Jalisco

Jalisco, sin registro de robos con burundanga

Las autoridades locales no han recibido demandas de forma oficial

GUADALAJARA, JALISCO (11/OCT/2013).- La Fiscalía General del Estado no tiene un solo registro sobre robos o delitos cometidos con el alcaloide escopolamina o burundanga, aunque varios tapatíos, sobre todo mujeres, cuentan historias sobre asaltos con un modus operandi similar que hace sospechar el uso de esta sustancia. El Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses tampoco la ha detectado ni una sola vez en este año.

Las historias de los afectados narran que los delincuentes impregnan un simple papel con líquido o polvo a base del alcaloide, procedente de la planta, para neutralizar a las víctimas. El asaltante dice ser de otro país u otra ciudad, se muestra desubicado y pide ayuda para ubicar un domicilio.

La escopolamina se suministra fácilmente por vía respiratoria, por lo que en un par de minutos la víctima se vuelve vulnerable, permisiva, manipulable y sumisa; el asaltante genera las condiciones perfectas para robar o abusar sexualmente de la persona. La evidencia indica que, al ser altamente tóxica, la sustancia tiene el poder de suprimir la voluntad al deprimir el sistema nervioso central. El efecto depende de varios factores, pero la investigadora Ana María Puebla, de la UdeG, estima que el máximo efecto se alcanza durante las primeras dos horas; puede tardar días en eliminarse.

La investigadora asegura que debido a que la droga es supresora de las terminaciones nerviosas, “al atravesar la barrera hematoencefálica suprime o puede paralizar algunas funciones del cerebro. Es antagonista competitivo de las sustancias que estimulan el sistema nervioso parasimpático, produciendo un efecto que bloquea en forma competitiva e inespecífica los receptores muscarínicos localizados en el sistema nervioso central, corazón, intestino y otros tejidos”.

En términos generales, la víctima puede permanecer consciente, pero en estado pasivo y sin resistencia al asaltante. El químico farmacobiólogo Ricardo Bravo Letrado, del área de Toxicología del Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses, agrega que la escopolamina “desconecta a la persona del medio ambiente que le rodea, su percepción de la realidad, volviéndose un tanto autómata”.

Raúl López, ingeniero forestal de la Sociedad de Geografía y Estadística de Jalisco, asegura que existen 120 plantas adictivas con efectos sicotrópicos; “no están prohibidas ya sea por la ignorancia de las autoridades o porque se hacen de la vista gorda… Cualquiera puede cultivarlas”.

Ana María Puebla detalla que la planta con mayor contenido de escopolamina es la Atropa belladona, es decir, la belladona, floripondio o campanilla: “Los principales países productores son Colombia, Venezuela y Argentina; es de amplia distribución principalmente al sur de Jalisco”. Raúl López Velázquez dice que de algunas plantas de la familia de las solanáceas se puede extraer escopolamina, antropina y otros alcaloides del grupo de tropanos, cuya mezcla es llamada burundanga.

La mezcla de alcaloides puede ser administrada vía oral a través de los alimentos y bebidas, dado que se absorbe rápidamente en el tracto gastrointestinal, pero también puede ser por inhalación o por vía cutánea, explica Puebla. López Velázquez detalla que puede aplicarse a través de “una caricia, un saludo de mano, un abrazo, un papel, lápiz labial o por inhalación, en lociones o perfumes”. Bravo Letrado opina que “es posible que surta efecto vía cutánea o al inhalarla”.

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Históricamente, la escopolamina se administraba junto a la morfina como analgésico en los partos. Tiempo después sería utilizada por las fuerzas de inteligencia de algunos países durante la Segunda Guerra Mundial para obtener confesiones.

Otros países sí tienen reportes

Existen numerosos reportes en otros países de Latinoamérica sobre personas que fueron dosificadas con burundanga para robarles. En Bogotá, Colombia, se registraron hasta finales de agosto pasado 244 robos —uno en promedio por día— cometidos mediante la modalidad de suministro de burundanga.

En tanto, medios españoles reportan en las últimas fechas robos con violencia e intimidación por parte de grupos delictivos organizados que utilizan la burundanga. Las bandas organizadas estaban integradas por mujeres, todas de procedencia sudamericana.

El diario ABC publicó que al ser una sustancia barata y no estar incluida en la lista de drogas ilegales, “la burundanga se extiende como la pólvora por España”.

