Jalisco

Quieren prohibir niños en corridas de toros

El Ayuntamiento de Guadalajara analizará una iniciativa para que las corridas taurinas y las peleas de gallos no den acceso a infantes

GUADALAJARA, JALISCO (19/MAR/2013).- La fracción del Movimiento Ciudadano en Guadalajara está promoviendo una modificación reglamentaria para prohibir el ingreso de menores de edad a las corridas de toros y peleas de gallos en la ciudad, por considerarlo una influencia negativa que propicia en los menores la normalización de la violencia, del trato cruel, y que dificulta la creación de una cultura de paz.

El coordinador del grupo edilicio, Salvador Caro Cabrera, refiere que los empresarios de estos eventos y los apostadores están fomentando la entrada gratuita de los menores de edad como un “gancho” hacia el público, lo que no debe permitirse por la autoridad municipal, desde su perspectiva, y particularmente en el contexto de violencia por el que atraviesa la ciudad, y que tiene expresiones en el ámbito escolar (bullying).

“Los papás están con los niños en las piernas, todo eso no es edificante: hacer de la tortura de un animal una “fiesta” -entre comillas-, no ayuda, no se corresponde al nivel de avance de la sociedad occidental. No nos ayuda en un ambiente de prevención al delito, de generar una sociedad en condiciones de paz…no nos ayuda”, disertaba el regidor.

La modificación se dirigiría básicamente a los reglamentos para los Espectáculos y Taurino de Guadalajara, donde se dejaría expresa esta prohibición para el ingreso de menores de edad: “Vivimos en una sociedad donde el aprendizaje de los niños en torno a la violencia tiene muchísimos canales, está la programación de algunos medios de comunicación, los videojuegos, lo cotidiano, los efectos del bullying y, aparte, pues tenemos una serie de espectáculos, “fiestas”, que generan un clima adverso para la paz y para la no violencia”.

El regidor dijo que buscará el consenso de las otras fuerzas políticas para concretar esta propuesta, primero por el bienestar y la salud de la infancia tapatía, y después, aunó, por los derechos de los animales que son utilizados para estas actividades.

En su iniciativa se enlistan las vejaciones que sufren un toro y un gallo en estos eventos.

Prácticas de tortura contra el toro:

Antes de la corrida
-Aislamiento en un lugar oscuro
-Recorte de los cuernos
-Toques eléctricos y patadas en testículos y riñones
-Sacos de arena colgados en el cuello
-Diarrea provocada
-Vaselina untada en los ojos
-Inyección de inmunodepresores
-Colocación de sustancias que provocan ardor en las patas

En la corrida
-El picador clava una lanza de 15 centímetros en el cuello para destrozar músculos y lesionar vasos sanguíneos
-Se clavan varias banderillas en el lomo para provocar hemorragias y desgarres internos
-El torero clava una espada de 80 centímetros que destroza pulmones, riñones y otros órganos
-Se apuñala el toro con otra espada que termina en una cuchilla de 10 centímetros de longitud
-Se secciona la médula espinal con la puntilla, desmovilizando al toro del cuello hacia abajo
-El toro muere desangrado o ahogado en su propia sangre

Vejaciones sufridas por los gallos
-Huesos rotos
-Pulmones y ojos perforados
-Cortes en la vena femoral de la pata, que puede provocar una hemorragia mortal
-Heridas en el codo de la pata
-Lesiones en el nervio del cuello, que provoca pérdida de control
-Heridas en el paladar y cortes en el ala
-Ruptura del ala
-“Capado”, lesión que causa dolor extremo en la parte trasera y que puede provocar expulsión de los intestinos
-Muere al menos uno de los dos gallos por las heridas o ahogado en su propia sangre

Efectos sicológicos de las corridas de toros y las peleas de gallos en los menores:

-Aumento de la ansiedad, indiferencia y proclividad a la violencia hacia animales y personas, que se ve como algo “normal” y justificable en ciertos contextos
-Pérdida de sensibilidad y empatía hacia otros seres. Perturbación del sentido de los valores.
-Ausencia de formación en una cultura de paz y respeto.
-Menoscabo de la integridad mental y moral de los menores. El animal pasa a ser de víctima a rival. Hechos que serían condenables en cualquier otro contexto, se vuelven justificables. Se “disfruta” con el dolor ajeno

EL INFORMADOR / LUIS HERRERA

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