Jalisco
Se 'adueñan' de 14 cruceros con mayor afluencia en la metrópoli
Familias integradas por niños y jóvenes trabajan como limpiaparabrisas; argumentan que es la única forma de sobrevivir
GUADALAJARA, JALISCO (02/FEB/2016).- Usuarios de redes sociales de EL INFORMADOR identificaron 14 puntos en la ciudad donde operan los limpiaparabrisas más agresivos, como López Cotilla, Colonia Providencia, San Juan de Dios, Mercado del Mar en Zapopan y Hospital Civil Viejo, entre otros; sin embargo, en un recorrido realizado se verificó que los problemas son menores.
Debajo del paso a desnivel de Santa Margarita y Periférico se vive a diario un ejemplo de camaradería. “El Shaggy” y “El Duby”, junto con otros cinco limpiaparabrisas juegan y trabajan al mismo tiempo para sobrevivir.
Esbozan una gran sonrisa mientras se recargan en el cofre de los coches en ese cruce donde varios conductores señalan que es un punto en el que sufren asedio constante; sin embargo, no se observaron agresiones de los trabajadores. De hecho, vecinos y los mismos limpiaparabrisas aseguran que nunca han tenido problemas.
“Estamos hasta aclientados. Pero aquí todo bien, mientras no hagas nada malo. Si no molestas al prójimo cómo vas a tener problemas en algún lado”, dice “El Shaggy”, que debe mantener a tres hijos y a su esposa.
Su compañero “El Duby”, comparte que labora de las 11:00 hasta las 21:00 horas con tal de darles de comer a sus dos hijos y comprarles comida y pañales. Con lo que gana apenas le alcanza para eso: “Uno no se dedica a esto por gusto, es para sacar una ‘feria’ para la familia. Uno de mis niños tiene síndrome de down y la otra niña tiene un año. ¿Si no es de esto de qué vamos a comer?”.
“El Duby” se atiene a la suerte o al destino porque en ocasiones no saca ni 10 pesos en una jornada laboral y en otras ocasiones gana lo suficiente para comer.
“El Duby” prefiere no meterse en problemas con nadie, si un conductor no quiere el servicio no insiste: “Hay más gente buena que mala. Si el primero no quiso cooperar y limpiaste el coche de a gratis, el segundo pagará. Así pensamos”.
Afirma que sí hay conductores que se ponen agresivos y se enojan, pero “no les seguimos el juego porque no tiene caso. Mejor voy al auto que sigue, se ve peor la persona que no tiene educación”.
Comparte que la mayoría de los limpiaparabrisas de la ciudad se conocen. Él ha estado trabajando sobre la Calzada Independencia, Periférico y Tabachines, entre otros cruces. Dice que son como parientes que se expanden en las calles.
Reina Rodríguez y Luis Salcido, vecinos del cruce donde opera “El Duby”, mencionan que nunca han visto algún problema con ellos, ya que “la mayoría son buenos muchachos, viven con sus familias y hasta las traen”, dice Luis. Por su parte, Reina indica que “quizá dan mal aspecto, pero es una forma en que ellos sacan dinero para mantener a sus familias. ¿Qué van a hacer si no se dedican a eso? ¿Se van a poner a robar?”, pregunta.
IDENTIFICAN A FRANELEROS CRIMINALES
La Secretaría de Seguridad Ciudadana de Guadalajara identifica que algunos de los apartalugares que se reparten por toda la ciudad están coludidos con grupos criminales que se dedican al robo. El comisario Salvador Caro Cabrera informa que diariamente aplican un programa en el cual tratan de evitar que las personas que apartan lugares de estacionamiento usen objetos para este fin, molesten a las personas con cobros o consuman drogas.
“Estas violaciones hacen que se les detenga y se presenten ante el juez municipal. Quien amenace a la gente con que su coche no está seguro si no paga (tendrá estas consecuencias)”.
