Jalisco
Reparten dulces en pro de una buena cultura vial
Preocupados por las recientes muertes por culpa de accidentes viales, jóvenes pidieron a conductores que no manejen ebrios
GUADALAJARA, JALISCO (27/MAR/2011).- Alrededor de 30 jóvenes se reunieron ayer por la mañana en la glorieta ubicada en la intersección de las avenidas Patria y Acueducto para manifestarse en pro de una buena cultura vial, por lo que se instalaron en cada crucero del sitio y “premiaron” con dulces a los ciudadanos que portaban el cinturón de seguridad.
La iniciativa, que vio la luz a través de una convocatoria masiva en Facebook, tuvo su origen en las recientes muertes por accidentes automovilísticos que se han suscitado en la ciudad, a causa del binomio alcohol y volante. No obstante, los jóvenes explicaron que su actividad de ayer “no busca culpables o inocentes”.
“Aquí no hay culpas; la idea es que nos toca a los chavos decirle a los demás que es necesario crear esta conciencia de que, al conducir alcoholizado, no cargas solamente con la responsabilidad tuya y de quien viaja en tu carro, sino la de alguien extra”, relató Francisco Pérez, de 21 años.
Decenas de conductores se dijeron sorprendidos con la inusual manifestación, pues decían que no están acostumbrados a que alguien les regale golosinas sólo por cuidar su integridad al estar detrás de un volante. Entretanto, a quienes no llevaban puesto el cinturón se les exhortó a utilizarlo, pues les “recompensarían” con un dulce. La mayoría aceptó con gusto.
“Es como empezar a mover ese chip en la gente. Con estos pequeños detalles se puede generar conciencia”, opinaron los jóvenes.
El ánimo no decayó y, tras concluir con la dotación de paletas, descolgar una pancarta gigante en el puente elevado de la Avenida Patria y repartir los volantes que imprimieron, los adolescentes se dirigieron a una parroquia cercana para elevar una plegaria por las víctimas de los accidentes recientes.
La iniciativa, concluyeron varios de los presentes, es para marcar la diferencia y no solamente solicitar “favores” a las autoridades: “Esperamos siempre que el gobierno o alguien resuelvan algo por nosotros, y hasta que nos pasa algo cercano realmente creamos conciencia; es decir, lo vemos en todos lados, pero es tiempo de iniciar con la solución”.
“Quisimos darnos el mensaje a nosotros mismos, para concientizarnos, responsabilizarnos y dar este mensaje concreto de que, si vas a manejar, lo hagas en tus cinco sentidos y siempre usando el cinturón de seguridad”, concluyó Sofía Valderrama Arroyo, de 20 años, una de las precursoras de esta forma de expresión.
CRÓNICA
Cierre de vida con un último sueño cumplido
“Un cambio radical de emociones” sacudió la mente a todas las personas que, 24 horas antes, festejaban el cierre dorado de un espectáculo por el cual se trabajó con ahínco durante meses. La experiencia de trabajar “con una niña llena de vida” como lo fue Andrea Vaca, la joven que terminó su existencia a los 18 años de edad, luego de un percance automovilístico en la colonia Providencia, transformó a todos quienes conocieron sus dotes de bailarina.
Ella, comentan sus compañeros, fue una excelente actriz que ganó a pulso un espacio en el popular show de Broadway: Cats. Andrea había sorteado un extenuante periodo de prácticas, entrenamiento y ensayos para dar movimiento al musical que estrenó en 1982 el compositor Andrew Lloyd Webber.
“Estuve con ella conviviendo en la obra de teatro, que se presentó el 10 de marzo en el Teatro Diana”, comenta su compañera Sofía Valderrama, y continúa: “tuve la gracia de conocerla; de verdad que es una niña padrísima. La conocí a fondo desde diciembre”.
Curioso, que la fecha anhelada por todo el reparto llegara y se tradujera en un éxito rotundo; que la celebración póstuma a un lleno total estuviera también abarrotada de sonrisas y buenos deseos, y que la exasperación de todos quienes cumplieron cabalmente el propósito de engalanar a la concurrencia terminara de inmediato la siguiente madrugada, cuando la noticia del deceso llegó por televisión, radio e internet.
“Estábamos felices porque la obra salió padrísima, y a la madrugada siguiente nos enteramos que nuestra amiga ya no estaba con nosotros. Fue un cambio extremo de sentimientos; de estar muy felices, a sacadísimos de onda y con un dolor muy profundo”.
Sofía detiene el ritmo de su plática y, sin dirigirse en tiempo pasado a una amiga que aún siente cerca, lamenta: “ella no llevaba el cinturón puesto, y la persona (que presuntamente provocó el percance) se dice que iba en estado de ebriedad”.
Pero buscar responsables en un tema que de inmediato cruzó la línea de la tragedia y pisó terreno en la política no es algo atractivo para los jóvenes que, con una sonrisa en el rostro, conceden un “regalo” a los automovilistas que atienden al pie de la letra las indicaciones viales para preservar su existencia. “La intención no es buscar culpables”, coinciden todos, pero eso sí, la finalidad es aportar un poco para que los percances de este tipo no ocurran más.
