Jalisco
Proponen aplicar alcoholímetro a conductores de manera aleatoria
Mientras no se establezca un sistema de infracción para quienes circulen a exceso de velocidad, la actitud de los “correlones” no cambiará, aseguran
GUADALAJARA, JALISCO (04/ABR/2011).- La implementación del alcoholímetro de manera aleatoria a todos los conductores, y no sólo a aquellos que cometen alguna infracción, ayudaría a disminuir considerablemente el número de muertes en accidentes de tráfico, estima el investigador del Departamento de Salud Pública del Centro Universitario de Ciencias de la Salud (CUCS), Alfredo Celis de la Rosa.
“La ley no permite a Vialidad hacer exámenes de alcoholemia de manera aleatoria, sólo cuando se comete alguna infracción, y eso hace que la medida sea menos efectiva que si se realizara como en el Distrito Federal”, opina con respecto de la aprobación del paquete de reformas conocido como ley antiborrachos.
Por otro lado, apunta que mientras no se establezca un sistema de infracción e inclusive de acción penal para quienes circulen a exceso de velocidad, la actitud de los “correlones” no cambiará.
La fotoinfracción sobre el Anillo Periférico aún se encuentra en un estado “benevolente” y hasta que no se haga efectiva la sanción económica, no cesarán las “corretizas”.
Agrega que también se debería implementar dicha medida en aquellas avenidas que tengan más de dos carriles por sentido, lugares en donde las condiciones para el peatón “son inhóspitas”, como Revolución y González Gallo.
Demandan más infraestructura para el peatón
Poco o nada se ha hecho por tratar de disminuir la incidencia de los accidentes en los que está involucrado el peatón, considera Roberto García Martín, académico del Departamento del Hábitat y Desarrollo Urbano del Instituto Tecnológico de Estudios Superiores y de Occidente (ITESO).
Demanda, además, más apoyo para las personas de la tercera edad que tienen problemas para cruzar las calles: “En veinte años uno de cada tres habitantes va a ser de la tercera edad y no estamos haciendo absolutamente nada. La persona de la tercera edad no maneja y pocos se suben al camión. La persona de la tercera edad camina en su territorio”.
Aunque reconoce el esfuerzo por la puesta en vigor de la llamada ley antiborrachos, para García Martín el principal problema es el de la falta de infraestructura peatonal, transporte público y movilidad no motorizada: “Está bien que tomen estas medidas pero no es la solución total (…) yo pensaría al revés: hagan más infraestructura para el peatón, ciclista y transporte público y tendríamos menos accidentes de coches”.
“La ley no permite a Vialidad hacer exámenes de alcoholemia de manera aleatoria, sólo cuando se comete alguna infracción, y eso hace que la medida sea menos efectiva que si se realizara como en el Distrito Federal”, opina con respecto de la aprobación del paquete de reformas conocido como ley antiborrachos.
Por otro lado, apunta que mientras no se establezca un sistema de infracción e inclusive de acción penal para quienes circulen a exceso de velocidad, la actitud de los “correlones” no cambiará.
La fotoinfracción sobre el Anillo Periférico aún se encuentra en un estado “benevolente” y hasta que no se haga efectiva la sanción económica, no cesarán las “corretizas”.
Agrega que también se debería implementar dicha medida en aquellas avenidas que tengan más de dos carriles por sentido, lugares en donde las condiciones para el peatón “son inhóspitas”, como Revolución y González Gallo.
Demandan más infraestructura para el peatón
Poco o nada se ha hecho por tratar de disminuir la incidencia de los accidentes en los que está involucrado el peatón, considera Roberto García Martín, académico del Departamento del Hábitat y Desarrollo Urbano del Instituto Tecnológico de Estudios Superiores y de Occidente (ITESO).
Demanda, además, más apoyo para las personas de la tercera edad que tienen problemas para cruzar las calles: “En veinte años uno de cada tres habitantes va a ser de la tercera edad y no estamos haciendo absolutamente nada. La persona de la tercera edad no maneja y pocos se suben al camión. La persona de la tercera edad camina en su territorio”.
Aunque reconoce el esfuerzo por la puesta en vigor de la llamada ley antiborrachos, para García Martín el principal problema es el de la falta de infraestructura peatonal, transporte público y movilidad no motorizada: “Está bien que tomen estas medidas pero no es la solución total (…) yo pensaría al revés: hagan más infraestructura para el peatón, ciclista y transporte público y tendríamos menos accidentes de coches”.