El alcalde Enrique Alfaro anunciará en este mes el diseño de una segunda etapa del programa Banquetas Libres, que tendrá el objetivo de que las medidas que se toman ahora no sean aisladas. Notifica que se reforzará la Dirección de Movilidad con más personal para atender el tema de apartalugares y valet parking: “Debemos hacer un operativo y coordinarlo bien”.
El Reglamento de Policía y Buen Gobierno estipula que quien impida o estorbe el uso de la vía pública recibirá una multa de 700 a mil 400 pesos o 36 horas de arresto; además, entorpecer el estacionamiento o tránsito de autos tiene una sanción monetaria de hasta dos mil 100 pesos o 24 horas de arresto.
Según publicó esta casa editorial en mayo del año pasado, la Secretaría de Seguridad Ciudadana detuvo desde abril de 2014 a esa fecha un promedio 202 personas al mes, por incurrir en estos actos. El número se multiplicó en comparación con 2013, ya que entonces se detuvieron, en promedio, a 30 personas mensualmente. Se solicitó a la Comisaría datos actualizados, pero hasta el cierre de la edición no se concedieron.
El presidente del Parlamento de Colonias, Alejandro Cárdenas, explica que algunas de estas personas parece que sólo se dedican a lavar coches. La solución de fondo, dice, es que las autoridades obliguen a los establecimientos a tener la infraestructura necesaria para aparcar autos, como las tiendas de conveniencia, pero al haber este vacío origina la existencia de franeleros.
Destaca que las colonias de la Zona Minerva son las más afectadas por asaltos a personas y robos a casas, negocios y autopartes. Añade que estos asaltantes están en contubernio con los “cuidacoches”. Pero matiza que no hay nada qué decir o criticar de los que buscan ganarse la vida y no son delincuentes.
PONDRAN EN ORDEN A LOS VALET PARKING
Ayuntamiento de Zapopan alista estrategia
El programa de Banquetas Libres en Zapopan inició con la imposición de más de 180 recordatorios o apercibimientos para las personas que invaden áreas para peatones, pero en la segunda etapa, de acuerdo con el alcalde Pablo Lemus, habrá un proceso de regularización de los valet parking que hay en la Colonia Chapalita, por ejemplo.
“Hacemos un llamado para que los valet parking entren en una regularización. Muchos trabajan sin licencias municipales y los trabajadores no tienen prestaciones pero, sobre todo, no tienen lugares donde albergar los vehículos y cobran el servicio”.
Advierte que los establecimientos deben buscar predios cercanos donde puedan estacionar a los automotores, mientras que “los que se estacionen sobre las banquetas o en las cocheras serán infraccionados y levantados”.
Las acciones nacen del comportamiento de las personas que acuden a tiendas de conveniencia, bancos o hasta misa, pero no respetan los espacios de otros y se estacionan en línea amarilla y en rampas para personas con discapacidad. Adelanta que una vez que se tenga bajo control Chapalita irán con el mismo programa a zonas como Santa Margarita.
Manuel Garibay, consejero de la asociación de colonos de Chapalita, apoya las acciones del Ayuntamiento ya que los apartalugares hacen de las suyas en la zona, pero gracias a los reportes ciudadanos la Policía hace rondines y los retira.
“Queremos desinfectar las banquetas y el mal uso que le dan a los vehículos. Los franeleros ganan hasta 400 pesos diarios por eso o por lavarlos, pero el hecho que aparten los lugares es ilógico porque bajan su clientela”.
VÍA PÚBLICA
¿Qué dice el reglamento?
El Reglamento de Policía y Buen Gobierno de Guadalajara señala que los limpiaparabrisas y franeleros incurren en estas irregularidades:
• Impedir, obstaculizar o estorbar de cualquier forma el uso de la vía pública, la libertad de tránsito; cambiar el uso o destino de áreas o vías públicas sin la autorización correspondiente, o colocar en el arroyo vehicular enseres u objetos que impidan el libre tránsito. Multa de 700 a mil 400 pesos o 36 horas de arresto.
• Estacionar, conducir o permitir que se tripulen vehículos en las banquetas y demás lugares exclusivos para el peatón, o entorpecer el estacionamiento y el tránsito de los vehículos. Multa de 700 a dos mil 100 pesos o 24 horas de arresto.
