Jalisco
Rector da la bienvenida a universitarios
“Por razones económicas, principalmente, la UdeG no puede dar cabida a todos, pese a los esfuerzos de ampliar la matrícula”: Cortés Guardado
GUADALAJARA, JALISCO.- A una semana de iniciar el ciclo escolar 2009-A, el rector de la Universidad de Guadalajara (
UdeG), Marco Antonio Cortés Guardado, se dirigió por primera vez a los más de 200 mil alumnos de la máxima casa de estudios en Jalisco, y el personal académico y administrativo, para darles el tradicional mensaje de bienvenida.
En su mensaje grabado, transmitido mediante la red interna de video de la UdeG y las radiodifusoras en todo el Estado, Cortés Guardado se refirió a los logros colectivos que ha hecho de la UdeG, una de las dependencias de enseñanza en el nivel superior de mayor importancia en el país.
Refiriéndose a los aspirantes que cada semestre son rechazados por la UdeG, Cortés Guardado señaló que por “razones económicas, principalmente, la UdeG no puede dar cabida a todos aquellos que aspiran a formarse en sus aulas, aún y cuando los esfuerzos para ampliar la matrícula de manera sustancial son permanentes”.
De esto modo, puntualizó que esta circunstancia a la vez que los sitúa como “jóvenes privilegiados, les impone un deber moral ineludible: la obligación de empeñar lo mejor de sí mismos para ser buenos estudiantes y mejores ciudadanos”.
EL INFORMADOR / Javier Espinosa
En su mensaje grabado, transmitido mediante la red interna de video de la UdeG y las radiodifusoras en todo el Estado, Cortés Guardado se refirió a los logros colectivos que ha hecho de la UdeG, una de las dependencias de enseñanza en el nivel superior de mayor importancia en el país.
Refiriéndose a los aspirantes que cada semestre son rechazados por la UdeG, Cortés Guardado señaló que por “razones económicas, principalmente, la UdeG no puede dar cabida a todos aquellos que aspiran a formarse en sus aulas, aún y cuando los esfuerzos para ampliar la matrícula de manera sustancial son permanentes”.
De esto modo, puntualizó que esta circunstancia a la vez que los sitúa como “jóvenes privilegiados, les impone un deber moral ineludible: la obligación de empeñar lo mejor de sí mismos para ser buenos estudiantes y mejores ciudadanos”.
EL INFORMADOR / Javier Espinosa