Jalisco
Guadalajara intenta convertir azoteas en áreas verdes
La “naturación” de estas superficies ayuda a mejorar la calidad del aire y tiene un efecto de detención del agua de lluvia durante el temporal
GUADALAJARA, JALISCO (03/DIC/2010).- El Ayuntamiento de Guadalajara promoverá la “naturación” de las azoteas de las fincas e inmuebles que se encuentran en el municipio, concepto que refiere a una transformación de estas superficies en áreas verdes, para obtener de esta manera múltiples beneficios medioambientales, según lo expuso la autora de la iniciativa, Irma Alicia Cano Gutiérrez.
Conforme a su planteamiento, estos son los efectos positivos que trae la “naturación” de estos espacios:
Primero, mejora la calidad del aire de la ciudad por el proceso de fotosíntesis de las plantas, pues se produce oxígeno y se disminuyen los niveles de bióxido de carbono. También se reduce el calor cuando las plantas absorben energía calórica durante esta reacción.
Segundo, las plantas también “filtran” las particulares suspendidas y el polvo en el ambiente, así que mejora la calidad del aire mientras mantiene esos elementos contaminantes.
Tercero, hay una reducción de la contaminación auditiva para los habitantes del municipio, pues esta capa verde tiene entre sus funciones la de fungir como una “barrera acústica”.
Cuarto, la “naturación” de las azoteas combate el fenómeno del incremento en la temperatura de las ciudades que se conoce como “isla de calor”. La iniciativa de la regidora señala que las urbes pueden llegar a tener hasta cuatro grados centígrados más que sus zonas vecinas, originado porque los edificios sin una capa verde “absorben la radiación solar y después la emiten en forma de calor”; por su parte, con la “naturación” las azoteas se vuelven permeables y “enfrían el ambiente al liberar el vapor de agua retenido en el sustrato y en la vegetación”.
Quinto, también se propicia la retención del agua de lluvia –la que después se pierde con evaporación y drenado–, lo que disminuye la cantidad de agua que corre por las superficies de las calles durante el temporal de lluvias, beneficiando a su conducción por la infraestructura hidráulica del municipio, que generalmente se ve rebasada al no haber suficientes vasos o espacios con un efecto de detención de las corrientes.
Finalmente, dice el documento, la “naturación” genera condiciones favorables para la “biodiversidad” de las ciudades.
Por todo esto, la propuesta establece que la Secretaría de Obras Públicas realice estudios para determinar qué inmuebles municipales pueden pasar por un proceso de “naturación” de sus azoteas, y que las secretarías de Promoción Social y Medio Ambiente y Ecología implementen una estrategia para promover entre los ciudadanos estas acciones en sus propiedades.
PARA SABER
Se contempla que el Ayuntamiento de Guadalajara elabore una norma técnica –como la del Distrito Federal, donde se han habilitado ocho mil 700 metros cuadrados de esta forma en inmuebles gubernamentales–- para la “naturación” de azoteas, y que se brinden incentivos a los ciudadanos, particularmente vía el impuesto predial –las azoteas que pasen por este proceso de “naturación” serán consideradas áreas verdes, lo que reduce el pago de impuesto–. La iniciativa pasó para su estudio a las comisiones edilicias.
Conforme a su planteamiento, estos son los efectos positivos que trae la “naturación” de estos espacios:
Primero, mejora la calidad del aire de la ciudad por el proceso de fotosíntesis de las plantas, pues se produce oxígeno y se disminuyen los niveles de bióxido de carbono. También se reduce el calor cuando las plantas absorben energía calórica durante esta reacción.
Segundo, las plantas también “filtran” las particulares suspendidas y el polvo en el ambiente, así que mejora la calidad del aire mientras mantiene esos elementos contaminantes.
Tercero, hay una reducción de la contaminación auditiva para los habitantes del municipio, pues esta capa verde tiene entre sus funciones la de fungir como una “barrera acústica”.
Cuarto, la “naturación” de las azoteas combate el fenómeno del incremento en la temperatura de las ciudades que se conoce como “isla de calor”. La iniciativa de la regidora señala que las urbes pueden llegar a tener hasta cuatro grados centígrados más que sus zonas vecinas, originado porque los edificios sin una capa verde “absorben la radiación solar y después la emiten en forma de calor”; por su parte, con la “naturación” las azoteas se vuelven permeables y “enfrían el ambiente al liberar el vapor de agua retenido en el sustrato y en la vegetación”.
Quinto, también se propicia la retención del agua de lluvia –la que después se pierde con evaporación y drenado–, lo que disminuye la cantidad de agua que corre por las superficies de las calles durante el temporal de lluvias, beneficiando a su conducción por la infraestructura hidráulica del municipio, que generalmente se ve rebasada al no haber suficientes vasos o espacios con un efecto de detención de las corrientes.
Finalmente, dice el documento, la “naturación” genera condiciones favorables para la “biodiversidad” de las ciudades.
Por todo esto, la propuesta establece que la Secretaría de Obras Públicas realice estudios para determinar qué inmuebles municipales pueden pasar por un proceso de “naturación” de sus azoteas, y que las secretarías de Promoción Social y Medio Ambiente y Ecología implementen una estrategia para promover entre los ciudadanos estas acciones en sus propiedades.
PARA SABER
Se contempla que el Ayuntamiento de Guadalajara elabore una norma técnica –como la del Distrito Federal, donde se han habilitado ocho mil 700 metros cuadrados de esta forma en inmuebles gubernamentales–- para la “naturación” de azoteas, y que se brinden incentivos a los ciudadanos, particularmente vía el impuesto predial –las azoteas que pasen por este proceso de “naturación” serán consideradas áreas verdes, lo que reduce el pago de impuesto–. La iniciativa pasó para su estudio a las comisiones edilicias.