TESTIMONIOS
Ángel tiene ocho años de edad y ya opera como limpiaparabrisas
José Isidro tiene 12 años de edad y se va en camión desde el Cerro del Cuatro hasta el cruce de Circunvalación y Federalismo. No va a la escuela, por ello vende mazapanes en esa esquina mientras aprende a dominar el “arte” de limpiar los parabrisas.
“Chilo”, como le dicen las cerca de 10 personas que se dedican a esta actividad, ya se sube a las llantas de los autos para alcanzar a limpiar todo el vidrio. Manuel Morales Rodríguez, de 21 años de edad y varios meses de experiencia como limpiaparabrisas, asesora al pequeño, a Luis Fernando y a Ángel, de 10 y ocho años, respectivamente. Éste es el más pequeño de todos.
Manuel ya ha sido asediado por policías que los quieren quitar, y es más rápido el empujón que le dan hacia arriba de las patrullas que su explicación: “Estamos en la vía pública, no me drogo, fumo puro cigarro y nos llevan porque la gente hace el reporte. Y ni modo de hacerla más difícil”.
El joven inicia su jornada a las siete de la mañana, en la “hora pico” del tráfico en el que los autos deben esperar varios minutos para cruzar esa arteria importante; termina hasta las 15:00 horas: “Tengo a un morro y una hija, debo mantenerlos junto con mi novia. Me conformo con ganar lo suficiente para la chuleta y una cerveza de vez en cuando. Con eso basta. Pero, al final, el Sol sale para todos”.
Los automovilistas no tienen mala percepción acerca de los limpiaparabrisas, como Guadalupe Valderrama, quien maneja un taxi desde hace varios años y afirma que: “Para mí es un trabajo el de ellos también, a mí nunca me han molestado. Estaría mal que los quiten, no tendrían de dónde comer. Todo mundo tenemos que comer”. Hasta una señora que lleva de pasajera dice, “pobrecitos”, en caso de que los retiraran.
Viaja una hora y media para cuidar coches en Providencia
Víctor Manuel Hernández sale de su casa en Puente Grande a las 07:00 horas para llegar, si bien le va, a las 08:30 a la Colonia Providencia donde se dedica, desde hace 20 años, a cuidar y lavar los coches de vecinos y visitantes de la zona. Al arribar se junta con cerca de 10 franeleros que se ubican principalmente sobre la Avenida Providencia entre las calles Toronto y Bogotá.
A pesar de los años asegura que jamás ha sido molestado por los residentes y sólo en algunas ocasiones ha sido asediado por la Policía, que le quita sus baldes o franelas: “Estamos tranquilos. Sí van dos o tres veces que nos levantan los policías. Los vecinos me conocen desde hace años y ya se acostumbraron a que estemos aquí”.
De hecho, los colonos consienten su presencia, como Karina González: “Tienen toda la vida aquí. Ellos cuidan y organizan el estacionamiento. No tenemos ningún problema porque ellos están organizados”.
También Connie Castrejón dice que es positivo para la colonia que estén allí; sin embargo, lamenta que omitan mover los autos que se aparcan a los lados del camellón, donde está prohibido y existe línea amarilla.
Pero Ricardo Torres, constante visitante de esa zona, añade que los franeleros tienen contubernio con asaltantes de casas quienes les avisan cuando las viviendas están solas: “A varios amigos les ha pasado que los ‘franeleros’ de restaurantes y bares les dan ‘pitazos’ a los asaltantes para que se metan a sus casas”.
Víctor Manuel indica que no tendría de qué vivir si lo llegaran a remover de Providencia: “Ahorita he lavado cinco carros y se fue una conductora sin pagar, pero aun así tenemos que sacar para comer”.
Precisamente este factor es el conflicto más común, afirma Daniel Orozco Mejía, quien trabaja como mesero en un restaurante de la colonia: “Los ‘franeleros’ quieren lavar los coches a fuerza. Les insisten y la gente accede con tal de que ya no les digan. Es una mafia”.
