Jalisco
Sintió un golpe y salió volando de la bicicleta
Mujer que hablaba por teléfono mientras conducía golpea a ciclista
GUADALAJARA, JALISCO (25/JUN/2013).- Poco después de las 11:00 horas de hoy, una bicicleta acabó atorada debajo de una camioneta. Romina Martínez Velarde quedó tirada a un costado. Y una mujer tuvo que interrumpir su llamada telefónica después de golpear con su camioneta al vehículo de la ciclista.
Sintió un golpe en la llanta de atrás y salió volando de la bicicleta. Segundos antes, la joven de 27 años que circulaba por Justo Sierra, casi al llegar a Avenida Chapultepec, vio que se acercaba una camioneta a velocidad baja, pero adentro de ésta, quien traía el volante tenía la distracción suficiente como para no ver a Romina y al avanzar, la arroyó.
La camioneta era conducida por una mujer que estaba hablando por celular. La joven, integrante del grupo ciclista Feminibici, confió llevar la preferencia en la vialidad y siguió su paso. Después del golpe, la mujer conductora se bajó preocupada por lo que había pasado. Preguntó a Romina cómo estaba y no dejaba de mencionar que no la había visto.
"Somos invisibles como ciclistas y peatones", dice la joven. La mujer asegura que sí volteó, pero al no ver vehículo motorizado, bajó la guardia.
"¡Cuidado!", gritó Romina sin que le escucharan. Luego dio en el suelo, de cabeza. De no ser por el casco que traía, las lesiones habrían sido mayores a moretes y raspones.
Al bajarse la mujer, lo primero que dijo fue que normalmente no contestaba el teléfono al manejar, pero que esta ocasión, justo ésta, se trataba de una urgencia.
Visión limitada por hablar por celular al conducir
Atender simultáneamente el celular y el volante propicia consecuencias mortales. Este tipo de distractor provoca que la percepción de señales externas se reduzca en 70%, según la Secretaría de Movilidad; además, desaparece la noción de velocidad y la sensibilidad auditiva por atender la llamada, esto lo confirma el profesor del Departamento de Sociología de la Universidad de Guadalajara, Mario Gerardo Cervantes Medina:
-Se pierden los reflejos porque se concentran en hablar y no en manejar.
-No hay codificación de ideas y acciones.
-No se completan acciones viales como detenerse o dar vuelta.
-El espejeo se dificulta.
La visión se concentra al centro, y la percepción de los costados del auto y la parte trasera se pierde.
-La capacidad física de reacción disminuye.
-Se pierde el sentido de la distancia.
-No se decodifican las señalizaciones viales.
EL INFORMADOR / ALEJANDRA PEDROZA / SAÚL PRIETO
Sintió un golpe en la llanta de atrás y salió volando de la bicicleta. Segundos antes, la joven de 27 años que circulaba por Justo Sierra, casi al llegar a Avenida Chapultepec, vio que se acercaba una camioneta a velocidad baja, pero adentro de ésta, quien traía el volante tenía la distracción suficiente como para no ver a Romina y al avanzar, la arroyó.
La camioneta era conducida por una mujer que estaba hablando por celular. La joven, integrante del grupo ciclista Feminibici, confió llevar la preferencia en la vialidad y siguió su paso. Después del golpe, la mujer conductora se bajó preocupada por lo que había pasado. Preguntó a Romina cómo estaba y no dejaba de mencionar que no la había visto.
"Somos invisibles como ciclistas y peatones", dice la joven. La mujer asegura que sí volteó, pero al no ver vehículo motorizado, bajó la guardia.
"¡Cuidado!", gritó Romina sin que le escucharan. Luego dio en el suelo, de cabeza. De no ser por el casco que traía, las lesiones habrían sido mayores a moretes y raspones.
Al bajarse la mujer, lo primero que dijo fue que normalmente no contestaba el teléfono al manejar, pero que esta ocasión, justo ésta, se trataba de una urgencia.
Visión limitada por hablar por celular al conducir
Atender simultáneamente el celular y el volante propicia consecuencias mortales. Este tipo de distractor provoca que la percepción de señales externas se reduzca en 70%, según la Secretaría de Movilidad; además, desaparece la noción de velocidad y la sensibilidad auditiva por atender la llamada, esto lo confirma el profesor del Departamento de Sociología de la Universidad de Guadalajara, Mario Gerardo Cervantes Medina:
-Se pierden los reflejos porque se concentran en hablar y no en manejar.
-No hay codificación de ideas y acciones.
-No se completan acciones viales como detenerse o dar vuelta.
-El espejeo se dificulta.
La visión se concentra al centro, y la percepción de los costados del auto y la parte trasera se pierde.
-La capacidad física de reacción disminuye.
-Se pierde el sentido de la distancia.
-No se decodifican las señalizaciones viales.
EL INFORMADOR / ALEJANDRA PEDROZA / SAÚL PRIETO