Jalisco
Las flores del Corona que no llegarán el 10 de mayo
Florista afectada por el incendio dice que lo que más les interesa es que los reubiquen
GUADALAJARA, JALISCO (06/MAY/2014).- El amor a la madre hace bien a todos... hasta a los floristas, cuyo trabajo de la temporada es encargarse de que llegue el mejor arreglo a las manos de la jefa del hogar.
Los hijos entregan un detalle por la simbólica fecha; las celebradas reciben gustosas el regalo y los comerciantes de flores incrementan sus ganancias haciéndolas felices. Ganar-ganar: la fórmula de cada 10 de mayo.
Pero el círculo está roto en un núcleo de 14 establecimientos. Los 14 puestos que hasta el domingo por la noche vendían arreglos florales en el Mercado Corona.
Doña María Haro, por ejemplo, comienza a recibir pedidos desde el 4 de mayo. Para cuando llega la fecha son ya cerca de 100 las unidades que tiene acomodadas. Ni hablar de los distraídos que acuden el día exacto, rogando porque aún le quede alguna rosa.
Pero, de nuevo, el círculo está roto. Su economía también. Ahora comparte su tristeza sentada en el andador Pedro Loza, junto con otros locatarios del Corona que perdieron sus pertenencias por el incendio que, de acuerdo con los peritajes iniciales, inició por una falla eléctrica en los pisos altos del edificio.
Está triste, pero no enojada. No tiene por qué. "Dios así lo quiso".
"Pero eso ya es lo de menos", agrega. "Eso (el incendio y la pérdida que éste le dejó) sale sobrando; ahorita lo que nos interesaría es que nos reubicaran. Eso es lo más importante".
Doña María se ha dedicado por 47 años al negocio. Sus compañeros del mercado la distinguen como una de las locatarias más longevas. "Es quien sabe cómo hacerle", exclaman algunas personas cerca de ella, en tanto que la señora lucha por ocultarse a la cámara. Sucede que "ya ha hablado con un buen de gente" desde que las llamas consumieron el Corona.
"No tengo dinero, pero no me ha de faltar quien me limosnee por ahí unos dos-tres paquetes de rosas para ponerme a trabajar. Eso es lo de menos. El chiste es que ya nos dieran el permiso de ponernos. Y a todos, no nomás yo, a todos mis compañeros".
Su negocio, el negocio que perdió por el fuego, ha dado vida digna a ella y sus ocho hijos. No lujos y no excentricidades para ellos, "pero de hambre no se me murieron".
Por eso la insistencia en el permiso. De lograr que el Ayuntamiento deje de pensársela (lleva dos días y medio sin respuesta o "un bote de agua para irla llevando") y se decida a facilitarle un espacio, la tragedia de las flores del Corona que no alegrarán a las madres tapatías, sería menor para ella y la familia que aún mantiene.
EL INFORMADOR / ISAACK DE LOZA
Conozca más detalles sobre el estado actual del Mercado Corona aquí.
Los hijos entregan un detalle por la simbólica fecha; las celebradas reciben gustosas el regalo y los comerciantes de flores incrementan sus ganancias haciéndolas felices. Ganar-ganar: la fórmula de cada 10 de mayo.
Pero el círculo está roto en un núcleo de 14 establecimientos. Los 14 puestos que hasta el domingo por la noche vendían arreglos florales en el Mercado Corona.
Doña María Haro, por ejemplo, comienza a recibir pedidos desde el 4 de mayo. Para cuando llega la fecha son ya cerca de 100 las unidades que tiene acomodadas. Ni hablar de los distraídos que acuden el día exacto, rogando porque aún le quede alguna rosa.
Pero, de nuevo, el círculo está roto. Su economía también. Ahora comparte su tristeza sentada en el andador Pedro Loza, junto con otros locatarios del Corona que perdieron sus pertenencias por el incendio que, de acuerdo con los peritajes iniciales, inició por una falla eléctrica en los pisos altos del edificio.
Está triste, pero no enojada. No tiene por qué. "Dios así lo quiso".
"Pero eso ya es lo de menos", agrega. "Eso (el incendio y la pérdida que éste le dejó) sale sobrando; ahorita lo que nos interesaría es que nos reubicaran. Eso es lo más importante".
Doña María se ha dedicado por 47 años al negocio. Sus compañeros del mercado la distinguen como una de las locatarias más longevas. "Es quien sabe cómo hacerle", exclaman algunas personas cerca de ella, en tanto que la señora lucha por ocultarse a la cámara. Sucede que "ya ha hablado con un buen de gente" desde que las llamas consumieron el Corona.
"No tengo dinero, pero no me ha de faltar quien me limosnee por ahí unos dos-tres paquetes de rosas para ponerme a trabajar. Eso es lo de menos. El chiste es que ya nos dieran el permiso de ponernos. Y a todos, no nomás yo, a todos mis compañeros".
Su negocio, el negocio que perdió por el fuego, ha dado vida digna a ella y sus ocho hijos. No lujos y no excentricidades para ellos, "pero de hambre no se me murieron".
Por eso la insistencia en el permiso. De lograr que el Ayuntamiento deje de pensársela (lleva dos días y medio sin respuesta o "un bote de agua para irla llevando") y se decida a facilitarle un espacio, la tragedia de las flores del Corona que no alegrarán a las madres tapatías, sería menor para ella y la familia que aún mantiene.
EL INFORMADOR / ISAACK DE LOZA
Conozca más detalles sobre el estado actual del Mercado Corona aquí.