“Si nos quitan (los policías o inspectores), los correteo...”
Juan Pablo Bañuelos ayuda a la organización de los lugares de aparcamiento alrededor del Centro de Atención para solicitudes de visa, cerca de la Colonia Americana. Se le consulta la posibilidad de que sea removido por las autoridades y responde seguro: “Me orillarían a la delincuencia”.
Sin embargo, dice, no ha tenido problemas con la Policía porque afirma que no comete delitos ya que sólo intenta apoyar en el estacionamiento de los vehículos, no aparta lugares, aunque reconoce que varios de sus colegas sí lo hacen y además maltratan o agreden a los autos: “Hay personas que nomás se drogan, y si no les gusta a los conductores maltratan tu carro. Hay de todo en la calle”.
Comparte que en la zona de restaurantes de López Cotilla se hace caótica entre la neurosis de los conductores por estacionarse pronto y las discusiones que tienen con los llamados franeleros.
Afirma que nunca ha tenido problemas con algún conductor o comerciante de la zona. Aunque Rodolfo Rodríguez Venegas, locatario de un negocio de comida, comenta que, por lo menos sus clientes, sí han sido asediados por quienes “cuidan los coches” para que les paguen.
“Sí han pasado riñas, pero con gente que no les daba dinero, y hasta baja la clientela porque les dicen de cosas”.
Señala que varias de las personas que se dedican a estas actividades callejeras tienen antecedentes penales y eso provoca que sean propensos a agredir a otros y, por otro lado, es su forma de conseguir sustento para sus familias. En caso de que se les retire, se “generaría más delincuencia. No dejan de ser gente que tiene sus derechos para trabajar, pero se me hace mal que no estén regidos o regulados por nada”.
VOCES
Ciudadanos se quejan
En el cruce de Circunvalación y Federalismo te aborda un señor delgado y siempre drogado. Le dices 10 veces que no limpie tu coche y no te hace caso por el estado en el que se encuentra. Una vez vació todo el envase jabonoso en mi cristal y terminó por irse caminando como si nada.
Martha Paz
Aunque les digas que no a los ‘limpiaparabrisas’ lo hacen a fuerza. No alcanzo a frenarme cuando ya están encima de mi coche.
Cristina González
Cualquier ‘franelero’ en la calle que sea a su cruce con Chapultepec te piden el dinero antes de dejar tu coche. Si te niegas te amenazan con que ‘si le pasa algo a tu carro no me hago responsable’.
Carlos Becerra
Por todo Chapultepec hay ‘cuidacoches’. Hay quienes se creen dueños de la calle. No te cobran 20 pesos ahora te cobran 70.
Gerardo Martínez
LA VOZ DEL EXPERTO
“Extorsión light”
Augusto Chacón (presidente de Jalisco Cómo Vamos).
Las personas que no aceptan pagar a un franelero deben atenerse a sufrir, posteriormente, daños en sus coches. Esto es una “extorsión light” permitida por omisión. Además queda expuesta la exclusión de la sociedad, que no es incluyente como para darle un espacio de trabajo para estas personas.
De hecho, en la última Encuesta de Percepción 2014 se preguntó a los habitantes de la metrópoli cuánto confiaba en las personas que se encontraba en la calle y 66 de cada 100 respondieron “poco o nada”; y sólo 33 de cada 100 respondieron “mucho o algo”.
La existencia de apartalugares y limpiaparabrisas también es un reflejo de la invasión al espacio público. Nadie nos debe impedir el estacionamiento y nadie debe apartar un lugar con una cubeta o trapo y a partir de eso sentirse dueño.
Algunas de estas personas forman parte de una red de crimen organizado que está infiltrada en toda la ciudad y esto provoca que entren en conflicto con los vecinos porque se apropian del lugar y, por si fuera poco, no tienen freno.
Sin embargo, la solución no es erradicarlos o quitarlos porque el mal de origen seguirá ahí. No somos una sociedad tan equitativa para decir que perjudican o benefician porque en realidad nos evidencian. El mercado laboral los empuja a eso. Llaman la atención de lo que hemos hecho como ciudad, llegamos a ese extremo.
