Jalisco
Piden más vigilancia para paseo ciclista
El paseo ciclista nocturno se ha convertido en blanco de quejas por el desorden que ocasiona así como por el consumo de drogas y alcohol
GUADALJARA, JALISCO (19/SEP/2012).- Con un promedio de dos mil personas recorriendo la ciudad en periodos de 90 minutos, el paseo ciclista de los miércoles a las 23:00 horas se ha convertido en objetivo de quejas por problemas de desorden que llevan a sus participantes a una conclusión: hace falta reforzar la vigilancia policial. Pero, mientras que los propios organizadores admiten que incluso han detectado a ciclistas usando mariguana o bebiendo alcohol, la Policía de Guadalajara no tiene reportes ni ha detenido a nadie.
La droga y el alcohol sí están allí, aunque en menor medida, coinciden los participantes. Al seguir al paseo ciclista de las 23:00 horas —hay otro a las 22:00 horas, y ambos salen del mismo punto: el cruce de las avenidas México y Chapultepec— pueden notarse tanto mariguana como caguamas, al menos en un pequeño grupo, entre los cientos de ciclistas que participan cada miércoles.
El subinspector de la Secretaría de Seguridad Ciudadana de Guadalajara, Antonio Guzmán Durán, afirma que no ha registrado uso de drogas. Tampoco está enterado del supuesto incidente denunciado el 29 de agosto, cuando dos personas fueron acusadas de lanzar “huevazos” a agentes de Vialidad. Admite que los policías son testigos de que los ciclistas insultan a peatones y automovilistas, algo que intentan evitar los elementos del escuadrón Gama, que vigilan a bordo de dos patrullas y ocho motocicletas. Su propuesta es los guías hagan un padrón de asistentes y que ayuden a señalar a quienes alteran el orden público.
“Sin problemas”
De hecho, son mayoría los ciclistas que afirman que el recorrido se desarrolla “sin problemas”. Pero, entre tanta gente, hay de todo. Hay fiesta sobre ruedas, convivencia, diversión y paseo. Pero también hay gritos y agresiones verbales. Hay quienes hostigan a las mujeres del paseo y se burlan de quien se cae. Para algunos, todos los hombres que caminan juntos son homosexuales; las mujeres, lesbianas o prostitutas. El que camina sin compañía es un “huevón”. Todos los tacos son de perro. Los gordos tienen la obligación de ir al baño para deshacerse de su sobrepeso. Los pelones tienen cabeza de rodilla. Los travestis de las esquinas deben enseñar sus atributos cuando pasa el pelotón. Los autos deben ceder el paso siempre.
Los inconformes acusan a los del paseo de las 23:00 horas de acciones graves, pero que no han sido denunciadas formalmente: asaltos, golpes, arrojar bujías a escaparates, drogarse y embriagarse.
Un miércoles reciente, por ejemplo, la primera agresión ocurre apenas arrancar el contingente, contra una ambulancia que se abre paso por Hidalgo y Chapultepec.
—¡Jotos, jotos! ¡Ora, borrachos! ¡Fifi-fi-fifi! —gritan los de las bicis a los automovilistas, que reciben la pirotecnia verbal con rabia fría en el rostro. Los que quieren acelerar pedalean por las banquetas y obstruyen el paso a los transeúntes. “¡Vamos, señores!”, dice uno de los guías, “El Camaleón”, Lorenzo Arcos, que habla desde un altavoz y recibe una rechifla. “Federalismo a la derecha, señores”, “No violencia, señores; vamos cuidando nuestro paseo, por favor”.
“Nosotros no vamos fumando mariguana”
Actualmente, el “cerebro” del paseo de las 23:00 horas es Guillermo Estrada López, “El Inca”. Mientras intenta poner orden, el 12 de septiembre, opina que el recorrido se sale de control por la cantidad de asistentes. Su solicitud es concreta: más vigilancia, porque aquí hay espacio hasta para cinco mil ciclistas de Guadalajara y la ciudad no puede darse el lujo de perderlo o arriesgarlo.
“Nosotros no vamos fumando mariguana”, defiende a los guías. “Los líderes no vamos tonchando. Nuestro código es: no drogas, no alcohol, no grafiti y no vandalismo. Somos 20 voluntarios y no recibimos un peso de nadie; inhibimos a la gente que va con el toncho, botellas de tonsol, cigarros de mariguana”.
