Jalisco
Reconocen a Rivas Souza
El especialista forense recibió de manos del rector de la UdeG, Marco Antonio Cortés Guardado, un reconocimiento por sus 56 años de trayectoria profesional y su labor humanitaria
GUADALAJARA, JALISCO.- Profesores, académicos, investigadores y estudiantes reconocieron en vida al hombre que por más de cinco décadas ha trabajado en beneficio de la medicina forense de Jalisco, el profesor emérito de la UdeG, Mario Rivas Souza.
El primero en dirigirse al homenajeado fue el rector del Centro Universitario de Ciencias de la Salud, Víctor Ramírez Anguiano, quien reconoció la importancia de la labor del médico forense, a quien se refirió como un amigo querido y entrañable, “con esta cátedra se cumple con un deber de agradecimiento y de justicia”.
“Lo identificamos como un maestro ejemplar, como un profesional competente, pero sobre todo como un hijo distinguido de la UdeG, que siempre ha retribuido con creces, con agradecimiento y generosidad lo que lo que nuestra alma mater le ha brindado desde hace más de 50 años”.
A su vez, el rector del Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades, Pablo Arredondo, hizo un recuento de la trayectoria del doctor Mario Rivas Souza desde sus inicios, en la que destacó la instalación del primer horno de cremación, en contra de las creencias de aquel tiempo.
En el marco de la Cátedra Mario Rivas Souza, se proyectó una reseña con fragmentos de entrevistas realizadas hace algunos años, fotografías de sus inicios en la antigua escuela de medicina, así como anécdotas contadas por él y su familia.
Entre ellas destacó la que vivió en las explosiones del 22 de abril en Guadalajara, así como la muerte del cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo, autopsia cuestionada en ese tiempo y en la actualidad ya cuenta con el reconocimiento científico.
Después de la proyección de imágenes, Rivas Souza recibió de manos del rector de la UdeG, Marco Antonio Cortés Guardado, un reconocimiento a sus 56 años de trayectoria profesional y a su labor humanitaria.
El primero en dirigirse al homenajeado fue el rector del Centro Universitario de Ciencias de la Salud, Víctor Ramírez Anguiano, quien reconoció la importancia de la labor del médico forense, a quien se refirió como un amigo querido y entrañable, “con esta cátedra se cumple con un deber de agradecimiento y de justicia”.
“Lo identificamos como un maestro ejemplar, como un profesional competente, pero sobre todo como un hijo distinguido de la UdeG, que siempre ha retribuido con creces, con agradecimiento y generosidad lo que lo que nuestra alma mater le ha brindado desde hace más de 50 años”.
A su vez, el rector del Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades, Pablo Arredondo, hizo un recuento de la trayectoria del doctor Mario Rivas Souza desde sus inicios, en la que destacó la instalación del primer horno de cremación, en contra de las creencias de aquel tiempo.
En el marco de la Cátedra Mario Rivas Souza, se proyectó una reseña con fragmentos de entrevistas realizadas hace algunos años, fotografías de sus inicios en la antigua escuela de medicina, así como anécdotas contadas por él y su familia.
Entre ellas destacó la que vivió en las explosiones del 22 de abril en Guadalajara, así como la muerte del cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo, autopsia cuestionada en ese tiempo y en la actualidad ya cuenta con el reconocimiento científico.
Después de la proyección de imágenes, Rivas Souza recibió de manos del rector de la UdeG, Marco Antonio Cortés Guardado, un reconocimiento a sus 56 años de trayectoria profesional y a su labor humanitaria.