Sigue: #DebateInformador
¿Qué debe hacer la autoridad para erradicar u ordenar la actividad de los apartalugares o limpiaparabrisas?
Participa en Twitter en el debate del día @informador
Debajo del paso a desnivel de Santa Margarita y Periférico se vive a diario un ejemplo de camaradería. “El Shaggy” y “El Duby”, junto con otros cinco limpiaparabrisas juegan y trabajan al mismo tiempo para sobrevivir.
Esbozan una gran sonrisa mientras se recargan en el cofre de los coches en ese cruce donde varios conductores señalan que es un punto en el que sufren asedio constante; sin embargo, no se observaron agresiones de los trabajadores. De hecho, vecinos y los mismos limpiaparabrisas aseguran que nunca han tenido problemas.
“Estamos hasta aclientados. Pero aquí todo bien, mientras no hagas nada malo. Si no molestas al prójimo cómo vas a tener problemas en algún lado”, dice “El Shaggy”, que debe mantener a tres hijos y a su esposa.
Su compañero “El Duby”, comparte que labora de las 11:00 hasta las 21:00 horas con tal de darles de comer a sus dos hijos y comprarles comida y pañales. Con lo que gana apenas le alcanza para eso: “Uno no se dedica a esto por gusto, es para sacar una ‘feria’ para la familia. Uno de mis niños tiene síndrome de down y la otra niña tiene un año. ¿Si no es de esto de qué vamos a comer?”.
“El Duby” se atiene a la suerte o al destino porque en ocasiones no saca ni 10 pesos en una jornada laboral y en otras ocasiones gana lo suficiente para comer.
“El Duby” prefiere no meterse en problemas con nadie, si un conductor no quiere el servicio no insiste: “Hay más gente buena que mala. Si el primero no quiso cooperar y limpiaste el coche de a gratis, el segundo pagará. Así pensamos”.
Afirma que sí hay conductores que se ponen agresivos y se enojan, pero “no les seguimos el juego porque no tiene caso. Mejor voy al auto que sigue, se ve peor la persona que no tiene educación”.
Comparte que la mayoría de los limpiaparabrisas de la ciudad se conocen. Él ha estado trabajando sobre la Calzada Independencia, Periférico y Tabachines, entre otros cruces. Dice que son como parientes que se expanden en las calles.
Reina Rodríguez y Luis Salcido, vecinos del cruce donde opera “El Duby”, mencionan que nunca han visto algún problema con ellos, ya que “la mayoría son buenos muchachos, viven con sus familias y hasta las traen”, dice Luis. Por su parte, Reina indica que “quizá dan mal aspecto, pero es una forma en que ellos sacan dinero para mantener a sus familias. ¿Qué van a hacer si no se dedican a eso? ¿Se van a poner a robar?”, pregunta.
IDENTIFICAN A FRANELEROS CRIMINALES
La Secretaría de Seguridad Ciudadana de Guadalajara identifica que algunos de los apartalugares que se reparten por toda la ciudad están coludidos con grupos criminales que se dedican al robo. El comisario Salvador Caro Cabrera informa que diariamente aplican un programa en el cual tratan de evitar que las personas que apartan lugares de estacionamiento usen objetos para este fin, molesten a las personas con cobros o consuman drogas.
“Estas violaciones hacen que se les detenga y se presenten ante el juez municipal. Quien amenace a la gente con que su coche no está seguro si no paga (tendrá estas consecuencias)”.
El alcalde Enrique Alfaro anunciará en este mes el diseño de una segunda etapa del programa Banquetas Libres, que tendrá el objetivo de que las medidas que se toman ahora no sean aisladas. Notifica que se reforzará la Dirección de Movilidad con más personal para atender el tema de apartalugares y valet parking: “Debemos hacer un operativo y coordinarlo bien”.
