Jalisco
Faltan fuentes en el Oriente de la zona metropolitana
Mientras Guadalajara tiene 90 zonas con esta infraestructura, Zapopan y Tlaquepaque reportan 27 y 16, respectivamente. En Tonalá existe la mayor carencia de estos sitios
GUADALAJARA, JALISCO.- Mientras Guadalajara tiene 90 zonas con esta infraestructura, Zapopan y Tlaquepaque reportan 27 y 16, respectivamente. En Tonalá existe la mayor carencia de estos sitios
Agua verde y gelatinosa, lama, mal olor, hojas secas y bichos muertos flotando en la superficie es lo que predomina en las fuentes de la ciudad, que de acuerdo con los encargados de darles mantenimiento en Guadalajara, Tlaquepaque y Zapopan.
El mantenimiento se les da una vez a la semana, afirman; sin embargo, por su aspecto no parecen recibir atención con la frecuencia que mencionan y más en temporada de lluvias, que acelera la aparición de lama.
De acuerdo con el inventario de los tres municipios, el Ayuntamiento tapatío tiene bajo su custodia 90 fuentes, Zapopan 27 y Tlaquepaque 16. Del total de las 133 fuentes, en Guadalajara solamente la que está ubicada en las avenidas Niños Héroes y Arcos está detenida en su funcionamiento por averías en el motor y ya se trabaja en ello para solventarlo, mencionó Homer Jones, director de Parques y Jardines. Mientras que en Zapopan la que está ubicada en la Avenida Munguía y Paseo del Arte también está detenida por las mismas causas.
Para el mantenimiento de las 90 fuentes tapatías se destinan cerca de 35 mil pesos al mes; las zapopanas requieren de una inversión aproximada a los 15 mil pesos mensuales y en el caso de Tlaquepaque apenas rondan los siete mil pesos.
El mantenimiento consiste en clorar el agua, lavar los pisos, quitar hojas secas, basura, así como cambiar el líquido cada dos meses para evitar la creación de algas en el fondo.
Hay zonas que entre los árboles y las fuentes aportan elementos satisfactorios desde el punto de vista climático, como es la regulación de la temperatura. Solamente una fuente ayuda a propiciar un confort térmico y de humedad en el entorno. Así lo señaló el investigador del área de Técnicas de Construcción del Centro Universitario de Arte, Arquitectura y Diseño (CUAAD), de la Universidad de Guadalajara, Guillermo Sandoval Madrigal, quien agregó que la instalación de las fuentes en la Zona Metropolitana de Guadalajara es muy importante para el equilibrar el clima en la ciudad.
“Es por eso la importancia de las fuentes, para quitar lo seco del clima y lograr algo intermedio entre lo seco y la humedad y lograr un confort térmico. Por ejemplo, si uno recorre el camellón de Chapultepec, es maravilloso el ambiente fresco que se siente en esa zona, por las fuentes que hay”.
Explicó que la misma instalación de las fuentes con el tiempo se fue desvirtuando, ya que en un principio su función era para dotar de agua a los primeros pobladores de la ciudad, luego por algo estético y finalmente se han utilizado con fines políticos. Por eso su distribución es errática.
“Por ejemplo, Talpita, Santa Margarita, Oblatos, como decimos ‘de la Calzada pa’llá’, no hay fuentes. Y hacen falta para regular el medio ambiente que existe alrededor. Y todas las fuentes si uno revisa están cargadas en la Zona Poniente, la zona “pudiente” de la ciudad. Se han distribuido políticamente, no técnicamente. Los políticos instalan sus monumentos para embellecer y al final se las dejan al municipio para que les dé mantenimiento y luego éste no tiene dinero para mantenerlos”, dijo Sandoval Madrigal.
Entre las fuentes más significativas se encuentran: Minerva, Moderna, Paseo Chapultepec, todas las que se ubican en avenida Ávila Camacho, la de la Plaza de la Liberación, Plaza Tapatía y la de las avenidas López Mateos y Las Rosas.
Agua verde y gelatinosa, lama, mal olor, hojas secas y bichos muertos flotando en la superficie es lo que predomina en las fuentes de la ciudad, que de acuerdo con los encargados de darles mantenimiento en Guadalajara, Tlaquepaque y Zapopan.
El mantenimiento se les da una vez a la semana, afirman; sin embargo, por su aspecto no parecen recibir atención con la frecuencia que mencionan y más en temporada de lluvias, que acelera la aparición de lama.
De acuerdo con el inventario de los tres municipios, el Ayuntamiento tapatío tiene bajo su custodia 90 fuentes, Zapopan 27 y Tlaquepaque 16. Del total de las 133 fuentes, en Guadalajara solamente la que está ubicada en las avenidas Niños Héroes y Arcos está detenida en su funcionamiento por averías en el motor y ya se trabaja en ello para solventarlo, mencionó Homer Jones, director de Parques y Jardines. Mientras que en Zapopan la que está ubicada en la Avenida Munguía y Paseo del Arte también está detenida por las mismas causas.
Para el mantenimiento de las 90 fuentes tapatías se destinan cerca de 35 mil pesos al mes; las zapopanas requieren de una inversión aproximada a los 15 mil pesos mensuales y en el caso de Tlaquepaque apenas rondan los siete mil pesos.
El mantenimiento consiste en clorar el agua, lavar los pisos, quitar hojas secas, basura, así como cambiar el líquido cada dos meses para evitar la creación de algas en el fondo.
Hay zonas que entre los árboles y las fuentes aportan elementos satisfactorios desde el punto de vista climático, como es la regulación de la temperatura. Solamente una fuente ayuda a propiciar un confort térmico y de humedad en el entorno. Así lo señaló el investigador del área de Técnicas de Construcción del Centro Universitario de Arte, Arquitectura y Diseño (CUAAD), de la Universidad de Guadalajara, Guillermo Sandoval Madrigal, quien agregó que la instalación de las fuentes en la Zona Metropolitana de Guadalajara es muy importante para el equilibrar el clima en la ciudad.
“Es por eso la importancia de las fuentes, para quitar lo seco del clima y lograr algo intermedio entre lo seco y la humedad y lograr un confort térmico. Por ejemplo, si uno recorre el camellón de Chapultepec, es maravilloso el ambiente fresco que se siente en esa zona, por las fuentes que hay”.
Explicó que la misma instalación de las fuentes con el tiempo se fue desvirtuando, ya que en un principio su función era para dotar de agua a los primeros pobladores de la ciudad, luego por algo estético y finalmente se han utilizado con fines políticos. Por eso su distribución es errática.
“Por ejemplo, Talpita, Santa Margarita, Oblatos, como decimos ‘de la Calzada pa’llá’, no hay fuentes. Y hacen falta para regular el medio ambiente que existe alrededor. Y todas las fuentes si uno revisa están cargadas en la Zona Poniente, la zona “pudiente” de la ciudad. Se han distribuido políticamente, no técnicamente. Los políticos instalan sus monumentos para embellecer y al final se las dejan al municipio para que les dé mantenimiento y luego éste no tiene dinero para mantenerlos”, dijo Sandoval Madrigal.
Entre las fuentes más significativas se encuentran: Minerva, Moderna, Paseo Chapultepec, todas las que se ubican en avenida Ávila Camacho, la de la Plaza de la Liberación, Plaza Tapatía y la de las avenidas López Mateos y Las Rosas.