Añade que los que los atacan al paseo en las redes sociales son parte del “ciberchisme”: gente “nice, bonita” que se pasean con sus “bicis de 40 mil pesos” en grupos de 100, cuando ellos tienen que lidiar con hasta cinco mil personas.
La droga y el alcohol sí están allí, aunque en menor medida, coinciden los participantes. Al seguir al paseo ciclista de las 23:00 horas —hay otro a las 22:00 horas, y ambos salen del mismo punto: el cruce de las avenidas México y Chapultepec— pueden notarse tanto mariguana como caguamas, al menos en un pequeño grupo, entre los cientos de ciclistas que participan cada miércoles.
El subinspector de la Secretaría de Seguridad Ciudadana de Guadalajara, Antonio Guzmán Durán, afirma que no ha registrado uso de drogas. Tampoco está enterado del supuesto incidente denunciado el 29 de agosto, cuando dos personas fueron acusadas de lanzar “huevazos” a agentes de Vialidad. Admite que los policías son testigos de que los ciclistas insultan a peatones y automovilistas, algo que intentan evitar los elementos del escuadrón Gama, que vigilan a bordo de dos patrullas y ocho motocicletas. Su propuesta es los guías hagan un padrón de asistentes y que ayuden a señalar a quienes alteran el orden público.
“Sin problemas”
De hecho, son mayoría los ciclistas que afirman que el recorrido se desarrolla “sin problemas”. Pero, entre tanta gente, hay de todo. Hay fiesta sobre ruedas, convivencia, diversión y paseo. Pero también hay gritos y agresiones verbales. Hay quienes hostigan a las mujeres del paseo y se burlan de quien se cae. Para algunos, todos los hombres que caminan juntos son homosexuales; las mujeres, lesbianas o prostitutas. El que camina sin compañía es un “huevón”. Todos los tacos son de perro. Los gordos tienen la obligación de ir al baño para deshacerse de su sobrepeso. Los pelones tienen cabeza de rodilla. Los travestis de las esquinas deben enseñar sus atributos cuando pasa el pelotón. Los autos deben ceder el paso siempre.
Los inconformes acusan a los del paseo de las 23:00 horas de acciones graves, pero que no han sido denunciadas formalmente: asaltos, golpes, arrojar bujías a escaparates, drogarse y embriagarse.
Un miércoles reciente, por ejemplo, la primera agresión ocurre apenas arrancar el contingente, contra una ambulancia que se abre paso por Hidalgo y Chapultepec.
—¡Jotos, jotos! ¡Ora, borrachos! ¡Fifi-fi-fifi! —gritan los de las bicis a los automovilistas, que reciben la pirotecnia verbal con rabia fría en el rostro. Los que quieren acelerar pedalean por las banquetas y obstruyen el paso a los transeúntes. “¡Vamos, señores!”, dice uno de los guías, “El Camaleón”, Lorenzo Arcos, que habla desde un altavoz y recibe una rechifla. “Federalismo a la derecha, señores”, “No violencia, señores; vamos cuidando nuestro paseo, por favor”.
“Nosotros no vamos fumando mariguana”
Actualmente, el “cerebro” del paseo de las 23:00 horas es Guillermo Estrada López, “El Inca”. Mientras intenta poner orden, el 12 de septiembre, opina que el recorrido se sale de control por la cantidad de asistentes. Su solicitud es concreta: más vigilancia, porque aquí hay espacio hasta para cinco mil ciclistas de Guadalajara y la ciudad no puede darse el lujo de perderlo o arriesgarlo.
“Nosotros no vamos fumando mariguana”, defiende a los guías. “Los líderes no vamos tonchando. Nuestro código es: no drogas, no alcohol, no grafiti y no vandalismo. Somos 20 voluntarios y no recibimos un peso de nadie; inhibimos a la gente que va con el toncho, botellas de tonsol, cigarros de mariguana”.
Añade que los que los atacan al paseo en las redes sociales son parte del “ciberchisme”: gente “nice, bonita” que se pasean con sus “bicis de 40 mil pesos” en grupos de 100, cuando ellos tienen que lidiar con hasta cinco mil personas.