El Reglamento de Policía y Buen Gobierno estipula que quien impida o estorbe el uso de la vía pública recibirá una multa de 700 a mil 400 pesos o 36 horas de arresto; además, entorpecer el estacionamiento o tránsito de autos tiene una sanción monetaria de hasta dos mil 100 pesos o 24 horas de arresto.
Según publicó esta casa editorial en mayo del año pasado, la Secretaría de Seguridad Ciudadana detuvo desde abril de 2014 a esa fecha un promedio 202 personas al mes, por incurrir en estos actos. El número se multiplicó en comparación con 2013, ya que entonces se detuvieron, en promedio, a 30 personas mensualmente. Se solicitó a la Comisaría datos actualizados, pero hasta el cierre de la edición no se concedieron.
El presidente del Parlamento de Colonias, Alejandro Cárdenas, explica que algunas de estas personas parece que sólo se dedican a lavar coches. La solución de fondo, dice, es que las autoridades obliguen a los establecimientos a tener la infraestructura necesaria para aparcar autos, como las tiendas de conveniencia, pero al haber este vacío origina la existencia de franeleros.
Destaca que las colonias de la Zona Minerva son las más afectadas por asaltos a personas y robos a casas, negocios y autopartes. Añade que estos asaltantes están en contubernio con los “cuidacoches”. Pero matiza que no hay nada qué decir o criticar de los que buscan ganarse la vida y no son delincuentes.
PONDRAN EN ORDEN A LOS VALET PARKING
Ayuntamiento de Zapopan alista estrategia
El programa de Banquetas Libres en Zapopan inició con la imposición de más de 180 recordatorios o apercibimientos para las personas que invaden áreas para peatones, pero en la segunda etapa, de acuerdo con el alcalde Pablo Lemus, habrá un proceso de regularización de los valet parking que hay en la Colonia Chapalita, por ejemplo.
“Hacemos un llamado para que los valet parking entren en una regularización. Muchos trabajan sin licencias municipales y los trabajadores no tienen prestaciones pero, sobre todo, no tienen lugares donde albergar los vehículos y cobran el servicio”.
Advierte que los establecimientos deben buscar predios cercanos donde puedan estacionar a los automotores, mientras que “los que se estacionen sobre las banquetas o en las cocheras serán infraccionados y levantados”.
Las acciones nacen del comportamiento de las personas que acuden a tiendas de conveniencia, bancos o hasta misa, pero no respetan los espacios de otros y se estacionan en línea amarilla y en rampas para personas con discapacidad. Adelanta que una vez que se tenga bajo control Chapalita irán con el mismo programa a zonas como Santa Margarita.
Manuel Garibay, consejero de la asociación de colonos de Chapalita, apoya las acciones del Ayuntamiento ya que los apartalugares hacen de las suyas en la zona, pero gracias a los reportes ciudadanos la Policía hace rondines y los retira.
“Queremos desinfectar las banquetas y el mal uso que le dan a los vehículos. Los franeleros ganan hasta 400 pesos diarios por eso o por lavarlos, pero el hecho que aparten los lugares es ilógico porque bajan su clientela”.
VÍA PÚBLICA
¿Qué dice el reglamento?
El Reglamento de Policía y Buen Gobierno de Guadalajara señala que los limpiaparabrisas y franeleros incurren en estas irregularidades:
• Impedir, obstaculizar o estorbar de cualquier forma el uso de la vía pública, la libertad de tránsito; cambiar el uso o destino de áreas o vías públicas sin la autorización correspondiente, o colocar en el arroyo vehicular enseres u objetos que impidan el libre tránsito. Multa de 700 a mil 400 pesos o 36 horas de arresto.
• Estacionar, conducir o permitir que se tripulen vehículos en las banquetas y demás lugares exclusivos para el peatón, o entorpecer el estacionamiento y el tránsito de los vehículos. Multa de 700 a dos mil 100 pesos o 24 horas de arresto.
TESTIMONIOS
Ángel tiene ocho años de edad y ya opera como limpiaparabrisas
José Isidro tiene 12 años de edad y se va en camión desde el Cerro del Cuatro hasta el cruce de Circunvalación y Federalismo. No va a la escuela, por ello vende mazapanes en esa esquina mientras aprende a dominar el “arte” de limpiar los parabrisas.