El deseo final de quienes se encuentran al borde de la muerte siempre es haber cumplido un último sueño, y aunque rara vez un testimonio de este tipo salta a la luz, dada la escasez de quienes han escapado a la guadaña de la dama blanca, la voz de una amiga que permaneció al lado en los últimos momentos acercan esa realidad al resto. Andrea, sostiene orgullosa su compañera, logró cumplir el anhelo por el cual luchó, y si bien la manifestación en el cruce de las avenidas Patria y Acueducto no es un homenaje propiamente, sí encierra un recuerdo grato a su memoria.
La iniciativa, que vio la luz a través de una convocatoria masiva en Facebook, tuvo su origen en las recientes muertes por accidentes automovilísticos que se han suscitado en la ciudad, a causa del binomio alcohol y volante. No obstante, los jóvenes explicaron que su actividad de ayer “no busca culpables o inocentes”.
“Aquí no hay culpas; la idea es que nos toca a los chavos decirle a los demás que es necesario crear esta conciencia de que, al conducir alcoholizado, no cargas solamente con la responsabilidad tuya y de quien viaja en tu carro, sino la de alguien extra”, relató Francisco Pérez, de 21 años.
Decenas de conductores se dijeron sorprendidos con la inusual manifestación, pues decían que no están acostumbrados a que alguien les regale golosinas sólo por cuidar su integridad al estar detrás de un volante. Entretanto, a quienes no llevaban puesto el cinturón se les exhortó a utilizarlo, pues les “recompensarían” con un dulce. La mayoría aceptó con gusto.
“Es como empezar a mover ese chip en la gente. Con estos pequeños detalles se puede generar conciencia”, opinaron los jóvenes.
El ánimo no decayó y, tras concluir con la dotación de paletas, descolgar una pancarta gigante en el puente elevado de la Avenida Patria y repartir los volantes que imprimieron, los adolescentes se dirigieron a una parroquia cercana para elevar una plegaria por las víctimas de los accidentes recientes.
La iniciativa, concluyeron varios de los presentes, es para marcar la diferencia y no solamente solicitar “favores” a las autoridades: “Esperamos siempre que el gobierno o alguien resuelvan algo por nosotros, y hasta que nos pasa algo cercano realmente creamos conciencia; es decir, lo vemos en todos lados, pero es tiempo de iniciar con la solución”.
“Quisimos darnos el mensaje a nosotros mismos, para concientizarnos, responsabilizarnos y dar este mensaje concreto de que, si vas a manejar, lo hagas en tus cinco sentidos y siempre usando el cinturón de seguridad”, concluyó Sofía Valderrama Arroyo, de 20 años, una de las precursoras de esta forma de expresión.
CRÓNICA
Cierre de vida con un último sueño cumplido
“Un cambio radical de emociones” sacudió la mente a todas las personas que, 24 horas antes, festejaban el cierre dorado de un espectáculo por el cual se trabajó con ahínco durante meses. La experiencia de trabajar “con una niña llena de vida” como lo fue Andrea Vaca, la joven que terminó su existencia a los 18 años de edad, luego de un percance automovilístico en la colonia Providencia, transformó a todos quienes conocieron sus dotes de bailarina.
Ella, comentan sus compañeros, fue una excelente actriz que ganó a pulso un espacio en el popular show de Broadway: Cats. Andrea había sorteado un extenuante periodo de prácticas, entrenamiento y ensayos para dar movimiento al musical que estrenó en 1982 el compositor Andrew Lloyd Webber.
“Estuve con ella conviviendo en la obra de teatro, que se presentó el 10 de marzo en el Teatro Diana”, comenta su compañera Sofía Valderrama, y continúa: “tuve la gracia de conocerla; de verdad que es una niña padrísima. La conocí a fondo desde diciembre”.
Curioso, que la fecha anhelada por todo el reparto llegara y se tradujera en un éxito rotundo; que la celebración póstuma a un lleno total estuviera también abarrotada de sonrisas y buenos deseos, y que la exasperación de todos quienes cumplieron cabalmente el propósito de engalanar a la concurrencia terminara de inmediato la siguiente madrugada, cuando la noticia del deceso llegó por televisión, radio e internet.
“Estábamos felices porque la obra salió padrísima, y a la madrugada siguiente nos enteramos que nuestra amiga ya no estaba con nosotros. Fue un cambio extremo de sentimientos; de estar muy felices, a sacadísimos de onda y con un dolor muy profundo”.
Sofía detiene el ritmo de su plática y, sin dirigirse en tiempo pasado a una amiga que aún siente cerca, lamenta: “ella no llevaba el cinturón puesto, y la persona (que presuntamente provocó el percance) se dice que iba en estado de ebriedad”.
Pero buscar responsables en un tema que de inmediato cruzó la línea de la tragedia y pisó terreno en la política no es algo atractivo para los jóvenes que, con una sonrisa en el rostro, conceden un “regalo” a los automovilistas que atienden al pie de la letra las indicaciones viales para preservar su existencia. “La intención no es buscar culpables”, coinciden todos, pero eso sí, la finalidad es aportar un poco para que los percances de este tipo no ocurran más.
El deseo final de quienes se encuentran al borde de la muerte siempre es haber cumplido un último sueño, y aunque rara vez un testimonio de este tipo salta a la luz, dada la escasez de quienes han escapado a la guadaña de la dama blanca, la voz de una amiga que permaneció al lado en los últimos momentos acercan esa realidad al resto. Andrea, sostiene orgullosa su compañera, logró cumplir el anhelo por el cual luchó, y si bien la manifestación en el cruce de las avenidas Patria y Acueducto no es un homenaje propiamente, sí encierra un recuerdo grato a su memoria.