Jalisco

Regreso a clases

Por. Martín Almádez

GUADALAJARA, JALISCO.- Mañana es un día esperado y temido. La ciudad se estresa con el regreso a clases. Las calles lucen atestadas de autos. Los semáforos no funcionan y los baches, eternos, siguen a la espera de que el temporal concluya para ser simulados. Los autos, lentos y con mucha prisa, pitan y frenan, aceleran y chocan. La ciudad es un escenario para el mayor de los desórdenes.

Dentro del auto el papá revisa el reloj y tras el parabrisas vislumbra su horizonte limitado por una cajuela. La mamá acomoda en la mochila los cuadernos nuevos, lápices sin punta, patitos de plastilina y un yogurt con figuras de colores. Cierra la mochila y abre su bolso en busca de otros lápices para sus labios y ojos. Atrás de papá y mamá, el niño, que hoy regresa a clases, duerme. No le preocupan las prisas de los grandes, ni conoce el laberinto por el que papá se mueve. No sabe ni imagina que hoy terminan sus horas de juego, sus sueños largos y sus tardes de paseo con los amigos.

La ciudad se mueve. Y es que hoy la escuela se vuelve a abrir. Los niños vuelven a protagonizar las calles y el tránsito, las mañanas y sus prisas. Vuelven con la entrada a clases el estrés, la fatiga, las premuras, el miedo, los acontecimientos de una gran urbe con poco, muy poco ordenamiento.

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