“Chilo”, como le dicen las cerca de 10 personas que se dedican a esta actividad, ya se sube a las llantas de los autos para alcanzar a limpiar todo el vidrio. Manuel Morales Rodríguez, de 21 años de edad y varios meses de experiencia como limpiaparabrisas, asesora al pequeño, a Luis Fernando y a Ángel, de 10 y ocho años, respectivamente. Éste es el más pequeño de todos.
Manuel ya ha sido asediado por policías que los quieren quitar, y es más rápido el empujón que le dan hacia arriba de las patrullas que su explicación: “Estamos en la vía pública, no me drogo, fumo puro cigarro y nos llevan porque la gente hace el reporte. Y ni modo de hacerla más difícil”.
El joven inicia su jornada a las siete de la mañana, en la “hora pico” del tráfico en el que los autos deben esperar varios minutos para cruzar esa arteria importante; termina hasta las 15:00 horas: “Tengo a un morro y una hija, debo mantenerlos junto con mi novia. Me conformo con ganar lo suficiente para la chuleta y una cerveza de vez en cuando. Con eso basta. Pero, al final, el Sol sale para todos”.
Los automovilistas no tienen mala percepción acerca de los limpiaparabrisas, como Guadalupe Valderrama, quien maneja un taxi desde hace varios años y afirma que: “Para mí es un trabajo el de ellos también, a mí nunca me han molestado. Estaría mal que los quiten, no tendrían de dónde comer. Todo mundo tenemos que comer”. Hasta una señora que lleva de pasajera dice, “pobrecitos”, en caso de que los retiraran.
Viaja una hora y media para cuidar coches en Providencia
Víctor Manuel Hernández sale de su casa en Puente Grande a las 07:00 horas para llegar, si bien le va, a las 08:30 a la Colonia Providencia donde se dedica, desde hace 20 años, a cuidar y lavar los coches de vecinos y visitantes de la zona. Al arribar se junta con cerca de 10 franeleros que se ubican principalmente sobre la Avenida Providencia entre las calles Toronto y Bogotá.
A pesar de los años asegura que jamás ha sido molestado por los residentes y sólo en algunas ocasiones ha sido asediado por la Policía, que le quita sus baldes o franelas: “Estamos tranquilos. Sí van dos o tres veces que nos levantan los policías. Los vecinos me conocen desde hace años y ya se acostumbraron a que estemos aquí”.
De hecho, los colonos consienten su presencia, como Karina González: “Tienen toda la vida aquí. Ellos cuidan y organizan el estacionamiento. No tenemos ningún problema porque ellos están organizados”.
También Connie Castrejón dice que es positivo para la colonia que estén allí; sin embargo, lamenta que omitan mover los autos que se aparcan a los lados del camellón, donde está prohibido y existe línea amarilla.
Pero Ricardo Torres, constante visitante de esa zona, añade que los franeleros tienen contubernio con asaltantes de casas quienes les avisan cuando las viviendas están solas: “A varios amigos les ha pasado que los ‘franeleros’ de restaurantes y bares les dan ‘pitazos’ a los asaltantes para que se metan a sus casas”.
Víctor Manuel indica que no tendría de qué vivir si lo llegaran a remover de Providencia: “Ahorita he lavado cinco carros y se fue una conductora sin pagar, pero aun así tenemos que sacar para comer”.
Precisamente este factor es el conflicto más común, afirma Daniel Orozco Mejía, quien trabaja como mesero en un restaurante de la colonia: “Los ‘franeleros’ quieren lavar los coches a fuerza. Les insisten y la gente accede con tal de que ya no les digan. Es una mafia”.
“Si nos quitan (los policías o inspectores), los correteo...”
Juan Pablo Bañuelos ayuda a la organización de los lugares de aparcamiento alrededor del Centro de Atención para solicitudes de visa, cerca de la Colonia Americana. Se le consulta la posibilidad de que sea removido por las autoridades y responde seguro: “Me orillarían a la delincuencia”.
