Jalisco
PRI recoge firmas para solicitar plebiscito
La meta del político tricolor es conseguir 40 mil firmas, que son las que marca la Ley de Participación Ciudadana para dar comienzo al procedimiento
GUADALAJARA, JALISCO.- El presidente del PRI Guadalajara, Eduardo Almaguer Ramírez, acudió a la estación Fray Angélico de la Línea 1 del Macrobús y visitó algunas casas en los alrededores de la zona, en la colonia Miravalle, para entrevistar a los usuarios y vecinos del sistema del transporte articulado y comenzar con la recolecta de firmas para someter el proyecto a plebiscito.
La meta del político tricolor es conseguir 40 mil firmas, que son las que marca la Ley de Participación Ciudadana para dar comienzo al procedimiento. Explicó que a partir de mañana se instalarán módulos de información en las estaciones del Macrobús para que los ciudadanos que deseen se sumen a este paquete de firmas.
Confió que en dos semanas más concluyan con esta primera etapa. Aseguró que su interés es democratizar las obras gubernamentales, y que respetará el veredicto final del plebiscito: “En Guadalajara se tiene que consultar a la gente, ése fue el compromiso y hay que cumplirlo. Si la gente nos dice que no quiere ser consultada o que en el plebiscito está a favor del Macrobús, estaremos a favor de la gente”.
En este sentido, Almaguer Ramírez pidió “prudencia” a las autoridades estatales para que no inicien las obras en Guadalajara hasta que no concluya este procedimiento de consulta ciudadana, de lo contrario advierte movilizaciones.
Choferes, bajo presión excesiva
Quienes también se inconformaron por el servicio de la Línea 1 del Macrobús fueron los choferes, pues dos de ellos denunciaron que “por órdenes de sus superiores” deben realizar sus corridas en un menor tiempo, ya que en promedio tardan hasta una hora en el recorrido desde Huentitán hasta Miravalle:
“Ahora la indicación es que lo hagamos en 40, 45 minutos; nos piden no respetar ni los semáforos, darle mal servicio a la gente; se suben minusválidos, adultos mayores y nos dicen que hay que cerrar la puerta rápido”.
En total son 92 los conductores del Macrobús. Carlos González Sánchez y Jorge Hurtado Valdez denunciaron además que se les han hecho descuentos injustos y hasta suspensiones a sus labores: “Nos prometieron un horario de 48 horas semanales distribuidos en ocho horas diarias, hay compañeros que trabajan hasta 12 horas diarias o más sin poder pararse para ir al baño”.
La meta del político tricolor es conseguir 40 mil firmas, que son las que marca la Ley de Participación Ciudadana para dar comienzo al procedimiento. Explicó que a partir de mañana se instalarán módulos de información en las estaciones del Macrobús para que los ciudadanos que deseen se sumen a este paquete de firmas.
Confió que en dos semanas más concluyan con esta primera etapa. Aseguró que su interés es democratizar las obras gubernamentales, y que respetará el veredicto final del plebiscito: “En Guadalajara se tiene que consultar a la gente, ése fue el compromiso y hay que cumplirlo. Si la gente nos dice que no quiere ser consultada o que en el plebiscito está a favor del Macrobús, estaremos a favor de la gente”.
En este sentido, Almaguer Ramírez pidió “prudencia” a las autoridades estatales para que no inicien las obras en Guadalajara hasta que no concluya este procedimiento de consulta ciudadana, de lo contrario advierte movilizaciones.
Choferes, bajo presión excesiva
Quienes también se inconformaron por el servicio de la Línea 1 del Macrobús fueron los choferes, pues dos de ellos denunciaron que “por órdenes de sus superiores” deben realizar sus corridas en un menor tiempo, ya que en promedio tardan hasta una hora en el recorrido desde Huentitán hasta Miravalle:
“Ahora la indicación es que lo hagamos en 40, 45 minutos; nos piden no respetar ni los semáforos, darle mal servicio a la gente; se suben minusválidos, adultos mayores y nos dicen que hay que cerrar la puerta rápido”.
En total son 92 los conductores del Macrobús. Carlos González Sánchez y Jorge Hurtado Valdez denunciaron además que se les han hecho descuentos injustos y hasta suspensiones a sus labores: “Nos prometieron un horario de 48 horas semanales distribuidos en ocho horas diarias, hay compañeros que trabajan hasta 12 horas diarias o más sin poder pararse para ir al baño”.