Jalisco

Solas, 33% de casas en Tlajomulco

Urbanistas no tienen solución para las viviendas deshabitadas; mientras, urgen a detener la construcción de fraccionamientos en zonas periféricas

- Lejanía con la ciudad, causa de abandono de viviendas

TLAJOMULCO DE ZÚÑIGA, JALISCO (14/ABR/2011).-
Melisa Esparza prefirió dejar su casa que seguir perdiendo dos horas diarias en ir y venir de Tlajomulco a la Colonia Americana. Desde hace tres años decidió regresar con sus padres, que viven en Guadalajara, y no pagar la vivienda que tenía en un fraccionamiento cercano a la Arena VFG y que había adquirido a través de un crédito del Infonavit.

Historias como la de Melisa son cada vez más comunes en Tlajomulco: una de cada tres casas está deshabitada (porque las dejaron o porque no se han vendido). En Ixtlahuacán de los Membrillos, la situación es aún más crítica: una de cada dos viviendas está sola, según datos del Censo de Población y Vivienda 2010.

Julio García Coll, coordinador de asesores de la Subsecretaría de Desarrollo Urbano y Ordenación del Territorio de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol), explica que éste es un fenómeno nacional “bastante delicado y crítico”, porque se han construido grandes conjuntos habitacionales lejos de las ciudades “y en la mayoría de los casos no tienen la infraestructura adecuada, como acceso al transporte público”.

La manera en que han crecido Tlajomulco e Ixtlahuacán es muy común en las grandes urbes del país, y responde a que los desarrolladores compran terrenos lejanos, que son baratos y rentables para construir vivienda. “Tienen un enfoque financiero que no toma en cuenta las condiciones de carácter urbano fundamentales, y si eso no cambia, seguiremos teniendo casas abandonadas”.

Por su parte, Luis Felipe Siqueiros, doctor en Planeación y Urbanismo por la Universidad de París IV Sorbonne, coincide en que las políticas de vivienda están supeditadas al valor de la tierra, y eso afecta a los ciudadanos y a la propia colonia urbana, porque crean grandes zonas monofuncionales sin acceso a servicios y a ofertas de trabajo, lo que afecta la calidad de vida.

García Coll resalta su preocupación porque los urbanistas “no sabemos” qué hacer con estas viviendas abandonadas. “Es un problema que estamos proponiendo para que se investigue; es un problema de país, no de un sector específico”. Por lo pronto, advierte, debe detenerse la creación de este tipo de fraccionamientos alejados de los centros urbanos. “Tenemos que apostar a ciudades compactas y a no separar la vivienda del desarrollo urbano”.

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