Jalisco
'Mano dura' y limpia interna, el éxito de los noventa
Humberto de Anda Navarro, director de Mercados en el periodo 88-92 en Guadalajara, redefinió la manera en que operaban los tianguis de la ciudad. Da algunas ideas de cómo solucionar el problema contemporáneo
GUADALAJARA, JALISCO (23/JUN/2014).- Se podría decir que el último reordenamiento integral de todos los tianguistas en Guadalajara fue en el periodo que gobernó la ciudad el priista Gabriel Covarrubias Ibarra. Entre los años 1988 y 1992 el comercio informal estuvo controlado: los tianguistas tuvieron que ceder para empadronarse, pagar impuestos y alinearse a un espacio definido.
El orquestador y operador de todo este plan fue Humberto de Anda Navarro, director de Mercados Municipales, quien relata que en ese periodo la solución fue clara: mano dura e inteligente contra los comerciantes ambulantes y una limpia interna en el área de Inspección y Vigilancia.
“Lo que hicimos fue hablar con los líderes legítimos y reales de los tianguis. En ese momento con Heliodoro Hernández Loza (líder de la Confederación de Trabajadores de México) y Antonio Álvarez Esparza (líder de la CROC) y les advertimos que íbamos a tener mano dura. Afortunadamente tuvimos el apoyo de ellos. De esa manera pudimos trabajar y volver a tener el control, pero además pudimos frenar el crecimiento de los tianguis”.
Casi 25 años después, el problema vuelve a la palestra de la agenda pública. De los 50 mil 807 tianguistas que se tiene conocimiento que existen en el municipio, casi una cuarta parte son irregulares.
De Anda Navarro cuenta que durante el periodo que él estuvo a cargo de 110 tianguis municipales (son 162 actualmente), el gobierno utilizaba la fuerza pública “no para reprimir y estarnos jaloneando por los espacios. La fuerza pública se utilizaba con prudencia: era para impedir que se instalaran. Cuando impides que se haga, en lugar de retirarlos, te evitas problemas”.
Una de las cosas que más valora en su trabajo fue “que enseñamos a los tianguistas que tenían que pagar. Y tenían que pagar por algo justo. No era posible que alguien pagara lo mismo de un metro que de diez. O que pagara igual quien tiene un puesto de jícamas a alguien que vende televisores. Se empezaron a medir los espacios y cobrar conforme a una clasificación de giros”.
DICTAMEN
Regularizar a los tianguistas
Socializar y regularizar a 11 mil 434 tianguistas de 80 tianguis de la ciudad en un término no mayor a 120 días naturales, una vez que se apruebe.
Revisión de 28 tianguis no reconocidos para el Ayuntamiento, con el fin de determinar su regularización
Reacomodo de los tianguis por zonas:
Zona húmeda: Frutas, verduras, hierbas, flores, cárnicos, cremería y perecederos
Zona Semihúmeda y de riesgo: Alimentos preparados, restaurantes, fondas y similares.
Zona seca: Semillas, abarrotes, áridos, herbolaría y artículos de limpieza
Zona de tianguis: Ropa, calzado, plásticos, bisutería, artículos de entretenimiento
Limpia de inspectores, un paso importante
El juego de la corrupción no es nuevo ni tampoco se ha terminado. Pero lo que hicieron hace 25 años es importante traerlo a colación: la reestructura del área de Inspección y Vigilancia.
“Tuvimos que quitar a muchos inspectores. Tuvimos que correr a mucha gente que estaba coludida y no sólo con los tianguistas, sino también con los comerciantes de las calles”.
Como hace un cuarto de siglo, el ayuntamiento tapatío sigue cobrando el derecho de piso mediante boletos que se entregan en el mismo tianguis. Los inspectores reciben de siete a 10 pesos por metro cuadrado, y después se reportan las entradas a la Tesorería Municipal. Pero hace 25 años, lo que se hizo para evitar los malos manejos fue que personal de Tesorería municipal acompañara a los inspectores.
El orquestador y operador de todo este plan fue Humberto de Anda Navarro, director de Mercados Municipales, quien relata que en ese periodo la solución fue clara: mano dura e inteligente contra los comerciantes ambulantes y una limpia interna en el área de Inspección y Vigilancia.
“Lo que hicimos fue hablar con los líderes legítimos y reales de los tianguis. En ese momento con Heliodoro Hernández Loza (líder de la Confederación de Trabajadores de México) y Antonio Álvarez Esparza (líder de la CROC) y les advertimos que íbamos a tener mano dura. Afortunadamente tuvimos el apoyo de ellos. De esa manera pudimos trabajar y volver a tener el control, pero además pudimos frenar el crecimiento de los tianguis”.
Casi 25 años después, el problema vuelve a la palestra de la agenda pública. De los 50 mil 807 tianguistas que se tiene conocimiento que existen en el municipio, casi una cuarta parte son irregulares.
De Anda Navarro cuenta que durante el periodo que él estuvo a cargo de 110 tianguis municipales (son 162 actualmente), el gobierno utilizaba la fuerza pública “no para reprimir y estarnos jaloneando por los espacios. La fuerza pública se utilizaba con prudencia: era para impedir que se instalaran. Cuando impides que se haga, en lugar de retirarlos, te evitas problemas”.
Una de las cosas que más valora en su trabajo fue “que enseñamos a los tianguistas que tenían que pagar. Y tenían que pagar por algo justo. No era posible que alguien pagara lo mismo de un metro que de diez. O que pagara igual quien tiene un puesto de jícamas a alguien que vende televisores. Se empezaron a medir los espacios y cobrar conforme a una clasificación de giros”.
DICTAMEN
Regularizar a los tianguistas
Socializar y regularizar a 11 mil 434 tianguistas de 80 tianguis de la ciudad en un término no mayor a 120 días naturales, una vez que se apruebe.
Revisión de 28 tianguis no reconocidos para el Ayuntamiento, con el fin de determinar su regularización
Reacomodo de los tianguis por zonas:
Zona húmeda: Frutas, verduras, hierbas, flores, cárnicos, cremería y perecederos
Zona Semihúmeda y de riesgo: Alimentos preparados, restaurantes, fondas y similares.
Zona seca: Semillas, abarrotes, áridos, herbolaría y artículos de limpieza
Zona de tianguis: Ropa, calzado, plásticos, bisutería, artículos de entretenimiento
Limpia de inspectores, un paso importante
El juego de la corrupción no es nuevo ni tampoco se ha terminado. Pero lo que hicieron hace 25 años es importante traerlo a colación: la reestructura del área de Inspección y Vigilancia.
“Tuvimos que quitar a muchos inspectores. Tuvimos que correr a mucha gente que estaba coludida y no sólo con los tianguistas, sino también con los comerciantes de las calles”.
Como hace un cuarto de siglo, el ayuntamiento tapatío sigue cobrando el derecho de piso mediante boletos que se entregan en el mismo tianguis. Los inspectores reciben de siete a 10 pesos por metro cuadrado, y después se reportan las entradas a la Tesorería Municipal. Pero hace 25 años, lo que se hizo para evitar los malos manejos fue que personal de Tesorería municipal acompañara a los inspectores.