—, creo yo, un concepto mediático que una realidad concreta. Yo quiero pensar que hay un conjunto de universitarios interesados en el bienestar de la universidad, y establece un conjunto de consensos para garantizar la gobernabilidad y el buen tránsito.  

En ese sentido, ¿qué papel desempeñan nociones como la izquierda, el centro o la derecha,  dentro de esta visión para construir a la universidad?
— La universidad durante muchísimos años se identificó como una universidad de izquierda, lo que cambia esta orientación además del cambio generacional, son las políticas públicas a nivel federal. Empezamos a tener presiones con relación a un ingreso por selección en donde muchos de los principios de la universidad fueron dejándose en el pasado, también por el incremento de la demanda de acceso; una noción más moderna de la institución en donde deberían caber todas las corrientes de pensamiento y en donde eso cambió una ideología en la institución para ser mucho más abierta y que cupieran todos.

¿Y usted coincide con esta visión?
— Sí,  porque debo confesar que jamás he tenido afinidad por ningún partido político o corriente ideológica como forma de vida. Pienso que todos los ismos, son fundamentalistas. Prefiero tomar de cada corriente de pensamiento lo que va con mi forma de ser, pensar y actuar.

¿Considera que el hecho de ser mujer le dio más dificultades para llegar a este cargo?
— Creo que en un inicio me dio ciertas ventajas, por lo que ya comenté; pero en el camino ya de la evolución sí ha sido una dificultad importante, particularmente cuando éramos jóvenes, siempre lo ven a uno de una manera distinta, y cuando se dan cuenta de que una tiene neuronas, más eficientes que las hormonas, entonces las dificultades se convierten en barreras de desarrollo.

¿Cómo hace un balance de las preparatorias de la UdeG desde que fue directora del plantel Tonalá hasta hoy?
— Eran otros tiempos, había tan sólo 19 “prepas”, hoy son 51 traducidas en 148 planteles en 95 municipios del Estado. Cuando inicio como directora de la media superior,  había como 50 mil alumnos en las “prepas” en todo el Estado. Hoy hablamos de 126 mil estudiantes y cuatro mil 300 académicos, más de dos mil administrativos; estamos seguramente en mejores condiciones que entonces. Lo que no es significativo es el recurso que se le da a la enseñanza media superior, es entendible pero no justificable. 

¿Lo lamenta?
— Sí; por alguna razón no nos hacen caso, parece que las únicas medallas que importan son las de la superior.  Pero quisiera saber cuál ha ganado una competencia internacional como el chico que ganó multimedia en informática en Rumania el año pasado, este año van seis gentes a Rumanía.  Hemos ganado premios internacionales en física,  química y matemáticas. No hay ganadores olímpicos en el país a nivel del deporte, pero sí en conocimiento.  Hay un gran talento de profesores, pero también reconozco que hay cosas que nos duelen.

¿Como cuáles?
— Por ejemplo, la carencia de personal administrativo que no nos permite tener escuelas más cuidadas, la carencia de oportunidades de promoción para nuestros  profesores, sólo 18% tiene plazas de carrera; se necesitan más recursos, los orientadores educativos ganan una cantidad absurda para se profesionistas.

¿De cuánto estamos hablando?
— Cinco mil 800 pesos al mes. Hay cosas que duelen, profesores faltistas que no reconocen su compromiso, con resistencias al cambio, pero creo que nuestras ventajas son mayores. Creo que el sistema está plenamente consolidado.

¿Cuál sería la modificación más radical que usted concebiría para mejorar al SEMS?
— Desconcentrarse realmente, convertirse en un sistema casi totalmente autónomo, en donde pudiera tener su propia administración, con más autonomía en sus decisiones y libertad para actuar; y necesariamente una reestructuración de cómo estamos organizados.

Dijo que tenía dos hijos.  ¿Cómo le fue en su estancia por el bachillerato. Los dos estudiaron en la UdeG?
— Los dos estudiaron el bachillerato en la UdeG; el mayor estudió medicina en la UdeG y el más pequeño cursó la preparatoria en la UdeG, pero la carrera no porque el CUCEI no tiene lo que él quería estudiar (mecatrónica). Les fue bien, ambos estudiaron en la Preparatoria 5, y nunca tuvieron ventajas por ser mis hijos cuando yo fui directora. Lo que sí confieso, es que jamás participaron en política estudiantil, eso les estaba profundamente prohibido porque temí que se encontraran con la dificultad de que no se les reconocieran méritos propios.

¿Qué sigue en cuanto a usted, cómo se proyecta en los años que vienen?
— Debo decir que formalmente me quedan cuatro años y unos cuantos meses para poder jubilarme. No le puedo apostar mucho a mi visión de futuro en la universidad. Mi horizonte aquí (a cargo del SEMS) termina en poco más de un año; no me quiero ir antes de la etapa de jubilación y me gustaría dedicarme a la investigación. Pero también, me interesa la educación de mujeres con elementos para creer en sí mismas, avanzar en la vida, ser más productivas, que tengan una autoestima más alta, mayor seguridad, especialmente con las  niñas que son las que tienen mayor esperanza.


FRASES

Cuando se pretende tener a la primera directora de “prepa”, le propusieron  mi nombre al entonces rector Raúl Padilla López… le pareció bien el perfil y empiezo en la “prepa” de Tonalá en 1989, como la primera directora y sin antecedente de carácter político o función pública previa

Más que en la vida política, yo siento que mi desempeño ha sido más en la vida administrativa y en la vida académica. Que eso implica una inevitable veta política,  es cierto. Pero quiero decirle que es más fácil hacer política siendo académico, que hacer academia siendo político


Debo confesar que jamás he tenido afinidad por ningún partido político o corriente ideológica como forma de vida. Pienso que todos los ismos, son fundamentalistas.


Lo que no es significativo es el recurso que se le da a la enseñanza media superior, es entendible pero no justificable

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