En abril de este año, la Policía de Madrid desarticuló un grupo criminal compuesto por 11 personas que tenía un lucrativo negocio en los bares de la ciudad, cuyos clientes eran drogados con esta sustancia por mujeres que los llevaban a un departamento donde los despojaban de sus pertenencias.

En junio de 2012, 38 mujeres en Madrid acusaron de abusos y agresiones sexuales al colombiano José Israel Gutiérrez, quien se hacía pasar por chamán para atraer a sus víctimas. Una de las denunciantes presentó un informe médico toxicológico a los investigadores en el que consta que había consumido escopolamina.

OTROS CASOS

Las historias que circulan en la ciudad llegan cada vez a más personas y lo que es una leyenda urbana, ahora podría convertirse en casos de investigación, como la de esta víctima, una mujer que prefiere mantener el anonimato, que pudo escapar de un robo cuando un sujeto se le acercó en Plaza Patria con un mapa en las manos. La señora había escuchado otros casos con el mismo modus operandi, por lo que llamó a los guardias de seguridad.

Mercedes, otra perjudicada en este tipo de robos, no corrió con la misma suerte: “Hace un par de años, un hombre y una mujer con un acento extranjero me abordaron afuera de mi negocio en Niños Héroes y Guadalupe para que les ayudara a encontrar un asilo, pues se habían sacado la lotería y querían donar una parte del dinero. Tomé un papel que me dieron y a partir de ese momento hice todo lo que me pidieron; me subieron a mi coche y estuvimos durante horas en bancos y tiendas, compré cuatro computadoras y les di 70 mil pesos”.

Mercedes aún recuerda sus rostros y está segura de haber perdido la voluntad. “Acudí al Ministerio Público a presentar una denuncia, pero no pasó nada”.

El uso medicinal... y su posible uso delictivo

—¿Cómo se procesa el alcaloide escopolamina?


—La extracción de la escopolamina, hiosciamina y atropina que también son abundantes en la belladona debe hacerse al igual que otros alcaloides, partiendo de un extracto hidroalcohólico o acuoso a partir de hojas o raíz o ambas y concentrando la materia prima por métodos de evaporación y secado hasta dejar un polvo blanco o amarillento.

 —¿Qué siente una persona bajo los efectos de la burundanga?

—La sintomatología prácticamente es sequedad en la boca y sed por disminución de la secreción glandular y la producción de saliva; hay dificultad para deglutir y hablar, pupilas dilatadas con reacción lenta a la luz, visión borrosa para objetos cercanos y puede existir ceguera transitoria. También se registra taquicardia que puede estar acompañada de hipertensión. Enrojecimiento de la piel en cara y tronco, incremento en la temperatura corporal que puede llegar a más de 40 grados, por lo que puede convulsionar. Causa dilatación vesical con espasmo del esfínter y retención urinaria. También causa pérdida temporal de memoria, somnolencia y se puede asociar con el sonambulismo.

Uso medicinal

En cantidades muy pequeñas de 300 microgramos (mg) se utiliza para prevenir y tratar el mareo, las náuseas y los vómitos provocados por los diferentes medios de locomoción. Por su acción sedante sobre el sistema nervioso central, se usa como antiparkinsoniano, antiespasmódico y como analgésico local. La dosis recomendada es menor a 10 mg en niños y en adultos debe ser menor a 100 mg; en oftalmología, una gota de la droga sirve para provocar dilatación de la pupila en exámenes de fondo de ojo.

En dosis altas (de más de 10 mg en niños o más de 100 mg en adultos) puede causar delirio, parálisis, depresión severa, convulsiones, arritmias cardíacas como taquicardia severa y fibrilación, también puede inducir insuficiencia respiratoria, colapso vascular y hasta la muerte.

—¿Por qué la burundanga afecta a la víctima y no al delincuente?

—Las personas que manipulan la sustancia utilizan grasas y aceites para evitar el contacto directo, pero también “pueden ir generando resistencia al administrarse pequeñas dosis de la sustancia”. Los asaltantes toman las medidas preventivas necesarias para evitar el contacto con la sustancia: lo hacen de tal forma que una parte del papel tenga la droga, mientras que la parte que ellos manipulan está limpia; en el caso de la inhalación, el delincuente se ubica de manera que las partículas que se desprendan se van hacia el rostro de la víctima.

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