Sin embargo, dice, no ha tenido problemas con la Policía porque afirma que no comete delitos ya que sólo intenta apoyar en el estacionamiento de los vehículos, no aparta lugares, aunque reconoce que varios de sus colegas sí lo hacen y además maltratan o agreden a los autos: “Hay personas que nomás se drogan, y si no les gusta a los conductores maltratan tu carro. Hay de todo en la calle”.
Comparte que en la zona de restaurantes de López Cotilla se hace caótica entre la neurosis de los conductores por estacionarse pronto y las discusiones que tienen con los llamados franeleros.
Afirma que nunca ha tenido problemas con algún conductor o comerciante de la zona. Aunque Rodolfo Rodríguez Venegas, locatario de un negocio de comida, comenta que, por lo menos sus clientes, sí han sido asediados por quienes “cuidan los coches” para que les paguen.
“Sí han pasado riñas, pero con gente que no les daba dinero, y hasta baja la clientela porque les dicen de cosas”.
Señala que varias de las personas que se dedican a estas actividades callejeras tienen antecedentes penales y eso provoca que sean propensos a agredir a otros y, por otro lado, es su forma de conseguir sustento para sus familias. En caso de que se les retire, se “generaría más delincuencia. No dejan de ser gente que tiene sus derechos para trabajar, pero se me hace mal que no estén regidos o regulados por nada”.
VOCES
Ciudadanos se quejan
En el cruce de Circunvalación y Federalismo te aborda un señor delgado y siempre drogado. Le dices 10 veces que no limpie tu coche y no te hace caso por el estado en el que se encuentra. Una vez vació todo el envase jabonoso en mi cristal y terminó por irse caminando como si nada.
Martha Paz
Aunque les digas que no a los ‘limpiaparabrisas’ lo hacen a fuerza. No alcanzo a frenarme cuando ya están encima de mi coche.
Cristina González
Cualquier ‘franelero’ en la calle que sea a su cruce con Chapultepec te piden el dinero antes de dejar tu coche. Si te niegas te amenazan con que ‘si le pasa algo a tu carro no me hago responsable’.
Carlos Becerra
Por todo Chapultepec hay ‘cuidacoches’. Hay quienes se creen dueños de la calle. No te cobran 20 pesos ahora te cobran 70.
Gerardo Martínez
LA VOZ DEL EXPERTO
“Extorsión light”
Augusto Chacón (presidente de Jalisco Cómo Vamos).
Las personas que no aceptan pagar a un franelero deben atenerse a sufrir, posteriormente, daños en sus coches. Esto es una “extorsión light” permitida por omisión. Además queda expuesta la exclusión de la sociedad, que no es incluyente como para darle un espacio de trabajo para estas personas.
De hecho, en la última Encuesta de Percepción 2014 se preguntó a los habitantes de la metrópoli cuánto confiaba en las personas que se encontraba en la calle y 66 de cada 100 respondieron “poco o nada”; y sólo 33 de cada 100 respondieron “mucho o algo”.
La existencia de apartalugares y limpiaparabrisas también es un reflejo de la invasión al espacio público. Nadie nos debe impedir el estacionamiento y nadie debe apartar un lugar con una cubeta o trapo y a partir de eso sentirse dueño.
Algunas de estas personas forman parte de una red de crimen organizado que está infiltrada en toda la ciudad y esto provoca que entren en conflicto con los vecinos porque se apropian del lugar y, por si fuera poco, no tienen freno.
Sin embargo, la solución no es erradicarlos o quitarlos porque el mal de origen seguirá ahí. No somos una sociedad tan equitativa para decir que perjudican o benefician porque en realidad nos evidencian. El mercado laboral los empuja a eso. Llaman la atención de lo que hemos hecho como ciudad, llegamos a ese extremo.
Sigue: #DebateInformador
¿Qué debe hacer la autoridad para erradicar u ordenar la actividad de los apartalugares o limpiaparabrisas?
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