Jalisco

Plan de re-densificación en Guadalajara traerá secuelas ‘catastróficas’

El Ayuntamiento de Guadalajara pretende repoblar la Perla Tapatía realizando modificaciones sustanciales a los planes parciales de desarrollo

GUADALAJARA, JALISCO (03/DIC/2011).- La estrategia en papel, que el Ayuntamiento de Guadalajara pretende llevar a la práctica para repoblar la Perla Tapatía —realizando modificaciones sustanciales a los planes parciales de desarrollo— traerá consecuencias de una magnitud “catastrófica” para los habitantes de las zonas susceptibles de intervención, y en general, para la ciudadanía que recorre en automóvil la capital de Jalisco.

A decir del doctor en movilidad urbana, Belisario Hernández Romo, el valor que poseen las residencias que se hallan en este cambio programado por el Gobierno Municipal disminuiría significativamente, y aunque no de manera “violenta”, se obligaría a sus actuales residentes a un cambio de domicilio, lo que primero terminaría con la premisa de la repoblación y, después, acarrearía problemas significativos en los temas de movilidad, abasto de agua y alcantarillado.

Entre las modificaciones sugeridas por la autoridad, se encuentra el “crecimiento vertical” de Guadalajara; esto es, la construcción de edificios departamentales para dar hogar a un mayor número de residentes. Sin embargo, expuso el especialista, esto derivaría en un “tsunami” de problemas para el desarrollo de la ciudad.

De entrada, habló de un gasto inmenso en la construcción de un “segundo piso” para Guadalajara, que incluso rebasaría en cinco veces el capital invertido para lograr el estatus actual. “Y si eso pasa, el tema es que los ductos (de agua y drenaje) resistan la presión de agua, lo que es físicamente imposible. No va a pasar”.

Preocupados por las modificaciones en tinta del Gobierno encabezado por Aristóteles Sandoval, el Núcleo de Colonos y el Parlamento de Colonias buscaron al experto en ingeniería y vialidad (quien a su vez ha coordinado en la realización de planes de movilidad para urbes de la Unión Americana, como el caso de San Diego), para que entrara a detalle sobre las secuelas de estos nuevos trazos. Las más graves, expuso, serán el aumento en demanda de agua potable y capacidad de drenaje, y una aún más saturada vialidad.

“El plan es delimitar zonas de alta plusvalía para hacer grandes negocios. Ellos mismos se están metiendo un puñal suponiendo que (Guadalajara) sea una ciudad moderna. Están calculando mal (…) El político en turno se lleva su parte y (después) se va a otro cargo, mientras que a la ciudad le dejan ese muerto y, más que nada, los gastos inmensos que tiene”.

Se declaró en contra de una híper densificación para la Guadalajara actual, pues esta ciudad “no es Brooklyn, ni cuenta con la capacidad económica de Nueva York”. Añadió que además sería en extremo difícil encontrarle atractivo a los nuevos asentamientos, toda vez que, aunado a la molestia de transitar zonas abarrotadas de autos, el costo por habitar estas áreas contrasta en una ciudad donde casi una tercera parte de sus habitantes vive en condiciones de pobreza.  

“La gente tendría que importarse desde China”, ironizó, “porque la gente que habita otras zonas no se va a cambiar de una casa con jardín para llegar a un ‘huevito’, del que no podrá entrar ni salir por el tráfico que habrá en sus calles”.

Aunado a ello, concluyó que los problemas de recolección de basura agravarán, las bombas para hacer llegar agua potable a pisos altos demandarán fuertes cantidades de energía eléctrica, y el drenaje deberá cambiarse a totalidad, pues la capacidad actual de los ductos de aguas residuales quedaría rebasada por mucho.

EL INFORMADOR / ISAACK DE LOZA

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